22 de mayo de 2008

Operación bikini

Ya conocen ustedes lo que significa esa expresión, sobre todo las señoras o señoritas. Hay que conseguir entrar en el bikini en el que se entraba el año pasado con más o menos comodidad. Se hacen dietas, se hace ejercicio... todo para poder lucir un dos piezas y una figura con forma de botella de Coca-cola. Para los señores es prácticamente lo mismo, aunque ciertamente, algunos lo llevamos con muchísima más calma o —para ser sinceros— resignación. Hoy en día tanta risa, conmiseración o pena causa un señor pasado de kilos como una señora en pleno desarrollo ventral (la obesidad es unisex, gracias a Dios), ya sea por la adicción a la rubia (cerveza) o al moreno (chocolate). Los paseos marítimos —entre ellos el de mi ciudad— se llenan de ciudadanos que quieren conseguir, cuando menos, que la curva de la felicidad sea un poco menos curva. Cosas de la primavera, que la sangre altera.

Este largo exordio viene a cuento de la operación bikini que al parecer está llevando a cabo el PP. No sabemos quién ha diseñado el bikini de este año al PP, pero a lo que parece es sumamente estrecho. «¡Hay que caber!», truena el jefe. Y la directiva empieza a cavilar la dieta. Hay que adelgazar. Por el momento, se han deshecho de los principios. ¿Quieren una prueba? La EpC, contra la que siempre tronó el PP, es ahora favorecida en Valencia. ¿Otra? Núñez Feijóo está tonteando con los nacionalistas. Y en Cataluña, al parecer, ninguno de los candidatos descarta pactar con los nacionalistas por aquello de que «ya nos hemos metido en la cama juntos, cariño, ¿no te acuerdas?».

Y aquí viene cuando la matan: hay que eliminar los michelines. Para caber en el nuevo bikini hay que hacer un esfuerzo y quitarse los michelines cueste lo que cueste. Por eso se han aligerado por la verdú Zaplana primero y Acebes después. Y ahora llega la eliminación (autoeliminación, cabría decir) de otro importante michelín: María San Gil. ¿Su pecado? «No haberse enterado de que el PP ha cambiado». Y sabedores de su nobleza, sus enemigos dentro del partido no se han enfrentado a ella a cara descubierta, como ella lo ha hecho siempre contra el nacionalismo. Han intentado pegarle la puñalá trapera. Y ella, harta, se ha ido. Y Rajoy, que parece que va de esfinge indiferente, la ha dejado marchar.

Mientras tanto, los funcionarios de partido que han tomado al asalto la cúpula van demostrando que en el nuevo PP lo que sobran son los principios. Vamos, que da lo mismo gritar «Viva España» que «Viva el moro Muza». Y por supuesto, la gente que los defiende. Se miran en ZP —valiente espejo— y dicen: «Los principios no sirven para llegar a la Moncloa». Y diligentemente los han mandado a tomar por el culo. Y a las personas también, claro. ¿Qué importa que cuando un tal Lassalle fuera aún un pipiolo que iba a tomar apuntes a la Universidad, María San Gil ya expusiera su vida —no su moqueta— por los principios en que creía y cree?

Ya lo dijo no hace mucho Juan Luis Cebrián: «Ha llegado la hora de reconstruir a la derecha». Dicho y hecho. A ver si el diseñador del bikini va a ser él...

13 de mayo de 2008

Le parti c’est moi

Esto es lo que parece decir ZP en su partido. Dice que quiere reorganizarlo. A mí particularmente, palabras como «reorganización» o «reestructuración» me inspiran un saludable pavor, derivado del hecho de que siempre que se pronuncian esas palabras no menos de cien personas acaban de patitas en la calle. Dice ZP que quiere modificar a los responsables actuales territoriales por unos coordinadores, que según deduzco, serán poco menos que marionetas al dictado de la Ejecutiva Federal, o más exactamente, del sector zapaterino que ahora es dominante. Los infieles y los contraopinantes, a callar o a la calle. Hay que adorar al líder, que cada vez es más líder porque con un movimiento de su zircunfleja zeja consigue quitar el estreñimiento a sus cercanos. Pero es lo propio de los regímenes socialistas, cuyo contacto con la democracia se ha limitado a las elecciones.

Del otro lado las cosas no van mejor. Sigue la noche de los cuchillos largos, y los navajazos van y vienen. Las bajas son importantes: Zaplana, Acebes (a quienes la agit-prop zapaterista ha presentado con y sin motivo como «las dos caras del horror»), posiblemente Juan Costa... Claro que eso ya lo avisó Rajoy: «quería hacer su equipo». Mientras tanto, el marasmo ideológico en el que se mueve por ahora el PP se ha cobrado otra baja: María San Gil. Que no se va del PP, no; pero se ha desmarcado de la ponencia política. Algunos barones han apostado por «hacerse los simpáticos con el nacionalismo» (Núñez Feijoo, Sirera, González Pons) y han querido que ese detalle constara en la ponencia política en la que participaba María.

Mucho me temo que esos barones se están volviendo marxistas. Pero no marxistas de Karl, sino de Groucho. Partiendo de un análisis electoral en el que la autocrítica ha brillado por su ausencia, ahora dicen: «Tenemos estos principios. Pero si no gustan, tenemos estos otros». Es decir: al parecer, para estas personas los principios son sacrificables en aras de obtener un mayor poder. ¿Mayor poder? Bueno, en realidad obtendrían las migajas, como le pasó al PP con CiU (salvo en la etapa Vidal-Quadras, claro, ésa que Fernández quiere que olvidemos). Y hay que luchar por las migajas, no faltaba más, aunque sea a costa de los principios. Y si hay que pactar, se pacta, ¿no?

Pues miren. En primer lugar, vaya toda mi simpatía por María San Gil, que al parecer es de las pocas personas que tiene claras las ideas en cuanto a lo que es el PP, por qué y para qué existe. En su momento ya le dediqué una pequeña entrada y lo que ha ocurrido en estos días ha aumentado mi simpatía por ella. Es de agradecer y admirar que haya alguien en la política que pueda afirmar desde todo punto de vista que sus principios no están en venta. Y saber que luchará por ellos hasta entregar la vida si es preciso (en Euskadi, por desgracia, podría ocurrir).

En segundo lugar, ¿qué les pasa a determinadas gentes del PP? ¿Se han dado un golpe en la cabeza o es que sufren síndrome de Estocolmo? No hay que pactar gran cosa con los nacionalistas. Y mucho menos a costa de los principios de uno. Al nacionalismo hay que derrotarlo. No sólo electoralmente, sino ideológicamente. Hay que dar la batalla por las ideas, como decía Esperanza Aguirre, porque el vacuum ideologicum se acaba llenando de buitres y arribistas de todos los tamaños y pelajes.

Estoy seguro de que los 10 millones de votos que ha obtenido el PP (no las personas, sino el partido) no lo han sido para sugerir ahora que el PP se meta en la cama con los nacionalistas. No sé de qué podrán hablar Núñez Feijoo con Anxo Quintana; pero lo que sé seguro es que María no tiene nada que hablar con Ibarretxe o Urkullu, y mucho menos Sirera con Mas o Puigcercós. No se han ido 10 millones de votos al PP para que éste sea tomado al por trileros o políticos ful, despreciando la progresión llevada hasta ahora.

Me he desviado del tema, pero vuelvo a él. A Rajoy (y a sus cuatro muleros) le gustan tan poco los contraopinantes como a ZP. Por eso también va reestructurando y reorganizando. Quiere un partido a medida, como ZP. Pero verán la diferencia: ZP reestructura y reorganiza sin coste ideológico alguno, puesto que la ideología del partido zetapero es mantener al líder como sea en el poder y no hay más. A Rajoy la reorganización le sale más cara, porque tiene que olvidarse de algunos principios básicos, como son la idea de España unida y la igualdad de todos los españoles en todo el territorio español, entre algunos.

