28 de junio de 2008

¡¡¡¡¡A por ellos, oé!!!!!

No es que yo sea muy futbolero. Realmente, no soy forofo de ningún equipo de la Liga porque, por lo general, el fútbol está ligado a esa clase de politiqueo barato que a mí al menos me hace bostezar. No menos cansino es ver cómo se mezclan las tres dimensiones del fútbol (negocio, espectáculo y deporte) y ver cómo la gente hace de su pertenencia a la hinchada para hinchar las narices o los morros a los demás.

Sin embargo, cuando el equipo que salta al terreno de juego es la selección nacional, la cosa cambia. Porque en la selección no hay culés, ni merengues, ni periquitos, ni colchoneros: hay españoles. Y lo mismo en la hinchada: se puede ser del Sevilla, del Madrid, del Espanyol; pero cuando juega la selección española se desea que gane España (bueno, menos los cuatro organismos mononeuronales a los que, siendo españoles, repugna todo lo español, que también los hay).

Así, pues, y sin más preámbulos, vaya todo mi apoyo para mi selección. Que jueguen lo mejor que sepan y puedan contra los alemanes, que son un rival correoso y difícil. Que San Iker Casillas tenga las manos suficientemente largas para parar todo lo que tenga que parar y que Cesc, que hoy suple al lesionado David Villa, tenga la mejor actuación posible y moje por lo menos un gol. Particularmente, me gustaría que el míster contara hoy con Rubén de la Red, para darle ocasión de desquitarse por la derrota del Getafe (épica campaña la de ese modesto equipo), teniendo en cuenta que al menos la mitad de los jugadores alemanes son del Bayern.

También quiero expresar mi apoyo al blog http://www.zapateronovayas.blogspot.com/, que fue boicoteada informáticamente (ya nos imaginamos por quién: por los paladines del diálogo y del talante). Y eso, aunque sea una mala noticia que nuestro inefable ZP sí va a ir a ver la final. Yo también pido que ZP se quede en casa, viendo el partido con su mujer y sus hijas. Porque las estadísticas mandan y los números cantan:

26/06/08 ESPAÑA 3 - 0 RUSIA
Zapatero no fue

22/06/08 ESPAÑA 4 - 2 ITALIA
Zapatero no fue

18/06/08 GRECIA 1 - 2 ESPAÑA
Zapatero no fue

14/06/08 SUECIA 1 - 2 ESPAÑA
Zapatero no fue

10/06/08 ESPAÑA 4 - 1 RUSIA
Zapatero no fue

Hagamos un pequeño recuento...

- Fue a ver un partido de La Ponferradina y desde aquel partido hasta el final de temporada el equipo no levantó cabeza.

- Dijo un día que Alonso era la prueba de lo bien que iba el deporte español y en el GP siguiente el pilotó tuvo que abandonar.

- Fue a Valencia para presumir de su contribución a la Copa América y no hubo viento durante cuatro días seguidos.

- Se fotografió con la selección de fútbol antes del mundial y quedó eliminada a la primera de cambio.

- Va a la final de baloncesto y hunde a nuestra selección, muy superior a la rusa, yendo ganando durante todo el partido y perdiendo a menos de un minuto y por un solo punto. Ahí rizó el rizo.

- Otra hazaña que hizo ZP fue acompañar en su viaje a Singapur a la delegación que presentaba la candidatura olímpica de Madrid 2012. Gracias al impulso presidencial, la candidatura volvió con las manos vacías, a pesar de que era "favorita".

Si todas estas razones no son suficientes para pedir que no vaya... francamente, no sabemos qué decir. Porque claro: ya estamos oficialmente en crisis. Y si, encima de haber crisis, el fútbol (panem et balompedia) se derrumba por el gafe conocido y no evitado de ZP, pues... caramba. Eso sí que sería la visualización (ya sabemos que al P(SOE) sólo le importa la visibilidad) perfecta de la catástrofe en la que nos hemos metido con este señor.

Pero no adelantemos acontecimientos. Si tenemos suerte, San Iker Casillas será inmune a ese gafe. Y si no lo es, tendremos otra razón más para pedir que ZP no vuelva a aparecer en los compromisos internacionales de la selección española. Por si acaso, le recomiendo al míster que los jugadores, antes de saltar al campo se rocíen con ajo licuado, que es muy bueno para este tipo de ocasiones.

Y en todo caso...

¡¡¡¡¡A POR ELLOS, OÉEEEEEEEEEE!!!!! ¡¡¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!!!

27 de junio de 2008

Carta abierta a Luis Herrero y a los eurodiputados populares sobre la iniciativa de la Comisión para el control de los blogs

Unimos nuestra firma a http://noticiasdeeurabia.wordpress.com/ (A Más Dinero Ganar xD)

Estimado Sr. Herrero-Tejedor, estimados europarlamentarios populares,

Sé que las actuales circunstancias del Partido Popular en España no son las mejores para pedirles su atención, pero el motivo de mi comunicación es muy importante. De hecho, es mucho más importante que la actual deriva ideológica del Partido Popular, que se veía venir desde antes de las elecciones y que hizo que por primera vez dejara de votarle en unas Generales.

Estoy observando que los gobiernos europeos y las propias instituciones de la Unión Europea están poniendo en práctica diversas iniciativas contra la libertad de expresión. Los medios de comunicación tradicionales –de derechas como de izquierdas, aunque más éstos- nos están presentando una visión distorsionada de muchos hechos. Entre ellos destacan el "conflicto palestino" (en realidad, la agresión árabe al Estado de Israel) y el proceso de islamización demográfica y cultural de Europa.

No es de extrañar que en esas circunstancias hayamos visto el surgimiento de blogs en los que los ciudadanos más conscientes y mejor informados se decidan a publicar sus reflexiones, así como las noticias que esos medios de comunicación comerciales silencian.

Por ese motivo me parece especialmente preocupante la iniciativa que la Comisión ha tomado con el PROYECTO DE INFORME sobre la concentración y el pluralismo de los medios de comunicación en la Unión Europea (2007/2253(INI)), que el Parlamento Europeo ha aprobado: The report was adopted with 33 votes for, 1 against and no abstentions.

Considero sorprendente que se pida a quien quiera expresar sus opiniones que haga una declaración de intenciones previa. O que declare sus intereses. Los intereses, las intenciones, las preferencias y las ideas y opiniones solo son asuntos de regulación legal en los regímenes totalitarios. Pedir que se expliquen por adelantado es un rasgo autoritario que delata a la UE.

No exagero al hacer esa acusación. Los considerandos de esa iniciativa muestran uno tras otro la intención autoritaria y antiliberal de esa Unión Europea en la que ustedes ostentan cargos de la mayor relevancia.

Recordarán ustedes una propuesta similar de "estatuto del periodista profesional" debatida y rechazada en el Parlamento español. Me pregunto cómo puede ser posible que una iniciativa contra la libertad de expresión similar a rechazada en España por el Partido Popular sea aprobada ahora en el Parlamento Europeo por ustedes mismos.

Recibieron ustedes mi voto en las últimas elecciones europeas, las del 2004. Por eso les hago estas dos preguntas: ¿Cuál es su opinión sobre esta iniciativa? ¿Han hecho ustedes como eurodiputados populares algo por detenerla? Estas preguntas se dirigen especialmente al Sr. Herrero-Tejedor, que participa en la Comisión de Cultura y Educación que aprobó esa declaración. Me alegraría mucho que fuera suyo el voto en contra.

Sr. Herrero-Tejedor, señores eurodiputados, como representantes democráticos próximos a la ciudadanía -y también como servidores públicos pagados por los impuestos del pueblo soberano- les invito a que dejen la respuesta sin ceremonias, directamente en los comentarios del blog.

