Cuando yo soy más débil que tú, te pido la libertad porque es algo que está de acuerdo con tus principios.
22 de diciembre de 2009
Alta traición
10 de diciembre de 2009
Paradojas progresíes
21 de noviembre de 2009
3 de noviembre de 2009
«Dos horas»
no hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró…
9 de septiembre de 2009
17 de julio de 2009
Asco
He tratado de encontrar una palabra más suave que defina lo que siento en estos momentos por nuestra clase política. Tal vez debería añadir vergüenza, pero estimo que la vergüenza se halla comprendida en el término anterior.
Me preguntarán ustedes el porqué de este exabrupto. Por un lado, recordemos que desde hace 5 años y pico padecemos un desgobierno socialista cuyo mayor logro ha sido inyectar una buena dosis de psoriasis en la piel de toro. ¿Con qué finalidad? Por supuesto, esa finalidad no está madura para que los españolitos de a pie merezcamos enterarnos; pero a lo que parece, se trata sencillamente de ir borrando la memoria histórica tanto de la transición como de los llamados 40 años (el paréntesis franquista) y así «entroncar» con la idílica II República, que el mismo PSOE se cargó. Gobierna España un partido que no cree en España, sino en un extraño convoluto federal a medida de los sátrapas de cada región.
En cuanto al principal partido de la oposición, presunto recambio para el actual, está demostrando que no tiene –salvo honrosas excepciones– capacidad de reacción ante las manzanas podridas que se cuelan en su cesto. Grave es que esto se pueda afirmar del partido que gobierna; pero no menos grave es que se pueda afirmar del partido que aspira a sucederle y que además éste no reaccione con la debida celeridad (Rajoy ejerciendo de gallego: non se sabe si sube ou si baixa, ou si ven ou si vai).
La existencia de una casta política al estilo de la italiana parece un hecho que no necesita mayor demostración. Cierto que aquí no se escribirá (todavía) un libro como "La casta", de los italianos Rizzo y Stella; pero estamos hartos de ver como todo es puro teatro, un paripé. El paripé sólo deja de ser paripé cuando lo que está en juego son las poltronas de cada cual.
¿Y los ciudadanos? Desmovilizados. Deslumbrados con el circo, eso sí: los programas biliáceos para las señoras, el omnipresente fútbol para los señores (¿a quién carajo le importa que CR9 valga 90 millones de euros?) y entretenimiento siempre. Cuanto menos sepan los ciudadanos de lo que hacen los políticos, mejor. Y si alguien se atreve a preguntar, ¡querella al canto para callarle la boca! Vean, si no, el caso de las embajaditas de Carod. Se conceden a los embajadorcitos importes de hasta 12.000 euros sin justificar; la diputada del PPC Carina Mejías quiere saber por qué y Carod monta en cólera, y le planta una querella (por «difamación», suponemos). Viene a decirse que los ciudadanos no tenemos derecho a saber qué se hace con nuestro dinero. Los dominios de Carod son opacos a cualquier intento de investigación.
Pero quien dice los de Carod, dice también los de Chaves, que con el caso Matsa se ha cubierto de gloria. La oposición andaluza quiso tener acceso a la documentación del caso, y por no poder, ni siquiera pudieron llevarse copias de la documentación obrante. Tanto Chaves como Carod se han pasado por el arco de triunfo el art. 105 de la Constitución (y no le vale a Carod que "no se siente español y por tanto no cree que deba obedecerla"), así como el art. 35 de la Ley 30/1992, de 27 de noviembre.
En fin. Como decimos en Catalunya, «no hi ha un pam de net». Y da asco hablar de política. Eso, sin contar que en determinados sitios es peligroso para la vida o la integridad física posicionarse contra la satrapía correspondiente.
29 de abril de 2009
Canciones infantiles
Hay momentos en que uno retrocede en el tiempo y se acuerda de sus mocedades y niñeces. Tal como se dice en la Divina Comedia, del gran Dante Alighieri, «no hay mayor dolor que recordar en la desdicha los días felices». Recordamos cuando jugábamos a «polis y ladrones», algo que a lo que algunos, como Pepe el del Popular, Francisco Correa o los malayos han seguido jugando, aunque dándole más… este… envergadura al juego.
Así, pues, aunque son malos tiempos para la lírica, que decían Golpes Bajos, intentaremos recordar aquellos tiempos en que nuestra mayor ocupación era volar cometas o jugar a esos juegos de polis y ladrones, de casitas y demás. Tal vez en otro post lo encaremos de otra manera, pero hoy me viene a la memoria lo que podríamos llamar la banda sonora de la infancia –al menos de la mía y de algunos de ustedes, al menos–, descartadas las típicas canciones de la tele que ahora son el top hit entre los chavales.
Empecemos, pues. La primera canción que me viene a la memoria suena algo así como…
¿Dónde están los progres, matarile-rile-rile?
¿Dónde están los progres, matarile-rile-ró?
Huyyyyyyyy… espera un poco. Esta canción no sonaba así cuando yo la cantaba. Es que a veces traiciona el inconsciente, ¿saben? Debe de ser porque los progres critican mucho a la Iglesia, pero jamás se vio a ninguno de ellos ayudando en un comedor social de Cáritas (ni mucho menos organizándolos: ¿para qué se iban a gastar dinero ellos?). Solidaridad con la clase pobrera de boquilla, pues). A ver, voy a cantar un poco más…
¿Donde están los sindicatos, matarile-rile-rile,
¿Dónde están los sindicatos, matarile-rile-ró?