Malo cuando hay demasiadas similitudes entre el partido en el Gobierno y el de la oposición. Añadimos, pues, esta otra: que el PP se va convirtiendo lentamente al credo de la libertaZ y que su presidente, Mariano Rajoy, pretende convertirse en un Luis XIV de cuarta. Así que, como otras veces, permitan que dé rienda suelta a mi vena lírica y recupere una canción de Lluís Llach (aunque es obvio que él la compuso y cantó con otras motivaciones):

No era això, companys, no era això
pel que varen morir tantes flors,
pel que vàrem plorar tants anhels.
Potser cal ser valents altre cop
i dir no, amics meus, no és això.

No és això, companys, no és això,
ni paraules de pau amb garrots,
ni el comerç que es fa amb els nostres drets,
drets que són, que no fan ni desfan
nous barrots sota forma de lleis.

No és això, companys, no és això;
ens diran que ara cal esperar.
I esperem, ben segur que esperem.
És l'espera dels que no ens aturarem
fins que no calgui dir: no és això.

No es esto compañeros, no es esto
por lo que murieron tantas flores,
por lo que lloramos tantos anhelos.
Quizás debamos ser valientes de nuevo
y decir no, amigos, no es esto.

No es esto compañeros, no es esto,
ni palabras de paz con barrotes
ni el comercio que se hace con nuestros derechos,
derechos que son, que no hacen ni deshacen,
nuevos barrotes bajo forma de leyes.

No es esto, compañeros, no es esto;
nos dirán que hace falta esperar.
Y esperamos, bien es cierto que esperamos.
Es la espera de los que no nos detendremos
hasta que no sea preciso decir: no es esto.

12 de mayo de 2008

Cerrar la boca

En esta España querida, esta España mía, esta España nuestra... ¡qué peligro tiene abrir la boca, aunque sea para contar la verdad! Es la España «de la libertaZ, de la igualdaZ», etecé, etecé; pero claro, no todo el mundo es igual. Que ya lo decía Orwell: «Todos los cerdos son iguales, pero algunos son más iguales que otros». La historia ya no es lo que era, ni probablemente lo que será. Y al igual que los gerifaltes comunistas borraron a Trotski de las fotos oficiales de la lucha «del pueblo» por traidor, ZP quiere borrar a Franco de las escuelas y —sobre todo— de las mentes, los llamados cuarenta años. Quiere que olvidemos que sus conmilitones vivieron cojonudamente contra él y que los que más se quejan de él son los que más le deben.

Antes se decía que la libertad de expresión estaba en los periódicos y en los medios de comunicación. Los socialistas, conscientes de ello, se apoderaron prácticamente de todos los medios importantes (obviamente no de El Alcázar) y estrangularon económicamente a los que se resistieron, como Ya, Diario 16 o Antena 3 de Radio. Hoy en día es difícil que en las Cartas al Director se pueda hablar de ciertos temas con demasiada claridad y había que esperar aleatoriamente a que alguien de la redacción te diera voz, pero sin mencionarte, que para eso él era el profesional aunque tú le hicieras el trabajo con tu carta. Eso, cuando no te la publicaban porque podría molestar al Gobierno de turno.

Visto que la libertaZ campaba por todos sus respetos, aparece el fenómeno blog. No dejaré de mencionar la deposición snob de Carmen Rigalt en El Mundo criticando a los blogs, diciendo algo así como que en ellos «se agazapaba lo más neocon de la política española». En realidad fue la rabieta de una niña bien al comprobar que cualquiera podía contar la realidad o hablar de lo que le pareciese incluso mejor que ella (Pedrojota sabrá lo que hace cuando la tiene en su ejército de columnistas, al igual que tiene a mi admirada Isabel San Sebastián. Pero Pedrojota es lo que tiene: una de cal y otra de arena para que nadie se cabree y para facturar, facturar, facturar).

Gran problema, ¡horror!: la blogosfera es de derechas. Se discute, se plantean cosas, la blogosfera «facha» efervesce de ideas. La blogosfera roja es inexistente o búlgara mayormente. Hay que animar el cotarro. ¿Solución? Hay que entrar en los blogs de derechas para dar la brasa, aunque sea para llamar «facha» al propietario del blog o cubrirlo de florecitas (léase «insultos»). Hay que machacar las consignas progres una y otra vez, desde distintos ángulos, pero siempre la misma idea, como recomendaba Goebbels.

Ah, pero la libertaZ no triunfa, porque en los blogs existe algo que se llama moderación de comentarios. Y así, a los simplemente insultadores y a los tenaces propagadores de consignas progres se les borran los comentarios. De poco les vale berrear «has borrado mi comentario, eres un facha de mierda», porque a fin de cuentas eso lo hace Pepiño en su blog y nadie se atreve a llamarle «fascista» y «antidemocrático».

La blogosfera de derechas sigue su marcha, no obstante, un poco menos tranquila «gracias» a los trolls. Superado ese problema y como el ejército de cyberprogrevoluntarios no es suficiente para acallar a la blogosfera «facha», hay que tomar serias medidas. Gracias a que la justicia ha contraído la enfermedad zapatera (es decir, que se aplica según a quién, según cómo y según cuándo) con carácter ya epidémico, a un etarra que publica un escrito lleno de injurias y amenazas «se le puede hacer de más y de menos».

En cambio, que Dios y todos los santos del calendario protejan a usted, Juan Español, si se le ocurre criticar, por ejemplo, la beatificación progre-izquierdista de Carlos Javier Palomino, alias el Pollo, o los bailes africanos de la Fashionaria Voguemomia. Ahora ya no se limitarán a llamarle «fascista de mierda». Ahora, además de eso, le pondrán una querella y tal vez, al final, no le quedará más remedio —como efecto secundario y «para evitarse problemas»— que cerrar su blog, que es a fin de cuentas lo que se pretende: que usted, Juan Español, deje de joder contando la verdad de las cosas y desmitificando los mitos oficiales progres. Ése es el triunfo de la libertaZ. El propio Orwell lo describe así:

«Dos lágrimas, perfumadas de ginebra, le resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano.»

Y tal como van las cosas en el otro lado, mucho nos tememos que el PP se va convirtiendo lentamente al credo de la libertaZ. Como dice mi amigo Daniel, «estamos solos».

5 de mayo de 2008

En el Día de la Libertad de Prensa

La censura forma parte de las anomalías que fueron corregidas con la democracia. Afortunadamente, vivimos en una sociedad en la que la libertad de expresión forma parte de la cotidianidad y los profesionales de la comunicación ejercen su derecho a informar a los ciudadanos de todo aquello que forma parte del interés general, bajo las normas que establece el Estado de Derecho. El libre ejercicio de informar requiere unas reglas básicas tanto por parte de quien suministra la noticia como del que la trasmite. Es decir, los periodistas deben cumplir con su obligación de recabar la información necesaria para transmitir la noticia y quienes la suministran han de permitir que se les cuestione para facilitar la claridad de lo que pretenden informar.

Últimamente, se ha convertido en práctica demasiado frecuente que dirigentes públicos convoquen a los medios de comunicación para hacer una mal denominada «declaración institucional». Le llaman así a la supuesta rueda de prensa en la que el político o personaje público se limita a transmitir lo que le parece oportuno sin permitir a los periodistas que hagan preguntas. De este modo, sólo transmiten lo que les interesa y niegan el ejercicio de la libertad de expresión implícito en una rueda de prensa, en la que el informador transmite lo que considera oportuno y los periodistas preguntan para transmitir a los ciudadanos la información de forma veraz y concreta. La frase «no se admiten preguntas» se usa últimamente con demasiada frecuencia, hasta el punto de que los directores los principales diarios, entre ellos LA RAZÓN, han firmado un manifiesto conjunto en el que reclaman las buenas prácticas periodísticas y piden que se acabe con las declaraciones sin preguntas.