Atentamente les saluda

AMDG

De Blogbis

Lista de eurodiputados populares a los que se les ha enviado la carta (gracias Montcalm):

mayuso@europarl.eu.int ; ldegrandespascual@europarl.eu.int ; pdelcastillo@europarl.eu.int ; adiazdemera@europarl.eu.int ; fmfernandez@europarl.eu.int ; cfragaestevez@europarl.eu.int ; ggaleote@europarl.eu.int ; jgarciaMargallo@europarl.eu.int ; sgarriga@europarl.eu.int ; cgutierrez@europarl.eu.int ; eherranz@europarl.eu.int ; lherrerotejedor@europarl.eu.int ; citurgaizangulo@europarl.eu.int ; alopezisturiz@europarl.eu.int ; amatoadrover@europarl.eu.int ; jmayororeja@europarl.eu.int ; imendezdevigo@europarl.eu.int ; fmillanmon@europarl.eu.int ; cmontororomero@europarl.eu.int ; jpomes@europarl.eu.int ; lfrudiubeda@europarl.eu.int ; josalafranca@europarl.eu.int ; dvarela@europarl.eu.int ; avidal@europarl.eu.int


Palabras sabias

«Una comunidad que ha sucumbido a esta grave enfermedad espiritual [el nacionalismo] tiende a resentirse por su deuda cultural con la civilización de la cual ella misma no es nada más que un fragmento, y en esta disposición moral dedicará gran parte de sus energías a crear una cultura nacional restringida, a la que se pueda proclamar libre de influencias extranjeras. En sus instituciones sociales y políticas, su cultura estética y su religión intentará recobrar la pretendida pureza de una era de independencia nacional previa a ésta en que se encuentra incorporada a la sociedad, más amplia, de una civilización supranacional».

(Arnold J. Toynbee, Estudio de la historia, donde se define el nacionalismo como «una forma arcaica de utopía»; cursiva nuestra).

26 de junio de 2008

Vergüenza parlamentaria y quiebra de la Seguridad Social

(Visto aquí)

España necesita, hoy más que nunca, una sociedad civil que ponga freno a los disparates que día tras día comete la clase política ante la asombrosa anuencia de gran parte de la ciudadanía. Un movimiento cívico que establezca una barrera, respecto a determinados signos identificativos que son motivo de orgullo y signo de pertenencia en otras naciones, imposible de rebasar.

Que ponga patas arriba el sistema actual de partidos, su sospechosa financiación a través de sociedades domiciliadas en el extranjero, la no adopción en sus cuentas de criterios de contabilidad internacionalmente aceptados, el carácter plebiscitario y tercermundista de sus procesos de elección que recuerda a las Asambleas del Partido Comunista Chino, la ausencia de disensión, la falta de experiencia práctica, preparación e incluso capacidad de muchos de sus miembros (el 65% de los parlamentarios españoles no han pisado la empresa privada), la discriminación que obliga a un bedel ministerial a hacer una oposición pero que no impide a un animal político sin formación llegar a dirigir un ministerio.

Que denuncie ese sucedáneo del Despotismo Ilustrado, Todo para el Pueblo pero sin el Pueblo, en que se ha convertido gran parte de nuestro teatro público. Y sobre todo, que ponga un dique a un modo de hacer las cosas, el caradurismo, -ande yo caliente, ríase la gente-, que encuentra una de sus máximas expresiones en la complacencia con la que nuestros parlamentarios contemplan el deterioro de la Seguridad Social mientras ellos, todos ellos, y con el dinero de los españoles, destinan 2,5 millones de euros al año para que una entidad privada, el BBVA que ganó el concurso, trate de garantizar el futuro de un colectivo cuyo mayor mérito es tratar de perpetuar un modelo, el anteriormente descrito, del que resulta ser el mayor beneficiado.

La arenga no es propia. Corresponde a un comensal con el que departí ayer, próximo colaborador de Cotizalia, pero como si lo fuera. Por dos motivos:

Uno. España, de verdad, necesita de una sociedad civil por pura higiene democrática. Su ausencia no puede sino ser caldo de cultivo para la aparición de una estrella política que aglutine el desencanto de esa clase media y obrera que va a ser la mayor perjudicada de la crisis actual. Un líder que se dedique a hacer de la xenofobia y la exclusión, esto es, del gobierno contra, el mensaje central de su ideario político. Se equivocan quienes temen a la teórica extrema derecha alentada por unos obispos que parece no tienen otra cosa que hacer. No es éste sino aquél el verdadero peligro.

Dos. Un peligro que puede verse auspiciado por, vuelta la burra al trigo, la difícil situación por la que amenaza transitar la Seguridad Social, cuyo sistema de reparto y no de capitalización, aceptado comúnmente, no deja de ser un fraude piramidal de proporciones gigantescas legitimado de forma consuetudinaria. Les recuerdo lo que escribí sobre el tema en mayo de 2006: "Me uno, finalmente, a la opinión que han reflejado muchos lectores de este periódico digital estos días: el mayor fraude piramidal con diferencia en este país es el de una Seguridad Social concebida como sistema de reparto y no de capitalización.

Tal y cómo evoluciona la pirámide poblacional, visto cómo España se ha convertido en la panacea sanitaria de cualquier indocumentado que caiga por aquí y teniendo en cuenta el bajo nivel de participación en productos privados de pensiones que hay en España, nos enfrentamos a un problemón de aquí a menos de 15 años. Y si el viento deja de soplar de cola... abróchense los cinturones que va a haber turbulencias. Claro que a ver quién es el guapo que denuncia este fraude a todos los que contribuimos a pagar el sistema hoy en la esperanza de una prestación futura que sólo Dios sabe si vendrá. Pido no".

Pues bien, hoy es el día en que el viento ha dejado de soplar de cola. Con la crisis económica actual los ingresos de la Seguridad Social se van a resentir, especialmente una vez que desaparezca el efecto al alza provocado por las cláusulas de salvaguarda salarial que han elevado las bandas de cotización de muchos contribuyentes. Por el contrario, los gastos sólo tienen un camino: hacia arriba. Las prestaciones por desempleo están incrementándose a un ritmo similar al de principio de los años 90. Y lo peor está por llegar si nos atenemos a lo que afirma el divino Celestino.

Es verdad que, según se desprende de la propia Seguridad Social, la cifra de partida de los ingresos es sustancialmente superior a la de los pagos. Sin embargo, si se produjera un estancamiento de las entradas y, por el contrario, las salidas aumentaran en tasa interanual tan sólo un 5% adicional en cada uno de los próximos cinco años, podría darse una situación en la que, dentro de un quinquenio, las aportaciones de los paganini actuales no puedan hacer frente a los desembolsos exigidos por el sistema. ¿Y entonces? No es de extrañar que cada vez sean más las voces que exijan un nuevo Pacto de Toledo que aborde la reforma en profundidad de la institución para adecuarla a la nueva realidad demográfica y económica española.

Una reforma que resulta ineludible e inaplazable, que debería venir acompañadas de medidas fiscales de fomento de la previsión privada, y que requiere el consenso común de, como dicen los cursis, la gran mayoría del arco parlamentario. Es demasiado lo que está en juego. Entre otras cosas, probablemente, la propia estabilidad social de nuestro país. Bien. Seamos generosos y hagamos, para concluir, una concesión a nuestra clase política, expresión de la soberanía popular en la división de poderes de Montesquieu (algo que debería hacernos reflexionar: ¿cuál es la España que muestra? ¿Qué consonancia tiene con la realidad? ¿Dónde queda reflejada la riqueza de la sociedad española, en el pensamiento único que se impone en cada partido?).

Aceptémoslo: son humanos al fin y al cabo. Que pongan a salvo primero sus posaderas ante las posibles inclemencias futuras, aunque suponga una traición al interés por la colectividad que teóricamente. McCoy despierta, justifica cualquier vocación por la cosa pública. Pero una vez superado ese trago, (joder, qué tropa, que diría Rajoy), exijámosles sin desmayo que se pongan de una vez manos a la obra. Desde mi pequeña porción de sociedad civil tengo el derecho y el deber de exigírselo. Así lo hago. Eso sí, no les voy a engañar: con la misma convicción con que San Juan Bautista hacía su prédica en el desierto.

24 de junio de 2008

«Respaldo responsable»

Por fin se ha terminado el Congreso. Ese Congreso que casi consigue distraernos de las pifias del Gobierno porque informativamente no parecía haber otra cosa (ahora sí: queda el fútbol). Ese Congreso al que todas las ambiciones, todos los deseos (probablemente todos los odios también) se posponían. «Eso se verá en el Congreso» oíamos incontables veces, en vez de oír que Fulano o Fulana le saltaba a la yugular del «querido compañero o compañera de partido». Pero tenían razón: los trapos sucios, de haberlos, se lavan en casa y no ante una alcachofa que algunos profesionales casi te obligan a comer.

Después de tanta expectación que ha levantado el famoso Congreso, casi parece obligado hacer un balance del mismo. Obviamente, mi «balance» no será el mismo que el de un compromisario o militante del PP («siemprre positifo, nunca negatifo»). Veo ese tipo de acontecimientos desde fuera y me guío posiblemente más por mis impresiones que por certezas contrastadas, por ejemplo, con el haber estado ahí, en el lugar de un compromisario. No obstante y como poseer un blog me da la oportunidad allá vamos, asumiendo que nuestra valoración pueda estar equivocada.