Al servicio del Gobierno, matarile-rile-rile,
Al servicio del Gobierno, matarile-rile-ró, ¡chim-pom!
Ay, madre, que esto se desmadra. Vaya, no me sale la letra antigua. O sea, calladitos allí donde gobierna el PZ(OE), porque no es cosa de perder la subvención con la que está cayendo y además ZP les ha pedido «cariño», ruego que ellos no dejarán de atender debidamente (es que le deben tanto...).
Voy a intentarlo con otra, a ver qué tal…
Un progre en un Ministerio,
Un progre en un Ministerio,
Un progre que era un mamón
¡chiri-biri-biri-biri-bon!
Un progre que era un mamón…
Bueno, ¿pero esto qué es? Se me trabuca la lengua y digo cosas que no debería decir. Y prometo a ustedes que estoy totalmente sobrio. Las palabras que salen de mi boca no son las que yo quiero que salgan. Mira que intentar cantar Un flecha en un campamento y que me salga esto… Buffffff, voy a pillar una depresión de caballo. La cabeza de uno ya no es lo que era. Claro que al exministro Bermejo la letra le cae que ni pintada. Al Ministro Caamaño hay que agradecerle, por ahora, que sea silencioso y por eso no nos vamos a referir a él.
Venga, intentemos otra… a ver si por fin…
Ahora que estamos en crisis (2)
vamos a contar mentiras, tralará (3)
España juega en la Champions (2)
y en marzo se acaba el paro, tralará (3)…
Bueno, que no hay manera, ¿eh? Que me sale lo que no tiene que salir. Los años no pasan en balde y da para suspirar. En fin, voy a hacer un último intento con una canción algo más seria…
Raska-yú, cuando ceses, ¿qué harás tú? (2)
Tú serás exministro y cobrarás
Raska-yú, cuando ceses, ¿qué harás tú?
¡Esto ya pasa de castaño oscuro! ¡Qué bochorno! Mejor lo dejo ya para otro post, aunque seguramente la generala Salgado despidió con esta canción a Pedro Solbes...
13 de marzo de 2009
8 de marzo de 2009
Comedores socialistas
Esta legislatura, aparte de ser la legislatura «de la mujer» (por eso se ha «concedido» el derecho a abortar a las niñas de 16 años sin necesidad de permiso paterno) y de los discapacitados (aunque no se sabe de qué depende que los afectados reciban la ayuda a la que tienen derecho), está siendo la del ataque a la Iglesia, aunque ahora están más o menos tranquilos.
Se ríen los perroflautas presuntamente de izquierdas de los católicos. Las «acusaciones» son las de siempre: que si tanta riqueza tienen, que si el Papa esto, que si tal cardenal lo otro... Últimamente se ceban con lo de los sacerdotes pedófilos. Ésa es una realidad desgraciada, ciertamente, aunque la Iglesia, a Dios gracias, ya no tapa los asuntos y actúa con la firmeza necesaria; pero los perroflautas sociatas, acostumbrados a los modos goebbelsianos de propaganda, dan a entender que «todos son iguales».
Se ríen los perroflautas sociatas de que los católicos tengamos reparo moral en liberalizar el aborto y la eutanasia. En el primer caso ya nos hemos extendido en otras entradas y no volveremos sobre ello. En el caso de la eutanasia –en una próxima entrada hablaremos sobre el asunto–, no solamente porque creamos que sólo Dios puede dar y quitar la vida y no podemos jugar a ser dioses. Ya tenemos una idea de lo que ocurre cuando el Estado se arroga la «facultad» o «derecho a decidir» quién debe morir (los comunistas y los nazis saben eso muy bien), que es a lo que podría llegarse si la idea fructifica y echa raíces.
Sin embargo, no oigo a los perroflautas sociatas comentar nada acerca de los comedores sociales que Cáritas Diocesana tiene habilitados en las capitales españolas (no sé si en todas) para proporcionar sustento a aquellos que, por las circunstancias que sean, no se lo pueden procurar por sí mismos. Tampoco les oigo comentar nada acerca del «perfil» de los usuarios de dichos comedores. Porque estos usuarios, que antes eran los de siempre (entre ellos, los perroflautas verdaderos), hoy presentan un perfil más variopinto. Empiezan a ser familias de clase media-baja que, ahogadas por la hipoteca o el alquiler y el despido (procedente o no), ya no pueden dar de comer a sus hijos. Familias cuyos miembros están todos en paro, aspecto que ya se anunció hace tiempo como uno de los más graves de la crisis, la que antes negara ZP con tanto ahínco.
Y frente a este panorama, ¿qué hace el «Gobierno de España»? Pues... bueno, está la iniciativa deletérea ésa del «Plan E» (será E de «estamos jodidos»). ¿Iniciativas «sociales»? Si se refieren a las huelgas que ahora quieren montar los sindicatos contra... la Banca (contra el Gobierno no: no hay que morder la mano que da de comer), creo que va a ser que tampoco. El Gobierno precisamente ha acudido en ayuda de la Banca, que es lo que hace un Gobierno... de derechas. Aunque mucho me temo que la crisis conseguirá que mandemos esas categorías políticas al carajo, de puro anquilosadas.