Los directores, el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid y el decano del Colegio de Periodistas de Cataluña advierten del riesgo para la democracia que supone el hecho de no permitir preguntar en una conferencia de prensa, acto periodístico que pierde todo el sentido cuando los informadores se reducen a meros espectadores para transmitir una información. Esta anomalía sucede, sobre todo, en el terreno político, bajo la excusa de que se expresa un posicionamiento concreto que, según ellos suponen, es el que interesa a los medios. La pasada campaña electoral ha estado plagada de supuestas «declaraciones institucionales», en las que los políticos intentaban transmitir los titulares de cada jornada sin riesgo de ser cuestionados. Esta forma de actuar no se corresponde a una democracia como la nuestra y desnaturaliza el concepto de rueda de prensa. No es necesaria la presencia de periodistas si las fuentes de información no se someten a sus preguntas. Además de dificultar el ejercicio de la profesión, los ciudadanos sólo reciben una información parcial que no ayuda, en muchos casos, a percibir la realidad objetiva.

En el Día de la Libertad de Prensa, celebrado este viernes, se ha puesto de relieve la necesidad de apostar por la información sin cortapisas ni recortes que recuerdan a la censura de épocas pasadas y que distorsionan la realidad. Los diarios españoles suman esfuerzos a favor de la libertad de expresión, del libre ejercicio de la profesión y del derecho de los ciudadanos a recibir información veraz y suficiente. Los personajes públicos deben abandonar esa mala costumbre de realizar «declaraciones institucionales», que al final son propaganda sin interés informativo. No es tanto un «derecho» de los periodistas, como el de los ciudadanos a tener toda la información.

(Editorial de La Razón de 05/05/2008)

1 de mayo de 2008

Inviolabilidad

Cuántas veces no habremos oído que la casa —o, más exactamente, el hogar— suele estar a salvo de las miradas ajenas. Así lo certifica la expresión «lavar los trapos sucios en casa», lejos de las miradas curiosas, interesadas, malvadas o morbosas de la gente. Cada casa —cada hogar— parece ser un reducto en que frecuentemente se impone una ley que no siempre coincide con la de puertas afuera. Si alguien se atreve a mirar, decimos: «En mi casa mando yo», «en mi casa hago lo que me da la gana» y eso suele bastar para disuadir al curioso de indagar más. Marcamos todos nuestro lebensraum, en el cual nadie puede penetrar sin permiso salvo el Estado —y aún éste, a regañadientes—. Y nos despreocupamos, pues harto trabajo tenemos con llevar nuestra vida adelante.

Dicha inviolabilidad ha provocado, entre otros efectos, que la gente «se preocupe de sus asuntos» y «no se meta donde no debe». Para justificarnos, decimos: «Mientras pague su alquiler y no haga ruido, no me importa lo que haga en su casa». No importa quién sea, de dónde viene o qué hace para ganarse la vida: mientras no perturbe exteriormente la vida de los demás vecinos, a nadie le importa.

Sin embargo, la realidad no va en el mismo sentido. Aparece en los periódicos la noticia de que una persona asesina a su pareja cosiéndola a puñaladas o de cualquier otro modo que el sadismo pueda imaginar. Nos horrorizamos —reacción estereotipada—. Pero llama la atención un detalle: los reporteros y los periodistas preguntan a los vecinos. Muchos no quieren salir o siquiera dar su opinión ante las cámaras: «no es asunto suyo», «no quieren problemas». Los que sí salen suelen decir: «Sí, había frecuentes discusiones a altas horas de la noche». O tal vez: «Nunca se les oyó una palabra más alta que otra». Pero también, y más de una vez: «Se veía venir...»

La cuestión ha dado una vuelta de tuerca más con el «asunto Josef Fritzl». Obviamente, si supiéramos que en nuestro barrio se iba a instalar un pederasta padre de sus propios nietos nos opondríamos con todas nuestras fuerzas, ¿no es así? Sin embargo, en el barrio de ese hombre la clave está en que nadie conocía a nadie. Nadie hablaba con nadie. Ni siquiera su mujer parecía saber qué ocurría en el sótano. ¿Cómo iban a oponer resistencia alguna? Luego se ha sabido que Herr Fritzl hasta se fue de vacaciones a Tailandia, al parecer paraíso oficioso de la pedofilia, gracias al alto nivel adquisitivo de que gozan los ciudadanos austríacos medios.

No sé hasta qué punto una persona ajena al caso podría intervenir, por ejemplo, llamando a la policía en caso de haber discusión. El problema, sobre todo en el caso de los malos tratos, es que si estamos ante delitos perseguibles únicamente a instancia de parte, si la víctima no denuncia o perdona después de haber denunciado, los poderes públicos tienen las manos atadas. Tampoco es fácil trazar la frontera entre el mero interés, la curiosidad y el chismorreo. Pero lo que sí me parece claro es lo que decía John Donne:

Ningún hombre es en sí
equiparable a una isla;
Todo hombre es un pedazo del continente,
una parte de tierra firme.

Las otras circunstancias —el horror del encierro, la violación continuada de su hija— son añadidas para recordarnos lo lejos que puede llegar la mente enferma cuando se cree a salvo de toda vigilancia. Lo importante es que una sociedad en la que la palabra se reserva es una sociedad enferma, así sea una nación, una región, una ciudad, un barrio o una casa. El silencio puede proporcionar una apariencia de normalidad, pero nunca ser una excusa para dejar que ocurran crímenes como éstos. Y la consecuencia es que no vivimos en compartimentos estancos cuando hay alguien que está sufriendo. Somos interdependientes.

No sé qué va a decidir la justicia austríaca sobre el horrendo crimen que ha cometido este señor, que ya tiene 73 años. Pero si existe una justicia divina —como yo creo que existe—, este hombre tendrá que sufrir mucho. Por de pronto, prefiero pedir por sus hijos-nietos. Que puedan llegar a la edad adulta con la menor cantidad de secuelas posibles y que Dios y las buenas gentes los iluminen para que lleguen a ser personas de provecho para ellos mismos y para su sociedad.

Post de PEZ

Esta entrada se corresponde con el post semanal de PEZ que orgullosamente he asumido y que, como bien sabéis, consiste en denunciar un incumplimiento de nuestro querido Presidente. El tema en si es fácil, si nos ponemos creo que podríamos hacer unos cuantos libros (oye, Harto, es una opción :) ) pero que a la hora de la verdad es complicado. ¿Sobre qué tema en concreto hablo? Hay tantos que no sabía por cual decantarme.

Finalmente, leyendo por encima el programa del 2004 y el del 2008 (por prescripción médica, ya que me han recomendado no leerlo mucho debido a que podría desencadenar úlcera...) y revisando hemerotecas digitales, me he decantado por algo que prometió en el año 2002 cuando aún gobernaba Aznar.

En un artículo del 18 de febrero del 2002 en el País nos encontramos con lo siguiente: El líder socialista advirtió al presidente del Gobierno, José María Aznar, de que su partido 'impedirá el vaciado de la escuela pública', y anunció la creación de un Ministerio para la Juventud si llega al poder. Un Ministerio para la Juventud, de carácter integral, en el que se aborde la educación, la formación, el trabajo, la vivienda, el ocio, la cultura, entre otros elementos, será una oferta electoral destacada que el PSOE realizará en la campaña para las elecciones legislativas del 2004. (...) Zapatero advirtió a Aznar que él y todo el PSOE van a oponerse radicalmente al 'deterioro de la enseñanza pública y la segregación social desde la escuela'.

http://www.elpais.com/articulo/espana/Zapatero/compromete/crear/Ministerio/Juventud/llega/poder/elpepipor/20020218elpepinac_8/Tes

En la página 91 del programa electoral del PSOE del 2004 podemos leer: Los socialistas no sólo queremos que los jóvenes sean protagonistas del cambio con su voto, sino que, una vez gobierne el PSOE, sean protagonistas de todas las políticas de juventud.

¿Qué ministerios teníamos en la legislatura pasada? Ministerio de Juventud seguro que no. Entonces, mi querido Zapatero, lleva usted arrastrando otra mentira más desde el 2002 hasta el día de hoy.