Lo primero de todo es, probablemente, rectificar un poco a mi admirado Federico. que ha alcanzado ese grado de popularidad sin apellidos que es garantía de pasar a la posteridad. Al igual que cuando en España hablamos de «Felipe»: todo el mundo sabe que no nos estamos refiriendo al hijo del Rey, sino al ex-presidente Felipe González. Pues eso: comentarle que a nuestro humilde entender Valencia no fue exactamente Sofía, capital de Bulgaria, aunque se acercó bastante. Desgranemos algunas impresiones a este respecto.

La primera de todas está en el propio Rajoy. El candidato buscaba esa legitimidad popular que no le dio el dedazo de Aznar. Después de dos derrotas consecutivas en las urnas era obligado hacer un Congreso extraordinario para ver si se continuaba en las mismas o había cambios. Pues bien: si Valencia hubiese sido la capital de Bulgaria, Rajoy hubiese obtenido el 100% de los votos. Sin embargo, hubo una horquilla de votos entre el 16% y el 25% (dependiendo del número de compromisarios que se tome como referencia, como comentaba ayer Ignacio Villa en LDTV) que se atrevió (¡pecado y condenación!) a votar en sentido distinto al de los demás.

Por lo tanto, aun dando por bueno el resultado más favorable (84% de los votos), estaremos de acuerdo en que Valencia no fue del todo capital de Bulgaria. Y en que una legitimación del 84% no es una legitimidad total, que es la que hubiera debido obtener Rajoy libremente. También significativos en el pre-congreso son los portazos de María San Gil (¿por qué José Manuel Soria le hizo la gracia de enviarle un SMS con el texto «Arriba España» después de conocer la ponencia política? ¿Qué clase de broma de mal gusto es ésa?) y de José Antonio Ortega Lara. Ambos entendieron que los valores morales que ellos representan ya no tienen cabida en el nuevo PP.

No menos significativo es el hecho de que en el pre-congreso (y por la razón apuntada anteriormente), Rajoy y «su equipo» se dedicaron a laminar cualquier candidatura alternativa. No cuajó la de Esperanza Aguirre, que tal vez hubiese sido una alternativa sólida de haberse planteado de otra manera, ni tampoco la extemporánea («¿te presentas de una puta vez o qué?») y casi testimonial de Juan Costa. Nadie se atrevió a plantar cara al jefe, de manera que el Congreso se convirtió en una suerte de referéndum de ratificación con la siguiente pregunta: «¿Aprobamos o no aprobamos al jefe?».

Y la otra impresión con la que me quedo son las relaciones entre Aznar y Rajoy. Dejando aparte el supuesto —o no— enfado de Aznar por haber sido postergado al sábado, hay dos momentos fundamentales: el primer saludo entre ambos, que fue más frío que correcto, y el discurso de Aznar, recordando cómo y por qué se llegó al Gobierno, lo que en sí es un reproche apenas velado al candidato fallido. Algo así como «Fallaste porque olvidaste lo fundamental». Y en política lo fundamental, aunque no lo parezca, son los principios y valores que uno, en tanto que candidato, trata de transmitir a su partido primero y a la nación después. No lo es tanto «ganar las elecciones», porque éstas no se ganan si no hay un proyecto sólido detrás, amén de capacidad de ilusionar y galvanizar energías en torno a ese proyecto. Y en cuanto a «ejercer el poder», que es lo que parece preocupar a algunos dentro de ese partido, pues... de eso sólo hablan los totalitarios.

El discurso de Aznar me ha parecido muy bueno. Y no me resisto a copiar unas líneas del mismo.

[...] Un partido que cree y que defiende la libertad y la responsabilidad. Que cree y que defiende la convivencia basada en el respeto a la ley. Que cree y que defiende la política como expresión de ideas, y no como un ejercicio cotidiano de oportunismo y ocultación. Que cree y que defiende la democracia como garantía de los derechos y libertades individuales. Que trabaja para fortalecer las instituciones democráticas, frente al abuso, la arbitrariedad y la corrupción. Un partido comprometido con el gran legado histórico que fue la Transición, y que defiende lealmente cada día la Constitución de todos. Un partido, en suma, que levanta muy alta la bandera de la libertad y la bandera de España, nuestra Nación.

Creo que esto lo firmaría cualquier demócrata. Y no menos esto otro:

[...] mi compromiso inequívoco con un proyecto político con objetivos comunes y ambición nacional. Un proyecto comprometido con la unidad de la Nación española y con la igualdad de derechos de los ciudadanos. Un proyecto cohesionado de Nación que tiene como motores de progreso la libertad amparada por la ley y la solidaridad entre los españoles. Un proyecto que cree en la responsabilidad y en la ampliación de las oportunidades para que todos puedan desarrollar sus capacidades.

Me gustaría saber si Rajoy firma esas ideas también. Por de pronto, se ha apresurado a decir que «Aznar es el pasado y yo soy el presente», como queriendo enterrarlo o encerrarlo en una vitrina para sacarle brillo de vez en cuando. Ya hoy Esteban González Pons ha coreado hoy al jefe diciendo que Aznar «no está actualizado en cuanto a las formas de un discurso político». Comparado con Fraga, puede que sí. Pero a Estebanillo González se le olvida que los principios y los valores no pasan de moda y que, justamente porque muy pocos políticos parecen creer en ellos, están de rabiosa actualidad.

A los demás, a los que votamos el 9-M por el PP (no precisamente por Rajoy) y hoy nos sentimos un tanto estafados por el giro al centro rajoyesco nos queda la alternativa del respaldo responsable (voto útil, pero desganado y/o con la nariz tapada). O tal vez cambiar el voto y votar por Rosa Díez, que aunque repugna en algunas cosas (apoyo a la EpC, laicismo militante o defensa del aborto), tiene menos complejos a la hora de defender las bases que fundamentan nuestro régimen político.

19 de junio de 2008

Cambio de régimen

(Artículo cedido al Blog PEZ. Gracias por tu amable invitación, Harto)

No queda duda ninguna, señoras y señores: estamos ante un cambio de régimen. Vamos, que se acabó lo que se daba. La zetacracia ha entrado como un elefante en la cacharrería de las instituciones españolas y puede que no se rompa España, pero sí es cierto que el consenso (o «consexo», como lo llamaban Yale y Julen Sordo) que fue uno de los pilares básicos de la «primera» Transición, se ha ido a hacer puñetas. En Barcelona, en Vitoria o en Santiago de Compostela resuenan tambores de guerra y hasta los candidatos a presidentes del Barça terminan con un «Visca Catalunya lliure», del que cualquier día les hablaré.

Pero a lo que vamos. Ha sonado la hora del cambio de régimen, señoras y señores. Alguien ha decidido por decreto que «España es de izquierdas» (a pesar de que haya diez millones de personas en contra) y está haciendo la revolución. Hay que borrar el concepto de «España» de la mente de los españoles. «España» es un concepto facha, pepero (de esto ya no estoy tan seguro), franquista y de la derechona. A partir de ahora habrá que llamarla —me supongo— algo así como «Convoluto de Naciones Zetaperas», porque ZP ha demostrado que con crisis o sin crisis hace siempre lo que quiere y su palabra es la ley. Y por lo tanto, vale todo lo que él diga en el momento en que lo diga. Que lo que vale hoy no valga mañana no supone ningún problema para él ni para los zetácratas. Porque, vamos a ver: usando un razonamiento zetapero, ¿acaso el dinero no cambia todos los días de valor? ¿Se deja por eso de usar?

«Y es que la Constitución ya tiene treinta años y es un poco antigua. Bueno, no solamente es antigua sino muy molesta. Veamos: ¿qué demonios es eso de la «libertad religiosa»? (16 CE) ¿Por qué hay que permitir que los ciudadanos crean en Dios? El Convoluto de Estados Zetaperos es laico y por eso no se permitirá ninguna religión (y menos la católica, la más molesta de todas). O, por ejemplo, ¿para qué quieren los ciudadanos hablar castellano en la Nación Zetapera Catalana o en la Nación Zetapera Euskaldún? (3 CE) ¿O en la Baleárica? Respuesta: el castellano es una lengua facha, pepera, franquista y de la derechona. Por tanto, tiene todos los números para ser barrida de esos territorios.