Ah, eso sí. De comedores socialistas nada de nada. ¿Darle de comer a usted cuando se halla en situación de necesidad? Se conoce que el credo perroflauta-sociata no contempla lo de «dar de comer al hambriento» y por eso hacen como que no ven. El perroflauta sociata está muy comprometido con «la liberación de la mujer en Timor Oriental»; pero lo de aquí es otra cosa. El pobre de aquí es de carne y hueso, y eso siempre tiene más peligro. El «Gobierno de España», todo lo más, le regalará a usted una bombillita (y después le subirá la luz para compensar el supuesto ahorro que generará el uso de dicho artilugio: apañados estaríamos si el Gobierno no recuperara su inversión). Timeo danaos et dona ferentes, ya saben.
Y miren: ya que hemos mencionado a los sindicatos, tal vez a Cándido Méndez le convendría darse una vuelta por algún comedor de ésos. Con lo que dan de comer allí tal vez pudiese rebajar un poco ese orondo barrigón de aristócrata obrero que muestra en las manifas y en las ruedas de prensa (y que tan mal le sienta, claro...)
27 de febrero de 2009
Mierdéame
Luis, entre consternado e irónico, me preguntaba si era masoquista, cuando le trasladaba por e-mail todas mis desventuras en el portal más Democretínico de la interné. “Pero ¿para qué pierdes el tiempo ahí?” Yo quería poner a prueba mis post, enfrentarlos al voto de una mayoría ajena a Red Liberal y a todos los saludables memes liberales que por aquí circulan. Quería, vanidoso y temerario de mi, saber cuán alto podía subir –o bajo caer- sometido al escrutinio de la multitud.
Comencé discretito, sin ánimo de ofender, publicando dos de mis entrevistas, y estas salieron del reto simplemente airosas, sin pena ni gloria. El origen de la vida obtuvo 19 votos favorables y Decostruyendo a Darwin 12. Eso me hizo sentir bien, cómodo, casi como en casa, así que me decidí a dar el salto a la política, y colgar el post homenaje a Samuel Hungtinton.
Fue entonces cuando descubrí, alucinado, el voto negativo y su poder. Frente a los 18 meneos había 9 votos negativos: 7 por provocación, 1 por Spam y otro por noticia errónea. Eso bajó mi karma –es decir, los puntos gracias los cuales puede uno publicar- por debajo del umbral. Para reponerme tuve que esperar un tiempo y seguir meneando cosas. ¿Qué había hecho mal? ¿Cuál era mi fallo? La conclusión que saqué es que la mayoría progre bienpensante multiculturalista islamófila no me iba a pasar una. Probé, pasado el tiempo de bajo karma, con otra cuestión política: la Obamanía. Fue en este posteo en el que me descubrió el martillo de herejes nazi-onanista de Carme, del cuyos golpes ya sólo los inmediatos de mis siguientes post se librarían. Los pocos meneos (3), se veían contrapesados con los pocos votos negativos (2), y el Karma era de -16.
Reponiéndome como buenamente pude decidí mandarlo todo a la mierda y colgar uno de los post políticamente incorrectos de Memetic Warrior, para mortificar a los progres antes de salir por la puerta grande (no a hombros, sino con patada en el culo). Volvieron los meneos (16) y sus correspondientes votos negativos (también 16), bien es cierto que en este caso el motivo básico del voto negativo (14) era la duplicidad de la noticia.
No tenía pensado volver por ahí, pero no mucho tiempo después me dije: “¿Y si publico solamente entrevistas a científicos, políticamente asépticas, como era en un principio, y veo la evolución?” Con lo que me puse otra vez manos a la obra en el universo del meneo, con la intención de ser güeno y no pecar de políticamente incorrecto (es decir, no hablar nada de política que sonara ni remotamente a derecha liberal). Para pasar, en la medida de lo posible, desapercibido, cambié el nick de Evolucionista a Socrático. Pero el truco no surtió efecto. Alguien me descubrió, la Carme. Tardó un poco porque Simon Conway Morris sobrevivió al ataque, con 6 humildes meneos y ningún voto negativo. Y James Q. Wilson sólo recibió su voto por SPAM. Pero en los siguientes post ya contó con el apoyo de su tropa. El escepticismo de Shermer se llevó 8 bofetadas como panes, 7 por SPAM y una por errónea. No hay mayor prueba de absoluta incapacidad para el pensamiento crítico y escéptico que esa horda de descerebrados denominando SPAM a una entrevista a Shermer. Ante esa afrenta, no a mi, sino a la más elemental decencia, al propio Shermer y al escepticismo, me puse tonto y decidí averiguar algo sobre los votantes y pedirles, si fuera posible, una explicación por su voto. Y fue así como descubrí a la Carme (hasta entonces había sufrido sus votos ignorante) y a otros internautas, unos con blog, otros sin él.
Mis peticiones de explicación no obtuvieron respuesta, así que puse algún comentario insultante y me marché de aquel lugar de la Red que olía tan mal. Cuando intenté colgar nuevas noticias recibí la buena nueva de que mi IP estaba vetado por molestar e insultar a otros usuarios. Es por ello que las siguientes publicaciones las hizo por mi, amablemente, Luis, desde su ordenador. Y el resultado no hay más que verlo: un campo de batalla sembrado de cadáveres. Un grupito de meneadores habían decidido que ni Richard Fortey, ni Herbert Gintis, ni el asunto del cerebro en una botella merecían otra cosa que un sonoro SPAM. Yo no podía ni escribir comentarios. Una tal Ilunika se regodeaba dándome lecciones en los comentarios a Shermer y yo no podía responderla.