En estas elecciones se volvió a hablar de los nuevos ministerios que iba a crear nuestro gobierno, concretamente se hablaba de: Familia, Nuevas Tecnologías, Juventud e Igualdad.

Y yo, ilusa de mí, me pregunto: ¿dónde está ese Ministerio de Juventud del que lleva hablando 6 años? Ya sé lo que pasa... resulta que, como han pasado tantos años, ya no es necesario un ministerio dedicado a tal fin. La mejoría que ha llevado a cabo en este país resulta tan clara que ahora ya no precisamos este nuevo organismo estatal: ahora encontrar trabajo digno es mucho más sencillo de lo que era antes. El acceso a una vivienda ya no perturba el sueño de los jóvenes, no hace falta esperar a los 30 para irnos de casa (es fácil encontrar ratoneras por algo menos de 1000 euros), nos ha dado ordenadores, becas para estudiar inglés de 1.600 euros.... ah no, que eso tampoco. (Llevo esperando casi un año por una "beca" que me han concedido de 200 euros....).

Sus reformas en materia de cultura nos han permitido escapar de la senda de ignorancia en la que nos adentrábamos peligrosamente.

Por el contrario, ha conseguido instaurar una nueva e importante asignatura, la educación para la ciudadanía. Gracias por intentar enseñarnos desde la cuna cuales son los ideales socialistas que debería recabar en el corazón de todos los españoles. Si me lo permite, yo de usted escogería un himno para que, los ilusionados infantes, pudiesen recordar con más facilidad todas aquellas sabias palabras que se desprenden de su gabinete.

Me parece maravilloso que critique lo que considera que está mal o que hacemos mal, para eso en el 2002 estaba usted en la oposición pero, lo que considero deplorable es que nos utilice para ganar votos a pesar de que en el 2004, aseguraba que íbamos a ser protagonistas y no sólo con nuestro voto.

También me parece vergonzoso que para evitar tragarse sus palabras nos dé un INJUVE dentro del Ministerio de Igualdad.... ¿Acaso será que tiene conciencia o que tiene miedo a que el español de a pie tenga una memoria capaz de recordar más de una legislatura?

Bien dicho esto, creo que se ve claramente su intención.

Por desgracia, los jóvenes somos más fácilmente manipulables, somos, a ojos del gobierno, pequeños imberbes. Creemos que podemos cambiar el mundo con un suspiro y usted, como se ha visto en estos años, tiene un inexplicable poder de convicción y ha convencido a muchos jóvenes, que ahora dicen ser socialistas, que lo defienden a capa y espada a pesar de su reprochable manera de gobernar.

(Ana, de http://ysinoesorotodoloquereluce.blogspot.com)

29 de abril de 2008

¿Rosa Díez apesta?


¿De verdad cree alguien que Rosa Díez apesta? La pintada en cuestión no ha aparecido en Deusto, precisamente. Ha aparecido en la Facultad de Políticas de la Complutense y parece que fue perpetrada con ocasión de las protestas contra el llamado Plan Bolonia, de equiparación de de titulaciones con el resto de Europa.

Con independencia de que en una protesta cabe de todo (siempre hay quien se aprovecha de que hay movida para «lanzar sus mensajes»), la pintada demuestra hasta qué punto ha bajado el nivel cultural general de los españoles, tanto de los que ya funcionan en el mundo como —y esto es lo peligroso— de aquellos que se están formando. Alguna vez hemos criticado la Universidad como foco de oscurantismo y de educación de élites que transmiten una determinada ideología conectada con el poder dominante. Llegan los pollos a la Universidad después de haberse empapado en el proceloso mar LOGSE sin una mínima idea del respeto a las ideas ajenas.

Sé lo que dirán las jerarquías, desde la menestra hasta el rector y algunos otros: «Son casos aislados». Puede. Pero en una Universidad, en la que se supone que lo que ha de primar es la libre circulación de las ideas, esto es —o debería ser— una agresión intolerable. Y como ya hemos observado otros casos de agresiones a personas que significadamente no profesan la ideología dominante, hemos de concluir que estamos ante un franco deterioro de la institución universitaria. Deterioro que se hará más evidente si no se encuentra a los autores y no se les expulsa de la Universidad. No lo fueron los agresores de Dolors Nadal, así que no confío en que a éstos se les expulse.

En su artículo de ayer en Libertad Digital, Agapito Maestre denunciaba el deterioro de las instituciones. Pues no se olvide también de incluir a la Universidad, que ha pasado de ser la hija de Sofía a ser la criada de Zeus.

28 de abril de 2008

Ministerio de la Verdad (Miniver)

Después de unas semanas de respiro al partido que ha ganado las elecciones, y que se ha nombrado a los ministros y menestras de cada ramo, la palestra mediática ha sido inmediatamente ocupada por el PP y sus desventuras y meteduras de pata. Llevamos una buena porción de días con el tema, que a muchos sorprendió primero, enfadó después y a estas alturas comienza a haber una sensación muy definida de hartazgo.

A estas alturas de la película nos hemos dado cuenta de una cosa: que aunque ZP no tenga ni la más remota idea de qué cosa sea gobernar, es un ser malvado. Sabe deshacerse de sus enemigos, virtud nada desdeñable en política, pero insuficiente como único capital cuando se lleva la nave del Estado.

También hasta ahora creíamos que su especialidad era el ridículo (al menos en escenarios internacionales), pero qué va. Su especialidad es el embuste y la semántica (por más que a Toño, su amigo del alma, no le guste). Por eso, en vez de «sumisión a ETA» hemos oído proceso de paz; en vez de «atentado» hemos oído accidente; en vez de «trasvase» hemos oído conducción temporal de agua. Y por eso también sus colegas de nuestra área cultural le han dado de lado, por considerarle un aliado poco de fiar.

Ésa es la ventaja de conocer la semántica. Ha ocurrido en todas las dictaduras (especialmente en las del siglo pasado). A partir de aquí, hay que ver si realmente nos estamos deslizando hacia un régimen dictatorial. Claro: no una dictadura al uso, sino una especie de democracia orgánica, con una diversidad de instituciones (legislativas, ejecutivas y judiciales) que dan la impresión de ser independientes pero que en realidad funcionan al dictado del jefe.

Para ello, el primer paso importante es neutralizar a la oposición. Y es lo que está consiguiendo ZP, contra todo pronóstico. Ha conseguido que los capitostes del PP estén entretenidos acuchillándose unos a otros y discutiendo sobre las esencias de su partido. Lo que significa que sus votantes se sorprendan, se cabreen y, sobre todo, estén inermes y faltos de representación ante el programa político de ZP (que lo tiene y no es el que está publicado en su página web, precisamente).

La hegemonía cultural de la que hablaba Gramsci hace tiempo que está conseguida. No importa quién esté en el gobierno: la televisión (la que se ve sin pagar, por lo menos), buena parte de los diarios y de las emisoras de radio son zetaperas (me resisto a llamarlas «socialistas» porque a fin de cuentas, Rosa Díez y Gotzone Mora son socialistas también y están fuera del partido zetapero; por otro lado, la expresión «rojos», aunque ZP se ha definido a sí mismo como tal, es un tanto guerracivilista) y el mensaje que se enviará a millones de personas será zetapero también. La Universidad pública está prácticamente colonizada por los zetaperos (y en las comunidades correspondientes, por el nacionalismo cavernícola). El mundo de los espectáculos, con toda su caterva de titiriteros, es zetapero. Puede que existan actores o productores de derechas; pero les es negado sistemáticamente el acceso al gran público.

Finalmente, para comprobar que estamos en una democracia de muy baja intensidad (o una dictablanda), tomemos los famosos 11 principios de Goebbels y veamos cómo se han aplicado a rajatabla para desactivar al PP (que es el único partido de la oposición con posibilidades de gobernar; los demás son acreedores de ZP por un motivo u otro y Rosa Díez todavía no tiene entidad suficiente como para ser una molestia para ZP):

  1. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.

  2. Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

  3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. «Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan».

  4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

  5. Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.

  6. Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: «Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad».