Y no digamos la «libertad de expresión» (20.1.a CE): ¿para qué la quieren los ciudadanos? ¿Para criticar al Gobierno zetapero? ¡Anda ya! Criticar al Gobierno es antipatriota, hombre, aunque sea verdad la crítica. Que no se puede aguantar que un mequetrefe como Federico dé la matraca todas las mañanas en la radio de los obispos, aunque tenga razón. Y detrás de él, todos los blogueros fachas: ése que se llama Harto, ése que se hace llamar Aguador (querrá decir «aguachirle», seguro), y una que no sé dónde está pero que también le da muy duro, una tal Nora, ése otro que también pica mucho en Baleares, un tal Daniel, un tal Braincrapped (¿por qué se pondrán esos nombres tan difíciles de escribir?) y otros que se autodenominan PEZ, que tienen a gala ser enemigos de ZP y menos futuro que El Fary en la NBA. A los nuestros hay que premiarles el esfuerzo de combatir a los fachas. Hay que concederles la Medalla al Mérito Cultural Zetapero.

Pero aún hay más: eso del «funcionamiento democrático de los partidos» (6 CE) es una chorrada. Se acata lo que dice el jefe aunque se equivoque y sanseacabó. Y si no te gusta, puerta. Que para eso es un partido político: el partido que roba unido, permanece unido. Por no hablar de tus hijos: ¿qué es eso de que «los poderes públicos garantizarán el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones» (27.3 CE)? Eso es una imposición de la Iglesia carca y de la derechona, joder. Y Suárez fue un flojo por permitírselo. Si los chicos no han de creer en Dios, no necesitan para nada una educación religiosa y moral. Les basta con la EpC, que la da el Estado y es gratis, caramba.

Y sigamos leyendo la antigualla de la Constitución. Mira eso que dice: «Asimismo, tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos, con los requisitos que señalen las leyes» (23.2 CE). Otra chorrada. Pero si el otro día me enteré de que metieron a la hija de un pez gordo en el Ayuntamiento, para coordinar no sé qué de Urbanismo y la chica creía que los ladrillos venían de París... O sea, que no hace falta entender de la cosa para mandar, ni hacer oposiciones. Bueno, oposiciones sí: hay que guardar un poco las formas. Pero salen los que tienen que salir, ni más ni menos. Además, ¿para qué están los cargos? Pues para meter a los amiguetes y a sus hijos, naturalmente. Y si estás dentro, para favorecerles y pagarles el favor. Hasta ahí podíamos llegar. Que hoy por ti y mañana por mí.

O ésta otra, un poco más adelante: «... Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley» (117.1 CE). ¡Bah! Hoy por hoy ningún juez de tres al cuarto se atreve a desairar a la zetacracia. Mira cómo están en el TC. Y si ésos, que son gordos, están como tarros de gelatina, de ellos abajo mucho más.

O sea, que algunos ya han dado por muerta y enterrada la Constitución. Y otros dicen que vive, pero que ellos, como no se sienten españoles, tampoco se sienten obligados a obedecerla. Y de los que todavía creen en ella, también hay algunos que empiezan a desmarcarse y en vez de hablar del terrorismo y sus víctimas (menuda matraca, oyes) vuelven a hablar del precio de los garbanzos, que eso es lo que interesa de verdad a los españoles. Hacía mucho tiempo que no se oía hablar del precio de los garbanzos...»

Señoras y señores, dejemos a este zetapero en sus cavilaciones y repitan conmigo: welcome to the Matrix World.

17 de junio de 2008

Balada del teléfono de Reding

Pasen, señoras y señores, pasen y vean la nueva atracción del circo ¿europeo? Se llama Viviane Reding y es flamante comisaria de Sociedad de la Información. Vamos, que en Europa eso de las nuevas tecnologías lo tienen muy a gala. Hay que progresar y han empezado a decir que eso de que sólo se pague por las llamadas que uno hace es «anticuado» y «antieconómico». Así que doña Bibiana ha propuesto, nada más y menos, que los ciudadanos europeos paguemos no sólo por las llamadas que hacemos, sino también por las que recibimos. Eso es modernidad y progreso y lo demás son cuentos.

Al parecer en Luxemburgo (país de origen de la comisaria) no tienen problema ninguno en pagar por las llamadas que reciban (es un paraíso fiscal donde algunos industriales van a esconder sus vergüenzas, como todo paraíso fiscal que se respete): no en vano es el país con el mayor nivel de renta per cápita de la UE (según mis noticias, 89.618 dólares por año). Pero los españolitos, que ya estamos oficialmente en crisis, no disponemos de tanto dinero, doña Bibiana. Y tal como vemos el mundo, eso que usted ha propuesto es un atraso. Que sí, que probablemente las timofónicas se verán beneficiadas (y usted venga a insistir en que también lo seremos nosotros). Ahora, perdóneme si parezco un poco cazurro y no veo beneficio en eso de pagar cada vez que me llamen cuando antes no pagaba.

Y uno, que no es muy viajado pero sí ha visto un poquito de mundo, recuerda perfectamente que en México ése es precisamente el sistema que se sigue, unido a otro criterio que a mí, desde mi óptica española —y ya veo que anticuada—, me pareció siempre un abuso: lo de la larga distancia. O sea, que si yo, estando allá en México, D.F., llamaba a alguien que estaba en el mismo D.F. no pasaba nada; pero si estando en Guanajuato, Gto., se me ocurría llamar a alguien que estuviese en León, Gto., que escasamente distan 50 kms. una de otra, Telmex me atizaba un sablazo de no te menees. Y no digamos en llamadas internacionales. Temblaba yo cada vez que me llamaban desde España; porque claro, ésas eran llamadas «Premium» y el premio consistía en pagarlas a 15 pesos por minuto (si no recuerdo mal).

O sea, dona Bibiana: que eso de que Europa «se preocupa de los ciudadanos», va a ser que no. Se preocupa, como mucho, de los mercachifles (patrios y foráneos) que hacen sus buenos negocios en Bruselas, mientras los Comisarios del ramo correspondiente miran sonrientes y apacibles hacia otro lado y los Gobiernos sacan sus buenas tajadas. ¿Y el ciudadano europeo? Es barato de contentar. Se le regala una banderita con las doce estrellas para que la cuelgue en el balcón cada 9 de mayo y cante con extática y tonante voz el Himno de Europa (que visto lo visto, es más bien el Himno de la Alergia, más que de «la Alegría»).

Lo que yo propongo es que U.E. signifique «unión económica» (y nada más), porque hay que respetar a las minorías. Y que signifique también «Unión de Empalados» para la inmensa mayoría que sufrimos el déficit democrático de la institución y de la correlativa codicia de los eurócratas. No es de extrañar que los Irishmen y las Women of Ireland no hayan querido seguir esa deriva.

(Menudo fistro que nos ha querido colar la Bibiana europea. Anda que como la nuestra tome nota, ya nos podemos echar a temblar...)

12 de junio de 2008

La huelga

Informe de situación.-

Estado de huelga. El transporte se ha levantado en armas contra la subida del carburante impuesta por el Gobierno. Ha habido disturbios y al menos dos personas han fallecido.

Situación de los manifestantes: Jodidos, (muy) cabreados y (muy) apaleados.
Situación de los ciudadanos: En algunos casos, psicosis de escasez.
Situación de la economía: Preocupantes y crecientes huecos en las tiendas. Preocupante subida de los tipos de interés (en especial, el EURIBOR).
Situación del Gobierno: No hay crisis.
Argumentación del Presidente del Gobierno: No hay crisis: sólo una desaceleración intensa que desaparecerá con el tiempo. Sospechas de la oposición acerca del uso por el Presidente de alguna sustancia alucinógena o estupefaciente.
Situación del Ministro o Ministra del ramo: En paradero desconocido.
Medidas que el Gobierno ha tomado ante la situación: Garrotazo y tentetieso a los huelguistas.
Oposición: PPresente, afeando a la Vicepresidenta que su Gobierno sea el que más altos cargos ha designado y que trabaje menos que el sastre de Tarzán.