Ningún meneante tiene por qué darte explicaciones de sus votos….Un error típico suele ser enviar artículos de tu blog sin parar. Algunos usuarios lo consideran de mal gusto y lo votan como “spam”. No tiene nada de malo enviar del propio blog; pero es mejor enviar sólo los artículos que consideres más interesantes y no abusar, procurando que la proporción de envíos de tu blog sea baja respecto al total de tus envíos.
Harto ya de lo que me pareció una injusticia, decidí denunciarlo al Administrador del sitio. Que me remitió a las normas de etiqueta. Mirándolas me encontré esto:
Los votos negativos son para ocultar o mostrar tu disconformidad con comentarios insultantes, difamatorios, racistas, de divulgación de bulos, información errónea o spam. No votes negativo sólo por el hecho que no coincide con tu opinión si ésta está bien argumentada y es razonable. Respeta las opiniones contrarias.
Autobombo: Así se le suele decir al hecho de enviar una noticia propia. No hay que darle importancia mientras no sea spam evidente (información comercial o envíos reiterados a los mismos sitios), si la noticia es interesante o merece la pena no importa quien la envíe, si la noticia es irrelevante, spam, provocación, o errónea, será frenada por la comunidad pero que sea solamente autobombo no es razón para votarla negativamente, intenta no prestar atención a quien envía la noticia, lo que importa es su calidad.
Pero entonces ¿qué había hecho los que votaron en tromba a mis noticias como SPAM (etc)? ¿Ellos no merecían censura alguna? ¿Actúan conforme a las normas?…claramente NO.
Respondí al Administrador y conseguí con ello que el propio creador del invento, Ricardo Galli, paladín del software libre, tuviera la deferencia de dirigirse a mi:
Me recordó un insulto en el blog de la Carme y me llamó mentiroso por usar varios nicks. El caso es que usé el mío y el de Luis, igual que hizo Luis. Esa forma de comensalismo no alcanza ni la fuerza ni la importancia de la que practican los votadores negativos en tromba. Estos suponen un serio problema en Menéame. Hacen que esa web merezca el nombre del título de este post: Mierdéame. Son un cáncer dentro de esa clase de sitios participativos de la Red que acaba con ellos desde dentro. De paraíso de la libertad pasan a lugar de opresión y mentiras. Si uno no es ejecutado se debe a que tod es virtual. Parece que la Democracia que pretenden instaurar se convierte en otra forma de despotismo. Con el fin de evitar noticias “insultantes, difamatorias, racistas, de divulgación de bulos, información errónea o spam” han dotado de poder a un grupito de radicales enfermizos que se dedican a boicotear y a expulsar a todo aquel que ose defender ideas que no sean de su agrado, por muy moderadamente que lo haga, y lo hacen además atacando a noticias vertidas que no pueden calificarse más que de políticamente neutras (o al menos nada beligerantes). Es decir, con el fin de evitar ciertos males se acaba creando un entorno en el que esos males se imponen, bajo distintas formas.
Mi historia en Mierdéame ha finalizado. He sufrido en mis carnes lo que otros en el pasado sufrieron. No albergo ninguna esperanza de que este post sirva de algo. Mierdéame seguirá siendo lo que es, un bonito proyecto echado a perder por una minoría de activistas sin escrúpulos y una mayoría borreguil. Como la democracia.
¿Y este post? ¿Alguien lo Mierdea?
12 de febrero de 2009
La que se ha liado
Ya saben ustedes que ando un poco ocupado y que por tanto, no estamos todo lo que debiéramos en el blog de nuestros amores y nuestros pecados. Pero las circunstancias exigen que uno no se calle ni permanezca impasible ante la gravedad de lo que ocurre.
De entrada, sepan ustedes que ha llegado a mi conocimiento el llamado informe Centeno, que en tres páginas pone a caldo prácticamente toda la política de ZP, económica o no. El señor Centeno es catedrático de Economía Aplicada. Vamos, que no es un mindundi de ésos que usted se puede encontrar en la blogosfera o en la prensa del movimiento, no es un marmolejo cualquiera; sabe de qué habla. Pues bien, aunque del conjunto las conclusiones que se pueden extraer ponen los pelos de punta, quisiera detenerme en dos puntos.
El primero de ellos es el paro. ZP nos dijo hace unos días que "en ningún caso llegaríamos a los 4 millones de parados". Bien. Tanto Caldera como ahora Corbacho han aplicado tippex a las estadísticas del paro y, señaladamente han dejado de contabilizar como parados a aquellos que están realizando cursos de formación ocupacional. Es decir: no son parados porque no me da la gana. Pero vamos a ver, señores: un trabajador que está realizando un curso de formación ocupacional (eso si algún partido no birla los fondos de la UE: pregúntenle a Duran i Lleida acerca del cas Pallerols), ¿acaso trabaja? No. Aprende, eso sí. Pero no trabaja. Luego entonces, si no trabaja, no cobra. Y si no cobra, no puede cotizar. Luego entonces es un parado, por mucho que Caldera y Corbacho nos quieran vestir la mona de seda. Y eso significa que, incluyendo a ese colectivo discente, el paro no sólo llega a 4 millones, sino que se sube por encima de esa cifra.
El segundo, y muy noticia en estos días, es el despilfarro del dinero público. De entrada, resulta que mantener la articulación autonómica de la soberanía (?) popular se lleva el 60% del gasto público. No soy capaz de hacer un ranking de las Comunidades Autónomas que gestionan mejor el gasto público; pero sí les voy a decir que en algunos casos, parece que alguien haya dado la orden de "al ataque": se han lanzado a gastos absolutamente extravagantes.