  7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

  8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

  9. Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

  10. Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

  11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente de que piensa «como todo el mundo», creando una falsa impresión de unanimidad.

Quien diga que esto no lo ha hecho el partido zetapero (y/o el nacionalismo en su radio de acción, pero que ayuda a ZP por sus propios motivos y para la consecución de sus fines) o miente, o no se entera. ¡Larga vida al Miniver! (San George Orwell, ten piedad de nosotros). A este paso, pronto llegaremos a ver el Ministerio del Amor...

27 de abril de 2008

El pre-congreso


Dedicada a Borja Montoro, caricato de "La Razón", con admiración y respeto.

26 de abril de 2008

Un paseo matinal


Para quien no lo sepa, la Rambla Nova de Tarragona es la main street de la ciudad. Cualquier manifestación importante empieza, continúa o termina en ella. El kilómetro largo que va desde la Plaza Imperial Tàrraco hasta el Balcó del Mediterrani, barandilla desde la cual se atisba el Mare Nostrum en toda su inmensidad y lejanía, sirve lo mismo para ubicar el mercadillo los martes y los jueves como para todo otro tipo de actos, autorizados o no.

Ha sido el caso de esta soleadísima mañana de sábado. Hallándome de paseo en la citada vía, han aparecido unos defensores del aborto libre y gratuito. Atronaban con la versión Communards de la canción Don't leave me this way, (No me abandones así), bastante en contradicción con lo que andaban predicando. Me he convencido de que no sabían inglés; de otro modo no habrían puesto esa canción. Y desde luego, desconocían que la canción había sido o es un icono musical de la cultura gay (como gays eran Jimmy Sommerville y Richard Coles), con lo cual en absoluto la canción tenía que ver con sus reivindicaciones.

Despropósitos musicales aparte, no eran una manifestación multitudinaria, ni mucho menos. Y me dio pie a la reflexión que va en estas líneas. ¿Por qué o para qué el aborto libre? Ya hemos hablado del aborto como delito aquí y aquí, así que no repetiremos argumentaciones que van en esas entradas. En mi opinión, quien pide el «aborto libre» es alguien que pretende ser irresponsable. Es decir: hemos aceptado que la carne es débil (¿?) y que el goce del sexo debe ser inmediato y no se puede prohibir o limitar (como cualquier goce en nuestra sociedad hedonista). Cuesta menos decirle a una adolescente «toma un par de condones y confío en tu buen juicio» que tomarse la molestia de educar en los valores de una sexualidad responsable y respetuosa con el propio cuerpo, habitualmente tachada de rancia por las autoridades progres de las Consejerías de Educación.

Así, pues, la mujer —o lo que es peor, la adolescente— se acuesta con quien le parece, porque el ambiente invita a ello y se recita como un mantra «lo que da placer no puede ser malo». Como ya hemos quitado la barrera del autodominio y la educación sexual, hay que fiarse de elementos externos. Si tras el fornicio la mujer no se queda embarazada, miel sobre hojuelas. Puede buscar otra ocasión de placer con el mismo u otro compañero. Si el condón falla o era de mala calidad, siempre nos queda la pastilla del día después. Y si la pastilla falla, bien porque no se tomó a tiempo, bien porque «falló» por cualesquiera otras causas, ¿qué nos queda?

La ley es muy clara: y si el producto de la concepción o fornicio no lo es por causa de violación (presumamos aquí el consentimiento), ni hay peligro para la madre ni ha de nacer con algún tipo de malformación, no permite el aborto. Ni tampoco, aun cuando concurra cualquiera de las tres circunstancias, si el aborto se practica tras el plazo de 12 semanas. En todos esos casos el aborto es delito (correctamente entiende la ley que se trata de un delito equiparable al asesinato).

Pues bien: quienes defienden el aborto libre y gratuito pretenden, simplemente, «evitar las desagradables consecuencias del fornicio», para que «lo que da placer siga siendo bueno». En una palabra, eludir la responsabilidad del nacimiento y educación del ser que llevan en el vientre. Rasgo que, en mi opinión, no denota sino inmadurez, puesto que la persona madura acepta y sobrelleva las responsabilidades de la vida y las consecuencias de sus actos, mientras que la persona inmadura rechaza unas y otras, amparándose en vanas excusas, que encubren el deseo de seguir siendo puella aeterna.

Pero no solamente eso. Pretenden además que la tal práctica médica abortiva, contra la cual yo me declaro, sea financiada con dinero público. O sea, con dinero mío y de usted, señora, que también se opone al aborto. Lo cual es el colmo de la irresponsabilidad: ni me hago cargo de mi bebé porque es un engorro, «no estoy preparada» o simplemente porque no me da la gana, ni hago el desembolso necesario para que me lo quiten de la barriga porque mamá Sanidad pública me lo va a quitar gratis.

Pues miren ustedes, señores y señoras abortistas: yo digo NO. Con mi dinero NO.

24 de abril de 2008

Visca Sant Jordi :P


De risa, ¿no? La foto está tomada en la playa "de la Comandancia" en Tarragona. Por si quedaran dudas, vamos a actualizar un texto que ya tiene algunos años y que con frecuencia citan quienes hablan de la "represión" lingüística ocurrida en aquellos llamados años (por cierto, copiado y pegado en varios blogs con errores gramaticales incluidos):

Restin a la recòndita intimitat els coqueteigs lingüístics, l'expansió més o menys romàntica o més o menys reticent d'altres llengües. Però en presència d'un català, davant els seus compatriotes i davant el món -i vostè, senyor de la fleca, es presenta davant el món i els seus compatriotes quan ven el seu pa-, tingui vostè la dignitat de la seva pròpia redempció i honori degudament al seu redemptor. La consigna és clara i no és defugible: si volem ser dignes d'aqueixa redempció i honorar qui ens ha redimit, tots els catalans hem de fer tres coses: pensar com en Carod, sentir com en Carod i parlar com en Carod, que, parlant, naturalment, en l'idioma nacional, ha imposat la seva Victòria..."

("Quédense para la recóndita intimidad los coqueteos lingüísticos, la expansión más o menos romántica o más o menos reticente de otras lenguas. Pero en la presencia de un catalán, ante sus compatriotas y ante el mundo —y usted señor de la guantería, se presenta ante el mundo y ante sus compatriotas cuando vende sus guantes— tenga usted la dignidad de su propia redención y haga usted el honor debido a su redentor. La consigna és clara y no tiene efugio: Si queremos ser dignos de esa redención y honrar a quién nos ha redimido, todos los catalanes debemos hacer tres cosas: pensar como Carod, sentir como Carod y hablar como Carod, que, hablando, naturalmente, en el idioma nacional, ha impuesto su Victoria...")

¿Verdad que suena actual? Pues eso. Ni "trescientos años de resistencia", ni mucho menos "trescientos años de ocupación". En todo caso, treinta años largos de coñazo identitario (y lo que te rondaré, morena, si siguen los que ahora están...)

P.D.- El texto original es de Luis de Galinsoga, director de "La Vanguardia Española", aparecido el 8 de agosto de 1939. En todo caso, si uno es de nacionalista de derechas puede sustituir a Carod por Pujol. El sentido del texto no cambia sustancialmente (incluso gana en expresividad).

23 de abril de 2008

Gekados

Con esta abreviatura se designaba el muy alto grado de confidencialidad de un asunto en la Alemania nazi. De hecho, la abreviatura lo es de las palabras Geheime Kommandosache, que significa «asunto secreto reservado al mando». Se trataba de asuntos que sólo concernían a éste y que para cualquier otra persona era mejor no conocer. Se complementaba esta calificación con la llamada Orden nº 1 del propio Hitler, de 23 de agosto de 1939, «dirigida a todas las autoridades civiles y militares del país». Dicha Orden estaba redactada en los siguientes términos:

«1. Nadie podrá tener conocimiento de los asuntos secretos que no sean de su propia incumbencia.

»2. Cualquier autoridad o funcionario habrá de saber tan sólo aquello que resulte estrictamente necesario para el buen cumplimiento de su misión.