Hay algo que podrían hacer las Cortes, aparte de rebajar su jornada semanal de tres a dos días (sin rebajarse proporcionalmente el sueldo, of course). Promover la aprobación de una verdadera Ley Orgánica del Derecho de Huelga, puesto que sólo se puede regular por ley orgánica como derecho fundamental que es. La regulación actual se contiene el Decreto 17/1977, constitucionalizado por la STC 192/1981, de 8 de abril. Al parecer, ningún Gobierno hasta ahora ha tenido narices de sacar adelante una Ley Orgánica (al igual que se hizo con el Código Penal) que regule de una vez por todas este derecho fundamental.

No tengo idea de todos los detalles que haya de contener esa ley, pero ciertamente ha de proteger el derecho a trabajar de aquellos que no quieran secundar la huelga y de declarar ilegales de una vez por todas los llamados piquetes informativos (de ésos que te informan que como no secundes la huelga te van a partir la cara, destrozar tu negocio, echar a perder tu mercancía o las tres juntas), cuya actuación, de siempre, ha constituido cuando menos un delito de coacciones, hoy tipificado en el artículo 172 del Código Penal (en relación con el 315.3). Lo transcribimos aquí por si a alguien le interesa:

Art. 172

1. El que, sin estar legítimamente autorizado, impidiere a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe, o le compeliere a efectuar lo que no quiere, sea justo o injusto, será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años o con multa de 12 a 24 meses, según la gravedad de la coacción o de los medios empleados.

Cuando la coacción ejercida tuviera como objeto impedir el ejercicio de un derecho fundamental se le impondrán las penas en su mitad superior, salvo que el hecho tuviera señalada mayor pena en otro precepto de este Código.

Art. 315.3

1. Serán castigados con las penas de prisión de seis meses a tres años y multa de seis a doce meses los que, mediante engaño o abuso de situación de necesidad, impidieren o limitaren el ejercicio de la libertad sindical o el derecho de huelga.

2. Si las conductas reseñadas en el apartado anterior se llevaren a cabo con fuerza, violencia o intimidación se impondrán las penas superiores en grado.

3. Las mismas penas del apartado segundo se impondrán a los que, actuando en grupo, o individualmente pero de acuerdo con otros, coaccionen a otras personas a iniciar o continuar una huelga.

Valdría la pena que sus señorías se tomaran más en serio el trabajo por el que se les paga (y bastante bien, por cierto, en relación a otros colectivos). Además, que España iba a ganar a Rusia estaba cantado y sus señorías podrían haber seguido el partido desde su escaño, porque para eso se les ha puesto internet, ¿no es así? En cuanto al Gobierno, por desgracia, es absolutamente previsible. Cuando la crisis (perdón, intensa desaceleración) arrecia, el Gobierno incrementa su gasto en... propaganda. No vamos bien. Para nada.

10 de junio de 2008

Ich bin auch ein Airberliner


Recojo el testigo que ha puesto en circulación mi amigo Daniel y de paso comento la actuación del pallasso (dicho sea con todo respeto para los payasos, que éste da más pena que los payasos de Micolor) de Joan Puig. A los catalanes «normales» nos produce sonrojo ver cómo un senyor que se dice «nacionalista» se pone a hacer el ridículo provocando, además, el ridículo de aquello que dice defender.

El senyor Joan Puig, al parecer, no ha castigado su cuerpo con penitencias. En las fotos se le ve que está de buen año (ahhhh, qué bien se vive de la política). Por lo que tengo leído, no le quieren ni en Palamós, su propio pueblo; y pese a ello, no se resigna a dejar de cobrar una gabela de cuando estuvo de concejal allí.

Pues nada. Parece que como hay congreso en su partido, quiere hacer méritos para que le enchufen en alguna Direcció General o Subsecretaria, donde seguirá mamando de la ubre pública sin hacer nada (los que no valen para otra cosa, como él, sueñan con eso). Ya hace un par de años o así nos obsequió con un intrépido allanamiento de la morada de PedroJota en Mallorca. Eso sí, llevando el carnet de diputado en la boca, cual seguro de vida o escudo protector: «Mira que soy diputado y no me puedes juzgar ni detener». Valiente, muy valiente.

Y ahora el senyor Joan Puig, tan cruzado él, la ha emprendido con Air Berlin. Claro. ¿Cómo se atreven estos Krauts a no hablar en Mallorca la excelsa lengua catalana? ¿Por qué se empeñan en seguir hablando su lengua cuadrada alemana? Y, sobre todo, ¿por qué encima exigen que se hable en castellano (¡horror!)? Claro que el senyor Joan Puig se ha pasado diez pueblos en su cruzada, ofendiendo a Herr Joachim Hunold en lo más íntimo en que se puede ofender a un alemán: acusarle de nazi. Naturalmente, esto le va a costar al senyor Joan Puig medidas legales que podrían ir desde una rectificación obligada hasta un procesamiento por injurias.

Pero lo más lamentable de todo es que esta situación que padecemos muchos haya tenido que ser denunciada por un extranjero. No he oído aún a nadie de la oposición balear manifestarse en contra de las payasadas del senyor Joan Puig. Tampoco hemos de olvidar, si la memoria no me falla, que el problema lingüístico de Baleares ya empezó en la época Matas («de aquellos polvos...»). ERC se está expandiendo, como el PNV hizo en Navarra, y los esquerros baleáricos no difieren en mucho de sus hermanos catalanes. Y así van las cosas en Baleares (como aquí, vamos). Que se puede ser nazi aun perteneciendo a la izquierda rabiosa.

Los idiomas están para entenderse, no para señalar con ellos cual si de un número en el antebrazo se tratara o imponerlos como una seña de «identidad nacional». Por eso, Herr Hunold, aunque prácticamente no viajo en avión, a todos los efectos me declaro airberliner (así sea nada más que por solidaridad).

Pobre iluso

Siempre entendí que la política era el noble arte de gobernar. Y que gobernar era servir a aquellos sobre los cuales se manda, respetándolos y creando las condiciones necesarias para que puedan desarrollar libre y armónicamente su personalidad.

Sin embargo, miro la actualidad de nuestra nación, ¿y qué me encuentro? Que la supuesta nobleza de la función de gobernar brilla por su ausencia. El feroz relativismo que se ha imprimido a la vida de la nación ha provocado que cada cual trate de hacer de su capa un sayo. La negociación política se ha vuelto chalaneo de feria, cuando no chantaje o intimidación.

Los políticos se aferran a sus sillones con un empeño y energía dignos de mejor causa. Son políticos orondamente encantados de haberse conocido. Protegidos —mientras no discrepen, y ya les guardarán Dios y todos los santos del calendario si discrepan de la línea oficial— por su partido, no les importa aprobar leyes inicuas, porque ellos no las van a soportar. Y cuando por fin los desatornillan, su pregunta no es: «¿En qué puedo servir más al pueblo?», sino «¿Qué hay de lo mío?». Y ese mío acaba siendo un puesto directivo en una empresa pública, de consejero de Estado o de eurodiputado, carísimo cementerio de elefantes. Es el principio del coche oficial: el que sube a uno ya no se vuelve a bajar de él.

Que el Gobierno no nos respeta como ciudadanos —ni éste, ni los anteriores en mayor o menor medida— es un hecho. El Gobierno insulta a nuestra inteligencia cuando hoy, junio de 2008, se resiste como gato panza arriba a hablar de crisis y prefiere decir esa chorrada de «desaceleración intensa». Cuando las amas de casa ven que los precios suben sin freno y las hipotecas rompen todos los límites, resulta que la culpa la tiene Jean ClaudeTrichet, que no se entera, no el Gobierno por no haber llamado a las cosas por su nombre desde un principio y haber tomado las medidas pertinentes desde hace meses, como Alemania.

¿Y qué decir del «desarrollo libre y armónico de la personalidad»? Las constantes educativas van cayendo en picado. El desgaste del concepto de autoridad, propiciado desde las instancias gubernamentales —tan progresistas ellas, hijas del «prohibido prohibir»— ha devenido en «nadie tiene derecho a poner límites, siquiera razonables, a mi libertad y además, papá Estado está obligado a darme incondicionalmente y en todo momento lo que yo quiera». Se discute —o directamente se burla— la ¿autoridad? del profesor en las aulas. Se discute incluso la autoridad de los padres («ya no sabemos qué hacer con el niño»), hasta el punto de que hay padres que han delegado su derecho de custodia en la Administración.

Y ésta, por lo demás, hoy partida en diecisiete taifas nada menos, se preocupa únicamente de fidelizar a sus siervos, presentes y futuros. En algunas taifas se enseña a hablar con desprecio de la madre patria, que hoy, más que madre patria parece madre soltera. En algunas taifas el subgobierno se preocupa de tener cautivos ideológicamente a sus habitantes, para que no piensen lo que no deben y se borre la identidad de la odiada madre patria. Los apátridas son ciertamente más manipulables que los que tienen patria, raíces o pertenencia.