De lo que conozco, que es Cataluña, les puedo decir que con lo de las ambaixades Carod y sus carótidos se están cubriendo de... gloria. Gloria que al parecer quiere imitar el alcalde Hereu, con su reedición de los Consolats de Mar (uno en Valencia y otro en ses Illes, claro). Uno puede imaginarse la cara de sorpresa de los griegos (¡joroña-que-joroña!) si los carótidos, reconvertidos en nuevos almogávares, intentaran reconstruir los ducados de Atenas y Neopatria. No es de extrañar que con tanta promoción (aunque las fotos sean de las Bahamas y no de la Costa Daurada, con un leve toque de potochof) los gastos para lo que verdaderamente importa aquí queden aplazados ad calendas graecas.
Pero está claro que los españoles (una buena parte de ellos, al menos) aplicamos inconscientemente la regla de Carmencita Calvo: el dinero público no é de nadien. Si esa gran parte de la población que no se siente afectada cuando le hablan del robo organizado del erario público considerara ese dinero como suyo propio (como efectivamente es)... a estas horas habría una revolución y los arribistas, logreros y demás fauna que vive del cuento tendrían que hacer las maletas, unos a México y otros a Perpiñán. Eso, si no los pillan y ahorcan en la plaza pública.
2 de diciembre de 2008
Miserable... roedor
Sólo a un miserable... roedor como Pepiño Blanco se le ocurriría atacar políticamente a Esperanza Aguirre tratando de transformar en cobardía lo que sin duda fue valor por su parte. Es decir: atacarla más allá de lo que es admisible en contienda política. Y la intencionalidad es muy clara: hay que "ayudar" en todo lo posible al hermano Gómez a ganar Madrid, esa plaza que desde hace casi 20 años se le resiste al P(SOE). Que estuvieron a punto de caer por el barranco abajo y ya no lo han estado más.
Me hubiera gustado saber qué hubiese hecho Pepiño de haberse encontrado en el lugar de Esperanza Aguirre. Me corroe la curiosidad. Pero de algo estoy seguro: o pasmo de Palas do Rei no tendría dónde caerse muerto si alguna vez saliese de la política.
Y, en cualquier caso, todo ello forma parte de una "bien calculada" estrategia del ¿Gobierno? para evitar que se hable de lo que realmente preocupa. Es decir: de los dineros y de las cosas del comer, de las cuales se habla en el post anterior a éste. ¿Será porque tienen miedo de que descubramos que jugaron con ellas y ahora que viene el lobo nos han dejado con el culo al aire?
P.D.- Oración del catalán sufrido: Guarda'ns, Senyor, d'aquesta colla de lladres i mentiders.
1 de septiembre de 2008
17 de agosto de 2008
¡Soy del Gobierno y vengo a salvarte!
REFLEXIONES LIBERTARIAS
¡SOY DEL GOBIERNO Y VENGO A SALVARTE!
Ricardo Valenzuela
Hace años recuerdo de un viaje que hice con mi abuelo a comprar ganando a Texas. Cuando regresábamos le pregunto: ¿por qué compras el ganado en Texas y no en México? Me responde; "porque es el mejor y en México no hay." ¿Porqué no hay en México? pregunto de nuevo. Me responde ahora: "El gobierno, queriendo proteger la ineficiencia, no ha dejado que se desarrolle una buena ganadería." Aun cuando en esos momentos no entendí su respuesta, sus palabras se grabaron en mi mente. Años después, ya yo como ganadero, con asombro veía como el gobierno nos cancelaba las exportaciones de becerros para surtir al DF de carne—a la mitad del precio internacional.
La protección del consumidor contra las "prácticas de negocios deshonestas y sin escrúpulos," se convirtió en cimiento del Estado intruso y, sobre todo, la raíz más profunda de la corrupción. El argumento para el nacimiento de las monstruosas burocracias que participan en este asalto, es que los hombres de negocios sin regularlos se dedicarían a vender productos defectuosos, valores fraudulentos, construirían edificios que con el soplo del viento se derrumbarían. Con esa bandera los gobiernos se han dedicado a edificar sus agencias, fideicomisos, Comisiones tan "indispensables" para proteger al pueblo de la "voracidad" de los negociantes.
Sin embargo, es la ambición, como bien lo señalaba Adam Smith—o más bien la búsqueda de su ganancia, lo que verdaderamente garantiza la protección del consumidor. Los colectivistas no entienden que el interés que mueve a los hombres de negocios, es lo que los impulsa a construir una buena reputación—sobre bases morales—para poder subsistir en el mercado. El mercado es ciego y valúa las empresas de acuerdo a capacidad para generar utilidades, es por ello que una buena reputación puede y debe ser un activo más valioso que sus activos físicos y financieros. Desafortunadamente en México se desarrolló el concepto de la familia revolucionaria en donde, más que el prestigio, lo importante eran las conexiones con el establishment.
El prestigio y la reputación en una economía desburocratizada es la más efectiva herramienta para competir. Los participantes con la mejor reputación son siempre los que se llevan los mejores negocios. Cuando Mike Milken era el Rey de los bonos chatarra, con una llamada telefónica lograba que sus inversionistas le situaran ese mismo día billones de dólares. El caso de este hombre que democratizó el mercado financiero en EU es un buen ejemplo. A Milken sus "enemigos" con ayuda del gobierno, lo tuvieron que enviar a la cárcel con juicios fraudulentos arruinar su reputación para sacarlo del mercado que él había creado.