»3. Nadie habrá de tener conocimiento de las obligaciones que le incumban antes de que sea necesario.

»4. Las órdenes indispensables que a cualquier nivel se deban transmitir a los servicios subordinados habrán de contener el mínimo de información necesaria para el cumplimiento de una tarea concreta y nunca serán enviadas antes de que sea preciso.»

Con estos antecedentes, necesarios para nuestra exposición, podemos enfrentarnos a la que ha sido la primera decisión de la ministra Chacón: perseguir a aquellos militares que vierten sus opiniones sobre cuestiones militares en foros o en blogs. Y ello más allá del golpe de efecto que ha supuesto la visita relámpago de la ministra a Afganistán (donde, recordemos, hay guerra, se tiran tiros, muere gente y no hay petróleo).

Añadamos ahora —y perdóneseme la profusión de referencias normativas— un segundo elemento. Se trata del artículo 178 de la Ley 85/1978 de 28 de diciembre, de Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas. Éste es su tenor literal:

«El militar tiene derecho a la libertad de expresión, pero necesitará autorización previa para su ejercicio cuando trate cuestiones que pudieran perjudicar a la debida protección de la seguridad nacional o utilice datos que sólo pueda conocer por razón de su destino o cargo en las Fuerzas Armadas

Dicho artículo se complementa con el artículo 191 de las citadas Ordenanzas:

«Cuando estuviere destacado en cursos, comisiones o unidades con mando orgánico no español, así como en maniobras combinadas en territorio nacional o extranjero, todo militar observará en su trato con los miembros de otros Ejércitos las mismas reglas de comportamiento que rigen en las Fuerzas Armadas nacionales

Imagino que éste es el artículo que invocarán los jurídicos militares a la hora de cercenar la libertad de expresión de los militares. Interesa especialmente la segunda de las circunstancias: uso de datos que sólo se puedan conocer por razón del cargo o destino en las Fuerzas Armadas. Se pretende, pues, que el militar no dé información alguna que permita deducir las condiciones en que está prestando servicio, ya sea en territorio nacional o allende sus fronteras. Pero, al mismo tiempo, cabe deducir que si esta normativa hubiera sido de aplicación, difícilmente nos hubiésemos enterado de que los BMR que se destinaron al Líbano iban derechitos a la muerte por falta de inhibidores de frecuencia. Con el feo agravante del desmentido a Toño cuando dijo que nadie llevaba inhibidores en sus vehículos. O los intentos de escamotear información en la muerte de la soldado Idoia Rodríguez Buján, a la que por narices hubo que conceder la cruz con distintivo rojo (implícita admisión de que la misión «de paz» era en realidad misión «de guerra» para congraciarse con Bush).

Pues bien. La ministra Chacón va a echar el cerrojo respecto de esas informaciones informales que, aun cuando no pongan en peligro la seguridad nacional, sí se conocen exclusivamente por razón de cargo o destino, además con criterio de extraterritorialidad. La misma función tuvo Rubalcaba en Interior, precedido igualmente por Toño. Las goteras eran tan notorias que ZP hubo de poner a alguien capaz de cerrar el grifo y ése, en esos momentos, no era otro que el insumergible Rubalcaba.

¿A qué nos lleva todo esto? A que en materia de Defensa, como ya decíamos en otras entradas de este blog, las cosas no han cambiado en absoluto desde hace treinta años. El militar sigue siendo ciudadano de segunda (lo de «ciudadanos de uniforme» ha quedado en el más profundo de los olvidos y suena a burla, befa y mofa en las circunstancias actuales), con independencia del color del gobierno. En este sentido no está de más recordar el inicuo art. 181 del texto legal citado:

«Los miembros de las Fuerzas Armadas, por cuyos intereses vela el Estado, no podrán participar en sindicatos y asociaciones con finalidad reivindicativa. Tampoco podrán condicionar, en ningún caso, el cumplimiento de sus cometidos a una mejor satisfacción de sus intereses personales o profesionales ni recurrir a ninguna de las formas directas o indirectas de huelga.»

Ahora bien: ¿qué ocurre si el Estado, como hemos visto, no vela por los intereses de los miembros de las Fuerzas Armadas? Legalmente sólo tienen el recurso de aguantarse; pero eso sí: «con espíritu de sacrificio, disciplina militar y acendrado amor a la Patria». O dicho de otro modo: se pretende que el militar deje de usar su cerebro y que sean otros los que en todo momento le digan lo que tiene que hacer, pensar, sentir o decir. La felicidad pasa —y esto vale para todos, militares y civiles— por dejar de usar el cerebro.

Así, pues, la ministra Chacón ha decidido matar mosquitos a cañonazos y utiliza a los efectivos de la Unidad de Delitos Informáticos de la Guardia Civil para rastrear a los opinantes-traidores, en vez de dejar que se ocupen de una tarea más importante, cual es la de perseguir a los ciberdelincuentes, las redes de pederastia, a los terroristas que usan Internet para comunicarse entre ellos... Vamos, como si no tuvieran trabajo ya. Un escalón más en la degradación de los derechos de los militares, pero usando esta vez el espíritu de la Orden nº 1 y el criterio de la invisibilidad, tan caro a la izquierda («lo que no se sabe, no existe»).

Un ministro (o ministra, ya que estamos) de Defensa en condiciones haría lo posible por dignificar la función militar a los ojos del pueblo. Dignificación que no consiste en convertir el Ejército en una «ONG especializada de personas con derecho a portar armas para defender la paz mundial». Un servidor se conformaría con que nuestras Fuerzas Armadas fuesen capaces al 100% de cumplir con las misiones que le encomienda la Constitución (art. 8):

«1. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional

Con eso bastaría. De verdad. Lástima que con esta ministra podemos esperar sentados. Pero no se lo digan a nadie: es gekados.

20 de abril de 2008

Para este viaje...


... no hacían falta tantas alforjas. Pues nada, nos vamos. Yo defendí el voto al PP, aunque fuese tapándose la nariz, porque creía que era el único que podía echar al P(SOE) y reconducir las cosas en este país. Ahora ya veo que no. Me ha defraudado Rajoy; me han defraudado los sorayos y los arrioleros, que creen que el partido es "suyo". Muy bien, quédenselo en buena hora. Si los conservadores y los liberales no caben en su partido, nos vamos. Si cree Rajoy que para ganar tiene que parecerse a ZP, nos vamos también. Siempre es preferible el original a una mala copia.

A partir de ahora me declaro huérfano de toda representación política y me quedaré esperando que vengan tiempos mejores para quienes ZP no nos paga el sueldo. Quizá eso sea lo mejor: que siempre nos quedará la esperanza.

19 de abril de 2008

El pacto


A partir de ahora, la justicia irá mejor. Todo queda en casa y todo se reparte como buenos hermanos (aunque las cosas queden igual que hace cuatro años).

Silencio, se rueda... hacia la España asimétrica

Por su interés, reproducimos este artículo de Pedro de Tena en Libertad Digital de hoy.

El silencio es la abstención de hablar. Menciona Cicerón en una de sus obras las fiestas de las abacias, fiestas en honor de Baco instituidas por Dionisio de Capua, en el Asia Menor, en las que estaba prohibido hablar. En Andalucía, algunos desean instalar lo que llamaremos las "abacias" del Sur, una feria sin precedentes por su extensión y población invitada cuya característica esencial es que en ella se puede hacer de todo menos hablar, sobre todo de política, de lo que pasa, de la realidad. Podemos estar de fiesta todo lo que queramos, pero tenemos prohibido hablar, sobre todo, si es hablar de lo importante.

La libertad de expresión, manifestación y esas zarandajas democráticas están muy bien cuando se está en la oposición y como armas de combate, pero cuando se llega al poder, lo mejor es predicar el silencio, incluso el administrativo. El silencio es la expresión verbal de aquel icónico-dinámico: "El que se mueve no sale en la foto". Cuando se dice mover, también se refiere a los labios, claro. Una palabra tuya bastará para arruinarte. "No te va a ir bien", te dicen los amigos del poder. Por eso, el silencio es lo mejor en tiempos de régimen. Lo supo Franco con pericia suprema. En su tiempo, hablar de política era casi pecado. Pero, claro, los que hablamos entonces y pagamos por ello, ¿haremos caso de estos mindundis por más que con el dedo avisen o amenacen?