Hoy el Gobierno no quiere ciudadanos; quiere súbditos. Personas que no le rechisten cuando se equivoque o cometa alguna barbaridad. Algo así como los proles de 1984 (claro está que Orwell no está de moda precisamente cuando más debería leerse). Por eso se ha inventado la EpC: para detener el alud de información que proviene de Internet y consagrar la autocensura como un valor para que el súbdito no se entere de lo que no debe.

Sería verdaderamente horroroso que el mundo futuro fuese una mezcla de 1984 y Un mundo feliz, ¿no?

Pues eso: iluso de mí...

6 de junio de 2008

El caso Federico

Hace ya bastantes días que Federico Jiménez Losantos está en el candelero. Por activa o por pasiva, se habla de él: se le idolatra, se le odia a muerte, se le alaba, se le vitupera. Eso sí, a nadie deja indiferente y, al parecer, hablar de él es prácticamente tomar postura no solamente ante él, sino ante la vida en general (ésta y la del otro lado). ¿Te gusta Federico? Eres un facha, un ultramontano, un meapilas, un crispador, un mentiroso, un favorecedor de asesinos... ¿No te gusta Federico? Entonces eres un rojo, un masón, un enemigo de la libertad, un comecuras, un lameculos de Pepiño y de la Vogue... Dos retratos robot que se dan de tortazos, como en la paz de España de toda la vida (alguien dijo que cuando no teníamos con quién pelear, nos peleábamos entre nosotros)…

Quizá el pecado de Federico es la pasión con que él vive las noticias que da. Es exactamente lo opuesto al difunto Juan Antonio Fernández Abajo retransmitiendo un partido de fútbol (los que tenemos alguna edad recordamos aquellos muermos de retransmisiones, dicho sea con disculpa para el finado, que valdría para otros menesteres periodísticos pero no para Deportes). Esa pasión que a veces le arrastra y que, por supuesto, le hace destacar en medio de la sumisión lanar de otros medios a lo que viene de arriba, o sea del Miniver.

Bien es cierto que Federico a veces chirría y que en los últimos tiempos (o penúltimos) convirtió a Gallardoncito en su bête noire: no le nombraba sino para atacarle y muchos empezamos a creer que el asunto ya no era solamente crítica política sino querencia personal del comunicador, por mucho que el otro mereciese los ataques. Pero por lo general, Federico suele dar en el blanco, con el consiguiente cabreo de los afectados (así pertenezcan al P(SOE), al ex-PP, a otros colegas lanares... la lista es bastante larga).

Y ahora Federico, digno representante de la oposición mediática (digo mediática, porque política aún no la hay digna de tal nombre, con la honrosa excepción de Rosa Díez), al que ni Prisa ni el hoy todopoderoso Jaume Roures pueden acallar, ha sido sentado en el banquillo por Gallardoncito. ¿Por qué? Por decir la verdad. Cuando es peligroso decir la verdad, siquiera ocurra ello en un corrillo de ciudadanos, es que verdaderamente estamos ante una dictadura.

¿Debería sorprendernos que Gallardoncito haya sentado a Federico en el banquillo de los acusados? No nos dejemos engañar por su adscripción actual. Gallardoncito sólo pertenece a su propio partido, que es él mismo, y ha pactado una alianza con el PP para ganar y mantener poder. Lo mismo que anteriormente fue secretario del Fragasaurus Rex, ése que no se resigna a alimentarse de morriñas y saudades en su provecta edad (el poder es una droga dura). Por algo Aznar le tuvo confinado en la Alcaldía de Madrid, mientras pudo. Sin embargo, Gallardoncito ha compradreado con todo el mundo, incluso con amistades peligrosas como la de Juan Luis Cebrián, que parece ser su consejero áulico. Todo por el poder.

El dedo acusador de Federico se levantó contra él y, a pesar de la querencia personal, Federico tiene al menos su parte de razón. No es de recibo que el alcalde de una ciudad que ha padecido el atentado más sangriento de Europa diga que «hay que obviar el 11-M» y que «hay que mirar hacia el futuro». Como tampoco lo es llevar a juicio a quien le afea esas frases. Y máxime cuando quien habla no es solamente comunicador, sino también víctima del terrorismo (sí, Terra Lliure era una organización terrorista) de hecho y de derecho.

Luego, Federico está en su derecho de decir que lo de menos es el motivo por el cual está acusado, sino que se trata de un juicio político, en el que Gallardoncito «usa» a Federico para «mostrar sus poderes» y en el que probablemente también, alguien que no es bueno que dé la cara «usa» a Gallardoncito para escenificar la demanda, pues hacerlo por sí descubriría el pastelazo.

Al margen de estas consideraciones de carácter más o menos político, quizá también esté Federico en lo cierto cuando dice que si hay sentencia condenatoria contra él, la libertad de expresión se verá un poco más cercenada. Y sentará precedente, por supuesto. Un precedente más en la larga vuelta al cierre gubernativo (es decir, sin necesidad de autorización judicial) de los medios de comunicación u opinión hostiles. Lo que hacía Franco, ¿recuerdan? Lo cual significará que los blogs que nos dedicamos a observar la realidad, contarla tal cual la vemos y valorarla, tendremos que cerrar. O andar con mucho cuidado. O simplemente hablar de las costumbres del ornitorrinco en la Australia profunda para que sobre nosotros no caiga el brazo justiciero de la censura zapatera. Recordemos a Martin Niemöller.

Der Fall Friedrich (no le acertaron el nombre, puesto que significa «el que gobierna para la paz») no está cerrado. Esperemos que siga así por mucho tiempo. Que entre tanta oveja es bueno que haya alguien que levante la voz y que con tozudez baturra se resista a que lo callen, ya se trate de periodistas lameculos o políticos ambiciosillos de epidermis exageradamente fina. Y no se arrugue, Federico: que por más que se haya perdido la esperanza, que no sabe o no se acuerda de dónde está, siempre le quedará su tozudez baturra y el aplauso agradecido de la AVT y de dos millones de oyentes. Va por usted, Federico...

4 de junio de 2008

Otra vez

Hace un par de días me he enterado de que en un programa de ¿humor? de La Sexta (que algunos llaman La Secta), ha aparecido un sketch en el que un señor se confesaba de una supuesta lista de pecados con varios confesores y luego en el programa se burlaban de las diferencias de penitencias entre unos y otros confesores.

Sigue estando muy claro que en este Estado, antes conocido como España, supuestamente laico (en realidad anticatólico), no solamente sale gratis insultar y burlarse de la Iglesia Católica —al socaire, eso sí, de una supuesta «libertad de expresión»—. Es, como hemos dicho alguna vez en este blog y seguramente otros compañeros blogueros lo han expresado también, un mérito computable a la hora de recibir la correspondiente subvención o un papel protagonista en una serie o película.

En mi modestísima opinión, alguien tendría que recordar a estos individuos (por no llamarlos de otra manera, que hay un artículo del Código Penal «de la democracia», el 525, que dice así...

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.

2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

Y tal vez habría que recordárselo a la Iglesia, para que el insulto no saliese tan gratis como hasta ahora. Que mejillas, los cristianos sólo tenemos dos.

Otra reflexión que me surge es: ¿harán lo mismo con el islamismo? ¿Se presentarán en una mezquita con la intención de hacer burla, befa, mofa y escarnio de los dogmas, creencias, ritos o ceremonias musulmanes? Tal como están las cosas, la respuesta parece bastante clara: no hay cojones, que dirían mis amigos Harto o Braincrapped. Y eso me inspira un comentario: cobardes de mierda. Porque aquí, o nos burlamos todos de todos, o nadie de nadie. Incluso en el caso de estos señores, yo propondría que la «pena de multa» a la que se refiere el citado artículo lo fuese de suspensión del programa (o de las personas que intervienen en él, para no ser tan duros).

La Iglesia tiene derecho a defenderse cuando la atacan. ¿O no? ¿Acaso no es éste un país «libre»?