Las regulaciones gubernamentales no protegen al consumidor. No fabrican productos de calidad ni proporcionan información confiable. Su única contribución es la de sustituir los verdaderos incentivos por el hostigamiento asumiendo su papel de "redentores" de la sociedad. Cuando hacemos a un lado la montaña de papeles que producen esas burocracias, lo único que encontramos primero es la aniquilación de la competencia—la base de las economías sanas. Segundo; la burocracia ofrece una garantía que el consumidor es el que debería de establecer haciendo sus propios juicios. A través de pasar por su colador a las empresas que cumplen con "sus requisitos" o estándares de su calidad, le afirma al consumidor que su juicio no es necesario.
El propósito de un gobierno regulador, como el que siempre hemos tenido en México, es el de no permitir en lugar de crear algo. La estructura mental de los reguladores es la de López Obrador y su grupo de cortesanos; "no pasa." Eso se traduce en una serie de obstáculos para el desarrollo de nuevos y mejores productos y una economía moderna. Alguien que trate de construir algo en el DF se enfrentará a un ejército de inspectores, estándares de construcción que datan de la época de los aztecas cerrando así la puerta a las nuevas tecnologías. Los constructores deben dedicar su tiempo a cumplir con esas anacrónicas regulaciones en lugar de buscar nuevas técnicas. De esa forma, es más fácil simplemente dar la requerida mordida para poder seguir adelante.
Esto perjudica seriamente al consumidor, pero la víctima más afectada es el productor. Regulaciones retiran de la competencia la reputación que ha tomado años construir. Es una forma especial de expropiación de algo mas valioso que sus activos; su integridad. El valor de una empresa depende de su capacidad para producir utilidades, así el acto de un gobierno para despojar negocios de sus activos físicos o devaluar su reputación "nivelando el terreno," permanecen en la misma categoría: ambos son actos de expropiación. La legislación proteccionista es lo llamado ley preventiva. Los productores están sujetos a la coerción gubernamental antes de cometer algún delito. En una economía libre, el gobierno solo interviene cuando se ha cometido fraude, o se ha producido algún daño al consumidor; en esos casos la protección es la ley criminal.
El gran problema de los colectivistas es esa desconfianza a la libertad y al mercado libre; pero es su cruzada de "protección al consumidor" lo que expone la naturaleza de sus premisas. Al preferir la fuerza y la intimidación en lugar de incentivos y recompensa como medios de motivación, ellos declaran su concepto del hombre como un ser bruto sin capacidad para pensar, actuando en el nivel instintivo. De esa forma muestran su ignorancia del papel de la inteligencia en el proceso productivo, y de la visión a largo plazo requerida para mantener una economía moderna. Ahí declaran su incapacidad para entender la crucial importancia de los valores morales que es el verdadero poder motivador de un capitalismo democrático.
En un país como EU en el que un asesino violador puede escapar el castigo de la justicia declarándose enfermo, el mercado no perdona. El capitalismo se basa en individualismo, interés personal, y autoestima; "sus pilares son la confianza y la integridad consideradas como las virtudes cardinales y son extraordinariamente redituables demandando que el hombre viva a base de virtudes y no de vicios." El que no lo hace; por más rehabilitado, el mercado no lo acepta de nuevo. Este es un sistema "superlativamente moral" que los estatistas proponen modificar sobre bases de legislación aplicable solo por excepción, oleadas de burócratas hambrientos de dinero y sabiendo que la mejor forma de conseguirlo es obstaculizando el proceso, y el ancestral sistema de intimidación.
Me llegó este excelente artículo vía e-mail. Un artículo que puede dar las claves de lo que está pasando económicamente en España y, además, de la «filosofía económica» que tiene la izquierda que nos desgobierna.
12 de agosto de 2008
Un editorial de LD
Hace unos meses, los socialistas de los gobiernos de España y Cataluña nos ofrecieron un espectáculo hilarante, al menos a los españoles que no hemos sufrido directamente las consecuencias de la irresponsable política hídrica de los socialistas, porque a valencianos, murcianos y almerienses no les debió hacer ni la más mínima gracia. Se empezó a construir un trasvase de la cuenca del Ebro a la ciudad de Barcelona y, para hacerlo compatible con sus demagógicas campañas contra el trasvase previsto por el PP y financiado por la UE, empezaron a crear neologismos políticamente correctos como "aporte" o "captación" temporal de agua.
Por lo que se ve, aquello fue el primer paso en el reconocimiento de que la política socialista del agua había sido un fracaso en toda regla. Evidentemente, lo están haciendo a su modo: es decir, disimulando, mintiendo y aprovechándose de la connivencia sectaria de los medios y el silencio búlgaro del PP. También están considerando una de las opciones más absurdas que podrían ponerse sobre la mesa, después de aquella de transportar agua en barco desde Almería hasta Barcelona: trasvasar del Tajo pero no desde su nacimiento, que es el lugar más cercano a la España seca, sino cerca de su desembocadura, en Extremadura. Una opción cara, obligada exclusivamente por la oposición en Castilla-La Mancha al trasvase Tajo-Segura.
Los socialistas han decidido ahora que las desaladoras no son la solución –como se les lleva diciendo cuatro años, cuatro años perdidos para la España seca– y que hay que trasvasar. Eso sí: del Ebro no, que perderían los mismos votos que ganaron haciendo demagogia del agua. Sin embargo, es precisamente ese trasvase el que más sentido tiene, tanto en términos de costes de transporte como en lo que se refiere al agua sobrante.