Cuando en una sociedad supuestamente democrática, la gente te dice al oído "Es que no puedo hablar porque me puede perjudicar", "Es que si te contrato no me contratan a mí", "Oye, compréndeme, es que si digo lo que pienso no volveré a ganar un concurso" o incluso "Es que la beca de investigación depende de que me quede calladito" es que algo suena a podrido y no en Dinamarca. Es decir, por hablar claro, que la losa del silencio del régimen se extiende como el miedo entre quienes pudiendo hablar, no es conveniente que lo hagan. Decía Aristóteles en su Ética que el silencio deshace muchas amistades. Pero podemos añadir que el silencio, además, deshace muchas libertades.

Ah, ya. Los que hablamos, los que señalamos, los que denunciamos, los que subrayamos, los que informamos somos unos radicales que no entienden que el secreto de la vida política está en el centro. O sea, las cosas no son verdad o mentira, infames o nobles. Las cosas, ahora, son centradas o no centradas, centristas o no centristas, moderadas y no radicales o insoportables y fuera del tiesto. Cuando decimos que puede estarse preparando la operación "balanceo" para dar en el morro a andaluces, extremeños y demás pobres de España con los datos del PIB o del IRPF, ¿somos extremistas, locos o fanáticos? Cuando Maragall diseño la asimetría nacional traicionando al socialismo y abrazando el nacionalismo, muchos socialistas, entre ellos Chaves, rieron y callaron. No, señor Chaves, no. Usted se inviste, otra vez, presidente de la Junta de Andalucía la semana que viene. Diga algo. ¿Qué hará usted? ¿Ser cómplice de la dirección de su partido en la desigualación de España o irá de mano con Javier Arenas recuperando el valor constitucional de la cohesión nacional y la igualdad de oportunidades?

¿Dónde están los intelectuales andaluces, esos que dicen que usan el "intelecto" (que eso será lo que quiere decir ese palabro infecto heredado de la Revolución Francesa según el cual parece que los demás mortales no disponen de tal órgano, función o capacidad intelectual), ante la reforma del Estatuto de Cataluña, ante el golpe de mano en el Tribunal Constitucional, ante la divulgación de supuestas balanzas fiscales, ante el monopolio del poder de comunicación público de la Junta de Andalucía? A ver, Clavero, Catedrático. A ver, Rafael Escuredo, que estás en el Consejo Consultivo de Andalucía y en otro, paralelo, vinculado al señor Chaves. A ver, Manolo Pimentel, tú que tanto pecho echaste cuando Aznar. A ver, Alejandro Pacheco. A ver, todos. ¿O esto no es un cachondeo? A ver, economistas que sabéis hacer las cuentas de lo que perdería Andalucía si se impone el método de cálculo de la financiación autonómica propiciado por el nacionalismo catalán. A ver, juristas. A ver, profesores de historia. A ver, hombres y mujeres de esta tierra. ¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora? ¿Dónde, dónde los hombres y las mujeres? (Lo decía el viejo Alberti, ¿Recordáis?) Ah, ya. La cosa va de Chiqui Chiqui. En época de Franco, al menos, se iba de porrompompero que musicalmente era mejor.

18 de abril de 2008

En estos tiempos de paz y concordia...

Ésta es una de las muletillas más famosas de los discursos del Rey, junto con aquella de «La Reina y yo» (que ahora no viene al caso). Suele dejarla caer en tiempo de Navidad, cuando a mucha gente se le reblandece el seso y te saluda en vez de clavarte los dientes en la yugular, por aquello de que en Navidad «somos todos buenos».

Pero qué duda cabe que éstos no son tiempos de paz y concordia, por mucho que lo diga el Rey. A pesar de ello, su discurso de apertura de la IX Legislatura abundaba en ésa y otras ideas. El Rey pedía «consenso a los grandes partidos», como si fuera posible que éstos pudieran ponerse de acuerdo en los grandes temas de Estado. Las palabras del Rey sonaron a «menos crispación y más consenso», en el sobreentendido de que quien «crispa» es el PP.

Extraña postura la del Rey, que toma partido por quien desearía darle la patada. Toma partido el Rey por quien desea retomar la II República, aquella que prácticamente echó a patadas a su abuelo. Y ZP, sonriente en la forma y malvado en el fondo —ha demostrado sobradamente que de tonto no tiene un pelo—, le deja hacer lo que quiera. A cambio, le pide discursos favorables al Gobierno, como el que comentamos. Y el Rey cumple, por la cuenta que le tiene.

Y la confirmación de que no son tiempos de paz ni de concordia nos ha venido por dos vías: la primera, la polvareda levantada por el trasvase-que-no-es-trasvase para Barcelona (que no Cataluña), mientras el mismo remedio se deniega a las sedientas huertas valenciana y murciana. ZP ha demostrado sobradamente también que no gobierna para todos los españoles, sino sólo para aquellos que le han votado. Y la segunda, más terrible si cabe, ha sido la aparición en escena de ETA, con un atentado en Bilbao contra la sede del P(SOE).

El Rey pedía «unidad de los demócratas contra el terrorismo». Unidad, sí. Pero «unidad» no significa apoyo incondicional al Gobierno. No significa acompañar al Gobierno en la aventura del «proceso de paz». No significa ausencia de crítica ante una política antiterrorista que ha supuesto hasta hace bien poco clamorosas bajadas de pantalones. Otra cosa no se le puede pedir a los demócratas. Claro que de una unidad así conformada el PNV se desmarcará con cualquier excusa, porque ya es notorio que el PNV necesita a ETA para llegar al «fin común», que es la independencia.

Nos hubiera gustado oír decir al Rey algo como esto: «Que sea ésta la Legislatura en la que, a través de medidas contundentes en lo legislativo, lo policial y lo judicial, se ponga fin a la barbarie terrorista, y se desenmascare a quienes han dado todo tipo de cobertura al terrorismo». Claro que para decir eso se tiene que ser libre... ¿y qué libertad se tiene cuando los discursos te los escribe un negro a sueldo del Gobierno?

En fin, pues. Queda abierta la IX Legislatura. El 9 es un número de finales. En el terreno musical es de todos conocido que nueve sinfonías escribió Beethoven. (Bruckner y Schubert no terminaron sus respectivas Novenas). Mahler dejó apuntes para una Décima. Sin duda, algo importante acabará para España en estos cuatro años que tenemos por delante. Esperemos que no sea la propia España.

17 de abril de 2008

¿Trasva... qué?


Y no hace ni dos meses que lo dijo... y ya tenemos trasv... digoooo... "captación puntual de recursos hídricos". Claro que si tan "puntual" es, no se monta una estructura que vale 180 millones (más otros 20 millones para tener contentos a los agricultores). Y siguiendo la máxima de Antonio Gramsci de que "la primera perversión es la del lenguaje", vemos retorcerse a la Voguemomia cual rabo de lagartija para encontrar un término equivalente a trasvase que no contenga la palabra maldita.

Ya lo han intentado antes. Valga una enumeración somera. Así, la rendición del Estado a las pretensiones etarras se llamó (se sigue llamando aún) "proceso de paz". La legítima defensa ante la provocación gubernamental y/o socialista se llama "crispación". La imagen de ZP, abandonado prácticamente de todos sus colegas, se llama "breve e informal encuentro" (con la soledad, suponemos, porque los otros no le hicieron ni puñetero caso).