22 de mayo de 2008

Operación bikini

Ya conocen ustedes lo que significa esa expresión, sobre todo las señoras o señoritas. Hay que conseguir entrar en el bikini en el que se entraba el año pasado con más o menos comodidad. Se hacen dietas, se hace ejercicio... todo para poder lucir un dos piezas y una figura con forma de botella de Coca-cola. Para los señores es prácticamente lo mismo, aunque ciertamente, algunos lo llevamos con muchísima más calma o —para ser sinceros— resignación. Hoy en día tanta risa, conmiseración o pena causa un señor pasado de kilos como una señora en pleno desarrollo ventral (la obesidad es unisex, gracias a Dios), ya sea por la adicción a la rubia (cerveza) o al moreno (chocolate). Los paseos marítimos —entre ellos el de mi ciudad— se llenan de ciudadanos que quieren conseguir, cuando menos, que la curva de la felicidad sea un poco menos curva. Cosas de la primavera, que la sangre altera.

Este largo exordio viene a cuento de la operación bikini que al parecer está llevando a cabo el PP. No sabemos quién ha diseñado el bikini de este año al PP, pero a lo que parece es sumamente estrecho. «¡Hay que caber!», truena el jefe. Y la directiva empieza a cavilar la dieta. Hay que adelgazar. Por el momento, se han deshecho de los principios. ¿Quieren una prueba? La EpC, contra la que siempre tronó el PP, es ahora favorecida en Valencia. ¿Otra? Núñez Feijóo está tonteando con los nacionalistas. Y en Cataluña, al parecer, ninguno de los candidatos descarta pactar con los nacionalistas por aquello de que «ya nos hemos metido en la cama juntos, cariño, ¿no te acuerdas?».

Y aquí viene cuando la matan: hay que eliminar los michelines. Para caber en el nuevo bikini hay que hacer un esfuerzo y quitarse los michelines cueste lo que cueste. Por eso se han aligerado por la verdú Zaplana primero y Acebes después. Y ahora llega la eliminación (autoeliminación, cabría decir) de otro importante michelín: María San Gil. ¿Su pecado? «No haberse enterado de que el PP ha cambiado». Y sabedores de su nobleza, sus enemigos dentro del partido no se han enfrentado a ella a cara descubierta, como ella lo ha hecho siempre contra el nacionalismo. Han intentado pegarle la puñalá trapera. Y ella, harta, se ha ido. Y Rajoy, que parece que va de esfinge indiferente, la ha dejado marchar.

Mientras tanto, los funcionarios de partido que han tomado al asalto la cúpula van demostrando que en el nuevo PP lo que sobran son los principios. Vamos, que da lo mismo gritar «Viva España» que «Viva el moro Muza». Y por supuesto, la gente que los defiende. Se miran en ZP —valiente espejo— y dicen: «Los principios no sirven para llegar a la Moncloa». Y diligentemente los han mandado a tomar por el culo. Y a las personas también, claro. ¿Qué importa que cuando un tal Lassalle fuera aún un pipiolo que iba a tomar apuntes a la Universidad, María San Gil ya expusiera su vida —no su moqueta— por los principios en que creía y cree?

Ya lo dijo no hace mucho Juan Luis Cebrián: «Ha llegado la hora de reconstruir a la derecha». Dicho y hecho. A ver si el diseñador del bikini va a ser él...

13 de mayo de 2008

Le parti c’est moi

Esto es lo que parece decir ZP en su partido. Dice que quiere reorganizarlo. A mí particularmente, palabras como «reorganización» o «reestructuración» me inspiran un saludable pavor, derivado del hecho de que siempre que se pronuncian esas palabras no menos de cien personas acaban de patitas en la calle. Dice ZP que quiere modificar a los responsables actuales territoriales por unos coordinadores, que según deduzco, serán poco menos que marionetas al dictado de la Ejecutiva Federal, o más exactamente, del sector zapaterino que ahora es dominante. Los infieles y los contraopinantes, a callar o a la calle. Hay que adorar al líder, que cada vez es más líder porque con un movimiento de su zircunfleja zeja consigue quitar el estreñimiento a sus cercanos. Pero es lo propio de los regímenes socialistas, cuyo contacto con la democracia se ha limitado a las elecciones.

Del otro lado las cosas no van mejor. Sigue la noche de los cuchillos largos, y los navajazos van y vienen. Las bajas son importantes: Zaplana, Acebes (a quienes la agit-prop zapaterista ha presentado con y sin motivo como «las dos caras del horror»), posiblemente Juan Costa... Claro que eso ya lo avisó Rajoy: «quería hacer su equipo». Mientras tanto, el marasmo ideológico en el que se mueve por ahora el PP se ha cobrado otra baja: María San Gil. Que no se va del PP, no; pero se ha desmarcado de la ponencia política. Algunos barones han apostado por «hacerse los simpáticos con el nacionalismo» (Núñez Feijoo, Sirera, González Pons) y han querido que ese detalle constara en la ponencia política en la que participaba María.

Mucho me temo que esos barones se están volviendo marxistas. Pero no marxistas de Karl, sino de Groucho. Partiendo de un análisis electoral en el que la autocrítica ha brillado por su ausencia, ahora dicen: «Tenemos estos principios. Pero si no gustan, tenemos estos otros». Es decir: al parecer, para estas personas los principios son sacrificables en aras de obtener un mayor poder. ¿Mayor poder? Bueno, en realidad obtendrían las migajas, como le pasó al PP con CiU (salvo en la etapa Vidal-Quadras, claro, ésa que Fernández quiere que olvidemos). Y hay que luchar por las migajas, no faltaba más, aunque sea a costa de los principios. Y si hay que pactar, se pacta, ¿no?

Pues miren. En primer lugar, vaya toda mi simpatía por María San Gil, que al parecer es de las pocas personas que tiene claras las ideas en cuanto a lo que es el PP, por qué y para qué existe. En su momento ya le dediqué una pequeña entrada y lo que ha ocurrido en estos días ha aumentado mi simpatía por ella. Es de agradecer y admirar que haya alguien en la política que pueda afirmar desde todo punto de vista que sus principios no están en venta. Y saber que luchará por ellos hasta entregar la vida si es preciso (en Euskadi, por desgracia, podría ocurrir).

En segundo lugar, ¿qué les pasa a determinadas gentes del PP? ¿Se han dado un golpe en la cabeza o es que sufren síndrome de Estocolmo? No hay que pactar gran cosa con los nacionalistas. Y mucho menos a costa de los principios de uno. Al nacionalismo hay que derrotarlo. No sólo electoralmente, sino ideológicamente. Hay que dar la batalla por las ideas, como decía Esperanza Aguirre, porque el vacuum ideologicum se acaba llenando de buitres y arribistas de todos los tamaños y pelajes.

Estoy seguro de que los 10 millones de votos que ha obtenido el PP (no las personas, sino el partido) no lo han sido para sugerir ahora que el PP se meta en la cama con los nacionalistas. No sé de qué podrán hablar Núñez Feijoo con Anxo Quintana; pero lo que sé seguro es que María no tiene nada que hablar con Ibarretxe o Urkullu, y mucho menos Sirera con Mas o Puigcercós. No se han ido 10 millones de votos al PP para que éste sea tomado al por trileros o políticos ful, despreciando la progresión llevada hasta ahora.

Me he desviado del tema, pero vuelvo a él. A Rajoy (y a sus cuatro muleros) le gustan tan poco los contraopinantes como a ZP. Por eso también va reestructurando y reorganizando. Quiere un partido a medida, como ZP. Pero verán la diferencia: ZP reestructura y reorganiza sin coste ideológico alguno, puesto que la ideología del partido zetapero es mantener al líder como sea en el poder y no hay más. A Rajoy la reorganización le sale más cara, porque tiene que olvidarse de algunos principios básicos, como son la idea de España unida y la igualdad de todos los españoles en todo el territorio español, entre algunos.

Malo cuando hay demasiadas similitudes entre el partido en el Gobierno y el de la oposición. Añadimos, pues, esta otra: que el PP se va convirtiendo lentamente al credo de la libertaZ y que su presidente, Mariano Rajoy, pretende convertirse en un Luis XIV de cuarta. Así que, como otras veces, permitan que dé rienda suelta a mi vena lírica y recupere una canción de Lluís Llach (aunque es obvio que él la compuso y cantó con otras motivaciones):

No era això, companys, no era això
pel que varen morir tantes flors,
pel que vàrem plorar tants anhels.
Potser cal ser valents altre cop
i dir no, amics meus, no és això.

No és això, companys, no és això,
ni paraules de pau amb garrots,
ni el comerç que es fa amb els nostres drets,
drets que són, que no fan ni desfan
nous barrots sota forma de lleis.