Y es que si hay algo que se puede dar por seguro es que el Ebro se desbordará con periodicidad más o menos fija. A pesar de que los embalses construidos a lo largo de todo su curso han reducido el problema, el lecho del mayor río de España no es siempre suficiente para albergar todo el agua que en algunos momentos circula por su cauce. Era un hecho que se tuvo en cuenta al redactarse el Plan Hidrológico Nacional. El trasvase pretendía aprovechar los máximos primaverales y otoñales para llevar el agua sobrante a zonas donde resulta muy necesaria.
Todo esto, que resulta de sentido común por más que la demagogia socialista lo haya logrado ocultar, sólo tiene un pero. Al no existir precios libres del agua no es posible saber si el trasvase resultaba rentable, es decir, si se le iba a sacar suficiente provecho al líquido transportado como para justificar el gasto en una infraestructura de tal magnitud. Pero ningún político está dispuesto a avanzar en la senda de reconocer que el agua es un bien escaso y que, como tal, sólo la existencia de precios libres puede permitir averiguar cuáles son los usos más útiles que pueden darse a este recurso vital, de modo que, obligados a tomar una decisión con una información incompleta,
Al final, la actual aceptación de los trasvases y la negativa a aceptar exclusivamente la del Ebro, el río más acaudalado de España, ha demostrado que la derogación del trasvase fue una operación política, diseñada para evitar una obra que hubiese cohesionado España como antaño hacían las vías de transporte, y que por tanto era un imperativo para los nacionalistas echar abajo. Nacionalistas a los que Zapatero obedeció fielmente. Como volverá a suceder, previsiblemente, en lo referido a la financiación autonómica.
(LD, 12 de agosto de 2008)
6 de agosto de 2008
La Juani en la calle
Pues nada. La Juani en la calle, sin que nada ni nadie lo haya podido impedir. Con ser eso malo, no es lo peor. Hay varios detalles que son significativos y repugnantes, que nos repugnan mucho más que a la Fashionaria Voguemomia.
El primero de ellos, que la Juani sale de la cárcel sin cumplir completamente su condena. Apenas 8 meses por cada víctima que causó el atentado que cometió. Yo conocí al padre de una de esas víctimas: el siudadano Fransisco Freixes (padre del guardia civil asesinado Jesús María Freixes). Es un señor de arraigadas convicciones de derechas (no sé si franquistas o no: lo digo por los trolls). Él mismo, para dar ejemplo, salía a patrullar por las noches multando a los locales que se pasaban de ruidosos. Por ello y por algunas otras originales propuestas de su etapa de concejal de Medio Ambiente se granjeó la burla, la befa y la mofa de la caverna nacionalista e izquierdista locales.
También recuerdo que él fue el encargado de hacer el papel de viejo profesor en la novatada que prepararon los alumnos de quinto de Derecho a la promoción 1985-1989, la última del Estudi General (como mandaba la tradición). En el curso de la cual mencionó un «falso libro recomendado por la cátedra» que llamó Las Constituciones que nunca se cumplen. Libro que yo, como novato, bulto o pipiolo que era, llegué a buscar en la por entonces famosa Librería Caselles (en Lleida, si no encontrabas un libro, estaba en la Caselles). Es un libro que daría mucho juego si se escribiese, ciertamente.
En fin, dejando de lado el vuelo de la imaginación y volviendo a la cruda realidad, decíamos que nos repugna que ese hombre haya salido sin apenas cumplir un año por víctima, cuando en teoría le habían condenado a 3.000 (como para no salir del maco en bastantes vidas). Pero claro, hay que contar dos factores: varios objetivos y otro subjetivo. El objetivo es que la redención de penas por trabajo (si no recuerdo mal, un día de trabajo por cada dos de condena) ha reducido más que sensiblemente la condena al ex-preso De Juana. Segundo, las vergonzosas peticiones de reducción de condena por la Fiscalía, es decir, por quien según el art. 124 de la Constitución debe velar por el interés público tutelado por la ley.
Del lado subjetivo, la ausencia total y absoluta de arrepentimiento por parte de ese gudari esa alimaña hace risible el argumento de la «reinserción», que orgullosamente señalan quienes se niegan a endurecer las penas o a considerar la posibilidad de establecer la cadena perpetua para los etarras confesos y jamás arrepentidos. Particularmente el P(SOE), que ya en su etapa felipista se negó a tramitar hasta nueve iniciativas del PP en el sentido de endurecer las penas. Se hablaba entonces del «carácter retrógrado de las penas largas de cárcel», de la «incitación a la venganza por parte de las víctimas» (¡!) y, nuevamente, de «la finalidad resocializadora de la pena según el art. 25 de nuestra Constitución». Esto es lo que hace que en España salga tan barato delinquir.
De todos es sabido, no obstante, que para que exista verdadera resocialización tiene que existir arrepentimiento. De nada sirve encerrar a alguien 20 o 30 años si cuando sale sigue pensando que la barbaridad por la que le condenaron estuvo muy bien hecha y que volvería a hacerla si pudiese. Por otra parte, el arrepentimiento es algo estrictamente prohibido en ETA: los pocos que han intentado salirse de ese guión lo han hecho con los pies por delante.
Ahora el PP, que pronto tendrá que añadir a sus siglas una tercera (la Z de «zetapero»), ha dicho por boca de su portavoz de Justicia Federico Trillo, que «ni se plantean ese debate sobre el cumplimiento íntegro de penas». Vayan él y su amigo Rubalcaba a explicarle a Francisco Freixes que su hijo murió para nada y que «hay que respetar la ley».