Pero es que hay más. Resulta que cuando hay que dar agua a otras regiones, el trasv... digooooooo... "captación puntual" es malo malísimo de toda maldad y forma parte del "expolio permanente al que Madrit somete a Cataluña". Sin embargo, en dirección inversa, la "captación puntual" es un bien necesario que Cataluña merece por su aportación al triunfo zetapero. Pero coño, si hasta Marcelino Iglesias ha abierto la boca (él, que casi siempre la ha tenido cerrada cuando se ha tratado de ZP) y ha dicho que nombraría una comisión de expertos para estudiar si lo que se ha hecho en Cataluña es o no es "trasvase".

Añádase un segundo agravio. Pese a que se ha vendido como trasvase "a Cataluña", en realidad es una "captación puntual de recursos hídricos" reservada exclusivamente a Barcelona. A los agricultores leridanos o tarraconenses para quienes el agua es tan vital como para los demás, que les vayan dando. Esto es solidaridad y lo demás, puñetas y ganas de marear.

Termino con una pregunta "del millón". Hace ya un par de años (o tres), ZP dio a la Generalitat 649 millones de euros (ahí es nada) para obras públicas, obras que ni siquiera se han empezado. No me extrañaría enterarme de que se han gastado en promoción de la lengua catalana en Baleares o Valencia. O en embajadas catalanas en Helsinki. O que se los hayan repartido como las comisiones del AVE (el mantenimiento del sacrosanto oasi necesita de estos repartos). Pero no dude nadie que nos acabaremos enterando. Vaya que sí.

Rechazado por la clase política

Artículo de Jesús Salamanca Alonso en Minuto Digital, de 5 de abril de 2008

Pintan bastos para la política exterior española. Se suele decir que «quien siembra vientos, recoge tempestades». Ahí está la imagen solitaria y abandonada del presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero; aunque su amigo José Antonio Alonso y su vicepresidenta en funciones pretendan justificar lo injustificable. El presidente en funciones, Rodríguez Zapatero, ni es querido ni es respetado, más bien es ignorado, sencillamente no es aceptado como miembro de grupo en la Cumbre de la OTAN.

Desde la cobarde retirada de las tropas españolas de Irak, Rodríguez solo cosecha desprecios, desplantes y negativas. Y si alguien quiere saber cómo se refleja en el ejército español aquella retirada, no tiene más que preguntar a quien lo sabe; pero podemos responder desde aquí: allí donde acuden las tropas españolas son recibidas con el gesto del aleteo de las gallinas y el sonido de éstas. Es una forma, como otra cualquiera, de llamar cobardes a quienes dejaron tirados a millones de iraquíes, cuando más se necesitaba la contribución del ejército español.

Nunca un presidente del Gobierno español había llevado a tanto ridículo y vergüenza al ínclito ejército español. De pena, señores. De vergüenza también. Y, sin embargo, las tropas de Afganistán nunca debieron acudir allí; pero allí están, expuestas a unos peligros que nuestras tropas en Irak tenían a más de ochocientos kilómetros.

Y digo que no debieron acudir a Afganistán por dos motivos: porque no son necesarias, además de no pintar allí nada, y porque nadie quiere cerca a las tropas españolas tras la espantada de Irak. Aquella rácana decisión de Rodríguez ha hecho que nadie se fíe de nuestras tropas y hasta en la OTAN las rehúyan los ejércitos de otros países, conscientes de que en cualquier momento les pueden «dejar con el culo al aire». Casi todos los medios de comunicación españoles han publicado la fotografía de Rodríguez solo, aburrido, abandonado, adormilado y rechazado. Lo siento como lo digo — por aquello de que es el presidente de mi país; aunque me pese –, pero recoge lo que sembró. Pero ahí no va a acabar la cosa. No olviden lo que acabo de decir, porque presenciaremos peores humillaciones.

La mofa hacia Rodríguez no se ha hecho esperar. Su reunión con George Bush se anunció inútilmente desde Moncloa, aunque siempre fue negada por la Casa Blanca. Había que llegar a esta foto que veis para que muchos 'caigan del burro'. Hasta la propia vicepresidenta en funciones no sabía que decir el jueves, ni adónde meterse. La vicepresidencia debería saber, como decía Billy Cosby que "no todos los ojos cerrados duermen, ni todos los ojos abiertos ven". Aplíquese a Rodríguez y explíquese a 'Maritere'.

Desde el respeto a la opinión del adversario, y convencido de que el atentado de ETA se llevó a cabo para ayudar al PSOE a ganar las elecciones, no quiero acabar esta breve reflexión sin una pregunta que me ronda la cabeza desde hace días: ¿sabrán once millones de españoles que han votado a un mostrenco? Seguramente no habrá respuesta. Y es que nuestros padres nos han enseñado a hablar, como dice el refranero, y el mundo a callar.

Comentario nuestro. El artículo del amigo Jesús Salamanca, aunque no contiene ideas «nuevas», sirve muy bien para remarcar lo que venimos diciendo desde hace tiempo en materia de Defensa. Los militares no tienen quién les defienda ni quien respete sus derechos más allá de la esfera militar; y gracias a las genialidades de Zapatero, somos el hazmerreír del mundo entero. En cuanto a la pregunta que lanza, la de los once millones, yo se la puedo contestar: sea o no sea un mostrenco, votaron para que no ganara «el otro» y, de algún modo, han dado carta blanca a éste. Y ya hemos visto lo rápido que se ha aplicado a hacer de España la primera potencia africana...

15 de abril de 2008

El desfile



"Capitán, dé la orden de firmes..."

Fumata blanca (y II)

Y ahora las nuevas. ZP se está distinguiendo especialmente por la creación de Ministerios inútiles. Como por ejemplo, éste de la Igualdad. Se supone que tenemos un artículo 14 en la Constitución que garantiza de forma general la igualdad. Más específicamente, tenemos los arts. 138 y 139, que nos dicen:

Artículo 138.

1. El Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular.

2. Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales.


Artículo 139.

1. Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado.

2. Ninguna autoridad podrá adoptar medidas que directa o indirectamente obstaculicen la libertad de circulación y establecimiento de las personas y la libre circulación de bienes en todo el territorio español.

¿Defenderá la ministra Aído estos principios? Mucho nos tememos que la ministra no pueda hacer nada con el tema de la imposición lingüística, que de hecho es un freno indirecto a la libertad de circulación y establecimiento de personas en todo el territorio nacional. No digamos en el ámbito judicial: parece que el TC (con mayoría progre en estos momentos) está decidiendo si es constitucional o no doblar la pena por un acto de violencia familiar cuando el autor es un hombre. ¿Qué hará el flamante nuevo Ministerio de la Igualdad? Probablemente, bloguear sobre la injusticia de la decisión del Alto Tribunal y nada más. Y si eso es así, bien podremos decir que la igualdad se ha-ído a hacer puñetas...

Cristina Garmendia es el pago al apoyo o concesión al PNV y la nueva titular del Ministerio de Ciencia e Innovación (para diferenciarlo del ministerio pepero, que lo era «de Tecnología»). Vamos a ver si realmente hay innovación, y vamos a ver también cómo defiende los intereses de los consumidores de nuevas tecnologías (hoy tal vez no tan «nuevas», sino más bien un elemento imprescindible en la vida cotidiana) frente a los intereses de las timofónicas, siempre prestas a beneficiarse a costa del consumidor con el silencio cómplice del ministerio.

Finalmente, nos queda el inútil Ministerio de la Vivienda, regentado esta vez por la nueva Beatriz Corredor. Ni hecho a propósito parece que la nueva Ministra del ramo sea una corredora de fincas urbanas, así que algo ha de entender más que sus predecesoras Trujillo y Chacón. Está por verse que ese Ministerio justifique su nombre en vez de ser —como nosotros creemos— una Secretaría de Estado dentro del de Fomento.

Con estos mimbres se forma la acción de Gobierno de los próximos cuatro años. Hay mucha tela que cortar. Pero si el PP no se pone las pilas en estos cuatro años, merecerá que ZP nombre a su presidente Ministro de la Oposición. Y mi voto, que en las últimas elecciones fue para el PP, podría decidir irse a la urna de Rosa Díez, que al parecer se toma con menos calma y más en serio lo de hacer oposición.

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