Finalmente, un tercer puntazo es el que se marcan los nacionalistas vascos cada vez que la Guardia Civil hace su trabajo y detiene a un gudari una alimaña de éstas. ¿Aplauden la detención? No. ¿Felicitan a la Benemérita por hacer bien su trabajo? Tampoco. «Expresan dudas» sobre el trato recibido por el etarra, ¡pobrecillo él, en manos del Estado opresor y torturador! Joseba Azkárraga (el de «subimos por cojones» cuando la justicia llamó a declarar a Ibarretxe) ha defendido el derecho de la Juani a irse a su casa, a pesar de que va a convivir con varias de sus víctimas. Exactamente igual que hacía el otro Joseba (Aguirre). Declaraciones como ésas, que sólo ponen sal en la herida, dan oxígeno a ETA, que a los nacionalistas vascos parece interesarles más. Pero del PNV (o de EA) podemos esperar sentados una felicitación a la Guardia Civil o una política de apoyo a las víctimas de ETA. Lo mismo que Francisco Freixes puede esperar sentado la visita del ministro.
4 de agosto de 2008
Qué raritos somos
Por su interés, reproducimos este artículo de Juan Carlos Girauta en Libertad Digital.
España es ese extraño país occidental donde los funcionarios arrojan a violadores reincidentes en brazos de anónimas muchachas que han tenido la mala suerte de pasar por ahí. Luego contemplan las consecuencias y hacen un curso, un informe y un debate muy interesantes donde se acaba (más bien se empieza) descartando la castración química voluntaria y, tras reconocer que ciertos tipos nunca cambiarán, lo zanjan todo con argumentos que desconocen tan terminante premisa. Antes de despedirse y marcharse de vacaciones, celebran los avances en materia penal, criminológica y penitenciaria.
España es un enigma jurídico donde un asesinato se paga con siete u ocho meses de prisión (que el reo especialmente peligroso dedicará a sacarse unos títulos oficiales sin abrir un libro). Siempre y cuando el asesino lo sea en serie y haya contado en su periplo procesal y penitenciario con la inestimable ayuda de algún presidente de Gobierno conmovido por el pacifismo del matarife o de algún ministro de Justicia ocupado en enseñarle los dientes (¡y cuántos tiene el condenado, y que largos!) no al carnicero, sino al periodista molesto, mientras corre la sangre a sus espaldas. O de algún cándido político que, de pura candidez, se troca en serpiente y le ve las razones a la ETA (en la punta del arma, será, que era donde Mao situaba el poder); de algún ministro del Interior que, como el guardián del silogismo, está incapacitado para la verdad; de todos los medios adeptos al poder, que antes de usar un adjetivo le preguntan al comisario político si hoy toca indignarse, ponerse serio, desviar la atención, echarlo a broma, darle un masaje a Mariano Rajoy –eclipse y espuma– o culpar al comodín Aznar; o de algún fiscal dispuesto a ponerse la toga perdida de polvo del camino (pero ojo, que con el polvo van otras cosas más asquerositas).
España es un paradójico e indeterminado conceto donde se abomina de los rigores de un régimen franquista que promulgó la legislación penal y penitenciaria más laxa del mundo, como se ha visto con De Juana, que si está libre hoy, y haciendo el gallito, no es sólo por las debilidades del elenco socialista comentado supra, sino por un Código Penal de "la dictadura". Y también porque un juzgado se ha tomado, en asunto de tanta alarma social, tres añitos para comprobar si los títulos de De Juana son de verdad o se trata de una colección de etiquetas de Anís del Mono homologadas por la UPV, de cuando el PNV protegía a todo HDP, adelantándose al PSOE posmoderno / primera legislatura, o Zapatero en fase Mr. Hyde.
28 de julio de 2008
9 de julio de 2008
Los verdaderos herederos de Franco
«España era en 1978, tras aprobarse la Constitución, y sobre todo a finales de 1982, tras el fracaso del Golpe de Estado del 23F y la llegada en andas del PSOE al Poder, la fantasía de cualquier político con ganas ilimitadas de ser obedecido, que es algo más que las simples ganas de mandar. Era el "Vivan las caenas" pero Made in Germany. Era el casticismo tripero de toda la vida pero pasado por Uropa, vuelta y vuelta, y adobado por el inglispichinglis. Además, triunfaba el destape y las grandes revelaciones del tebeo anatómico. Había Zerolos, que no se llamaban así porque eran más inteligentes: Bibi Andersen, Pavlosky, Almodóvar y muchos otros, otras y otres. Pero entretenía mucho al pueblo aplebeyado el secreto sexual de Polichinela. Y como se eternizó el PSOE en el Poder, las costumbres pancistas del rebaño se rehicieron rápida y duraderamente. Ayudó mucho la inacción acomplejada de la Derecha, que tardó cuatro legislaturas en volver a la Moncloa.
Y es que el PSOE supo heredar el Movimiento, es decir, el franquismo sociológico en lo que tenía de inmóvil, de cartilla ideológica y de racionamiento político. Más de un cuarto de siglo lleva la media España del Sur –Andalucía, Extremadura, La Mancha– abonada a esa pitanza. Y la otra media no anda demasiado lejos de imitarla, con la excepción de la Comunidad de Madrid, una especie de exilio de la España menos sumisa o más reluctante al corral, al pienso y al pastoreo».
(Visto aquí)