No és això, companys, no és això;
ens diran que ara cal esperar.
I esperem, ben segur que esperem.
És l'espera dels que no ens aturarem
fins que no calgui dir: no és això.

No es esto compañeros, no es esto
por lo que murieron tantas flores,
por lo que lloramos tantos anhelos.
Quizás debamos ser valientes de nuevo
y decir no, amigos, no es esto.

No es esto compañeros, no es esto,
ni palabras de paz con barrotes
ni el comercio que se hace con nuestros derechos,
derechos que son, que no hacen ni deshacen,
nuevos barrotes bajo forma de leyes.

No es esto, compañeros, no es esto;
nos dirán que hace falta esperar.
Y esperamos, bien es cierto que esperamos.
Es la espera de los que no nos detendremos
hasta que no sea preciso decir: no es esto.

12 de mayo de 2008

Cerrar la boca

En esta España querida, esta España mía, esta España nuestra... ¡qué peligro tiene abrir la boca, aunque sea para contar la verdad! Es la España «de la libertaZ, de la igualdaZ», etecé, etecé; pero claro, no todo el mundo es igual. Que ya lo decía Orwell: «Todos los cerdos son iguales, pero algunos son más iguales que otros». La historia ya no es lo que era, ni probablemente lo que será. Y al igual que los gerifaltes comunistas borraron a Trotski de las fotos oficiales de la lucha «del pueblo» por traidor, ZP quiere borrar a Franco de las escuelas y —sobre todo— de las mentes, los llamados cuarenta años. Quiere que olvidemos que sus conmilitones vivieron cojonudamente contra él y que los que más se quejan de él son los que más le deben.

Antes se decía que la libertad de expresión estaba en los periódicos y en los medios de comunicación. Los socialistas, conscientes de ello, se apoderaron prácticamente de todos los medios importantes (obviamente no de El Alcázar) y estrangularon económicamente a los que se resistieron, como Ya, Diario 16 o Antena 3 de Radio. Hoy en día es difícil que en las Cartas al Director se pueda hablar de ciertos temas con demasiada claridad y había que esperar aleatoriamente a que alguien de la redacción te diera voz, pero sin mencionarte, que para eso él era el profesional aunque tú le hicieras el trabajo con tu carta. Eso, cuando no te la publicaban porque podría molestar al Gobierno de turno.

Visto que la libertaZ campaba por todos sus respetos, aparece el fenómeno blog. No dejaré de mencionar la deposición snob de Carmen Rigalt en El Mundo criticando a los blogs, diciendo algo así como que en ellos «se agazapaba lo más neocon de la política española». En realidad fue la rabieta de una niña bien al comprobar que cualquiera podía contar la realidad o hablar de lo que le pareciese incluso mejor que ella (Pedrojota sabrá lo que hace cuando la tiene en su ejército de columnistas, al igual que tiene a mi admirada Isabel San Sebastián. Pero Pedrojota es lo que tiene: una de cal y otra de arena para que nadie se cabree y para facturar, facturar, facturar).

Gran problema, ¡horror!: la blogosfera es de derechas. Se discute, se plantean cosas, la blogosfera «facha» efervesce de ideas. La blogosfera roja es inexistente o búlgara mayormente. Hay que animar el cotarro. ¿Solución? Hay que entrar en los blogs de derechas para dar la brasa, aunque sea para llamar «facha» al propietario del blog o cubrirlo de florecitas (léase «insultos»). Hay que machacar las consignas progres una y otra vez, desde distintos ángulos, pero siempre la misma idea, como recomendaba Goebbels.

Ah, pero la libertaZ no triunfa, porque en los blogs existe algo que se llama moderación de comentarios. Y así, a los simplemente insultadores y a los tenaces propagadores de consignas progres se les borran los comentarios. De poco les vale berrear «has borrado mi comentario, eres un facha de mierda», porque a fin de cuentas eso lo hace Pepiño en su blog y nadie se atreve a llamarle «fascista» y «antidemocrático».

La blogosfera de derechas sigue su marcha, no obstante, un poco menos tranquila «gracias» a los trolls. Superado ese problema y como el ejército de cyberprogrevoluntarios no es suficiente para acallar a la blogosfera «facha», hay que tomar serias medidas. Gracias a que la justicia ha contraído la enfermedad zapatera (es decir, que se aplica según a quién, según cómo y según cuándo) con carácter ya epidémico, a un etarra que publica un escrito lleno de injurias y amenazas «se le puede hacer de más y de menos».

En cambio, que Dios y todos los santos del calendario protejan a usted, Juan Español, si se le ocurre criticar, por ejemplo, la beatificación progre-izquierdista de Carlos Javier Palomino, alias el Pollo, o los bailes africanos de la Fashionaria Voguemomia. Ahora ya no se limitarán a llamarle «fascista de mierda». Ahora, además de eso, le pondrán una querella y tal vez, al final, no le quedará más remedio —como efecto secundario y «para evitarse problemas»— que cerrar su blog, que es a fin de cuentas lo que se pretende: que usted, Juan Español, deje de joder contando la verdad de las cosas y desmitificando los mitos oficiales progres. Ése es el triunfo de la libertaZ. El propio Orwell lo describe así:

«Dos lágrimas, perfumadas de ginebra, le resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano.»

Y tal como van las cosas en el otro lado, mucho nos tememos que el PP se va convirtiendo lentamente al credo de la libertaZ. Como dice mi amigo Daniel, «estamos solos».

5 de mayo de 2008

En el Día de la Libertad de Prensa

La censura forma parte de las anomalías que fueron corregidas con la democracia. Afortunadamente, vivimos en una sociedad en la que la libertad de expresión forma parte de la cotidianidad y los profesionales de la comunicación ejercen su derecho a informar a los ciudadanos de todo aquello que forma parte del interés general, bajo las normas que establece el Estado de Derecho. El libre ejercicio de informar requiere unas reglas básicas tanto por parte de quien suministra la noticia como del que la trasmite. Es decir, los periodistas deben cumplir con su obligación de recabar la información necesaria para transmitir la noticia y quienes la suministran han de permitir que se les cuestione para facilitar la claridad de lo que pretenden informar.

Últimamente, se ha convertido en práctica demasiado frecuente que dirigentes públicos convoquen a los medios de comunicación para hacer una mal denominada «declaración institucional». Le llaman así a la supuesta rueda de prensa en la que el político o personaje público se limita a transmitir lo que le parece oportuno sin permitir a los periodistas que hagan preguntas. De este modo, sólo transmiten lo que les interesa y niegan el ejercicio de la libertad de expresión implícito en una rueda de prensa, en la que el informador transmite lo que considera oportuno y los periodistas preguntan para transmitir a los ciudadanos la información de forma veraz y concreta. La frase «no se admiten preguntas» se usa últimamente con demasiada frecuencia, hasta el punto de que los directores los principales diarios, entre ellos LA RAZÓN, han firmado un manifiesto conjunto en el que reclaman las buenas prácticas periodísticas y piden que se acabe con las declaraciones sin preguntas.

Los directores, el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid y el decano del Colegio de Periodistas de Cataluña advierten del riesgo para la democracia que supone el hecho de no permitir preguntar en una conferencia de prensa, acto periodístico que pierde todo el sentido cuando los informadores se reducen a meros espectadores para transmitir una información. Esta anomalía sucede, sobre todo, en el terreno político, bajo la excusa de que se expresa un posicionamiento concreto que, según ellos suponen, es el que interesa a los medios. La pasada campaña electoral ha estado plagada de supuestas «declaraciones institucionales», en las que los políticos intentaban transmitir los titulares de cada jornada sin riesgo de ser cuestionados. Esta forma de actuar no se corresponde a una democracia como la nuestra y desnaturaliza el concepto de rueda de prensa. No es necesaria la presencia de periodistas si las fuentes de información no se someten a sus preguntas. Además de dificultar el ejercicio de la profesión, los ciudadanos sólo reciben una información parcial que no ayuda, en muchos casos, a percibir la realidad objetiva.

En el Día de la Libertad de Prensa, celebrado este viernes, se ha puesto de relieve la necesidad de apostar por la información sin cortapisas ni recortes que recuerdan a la censura de épocas pasadas y que distorsionan la realidad. Los diarios españoles suman esfuerzos a favor de la libertad de expresión, del libre ejercicio de la profesión y del derecho de los ciudadanos a recibir información veraz y suficiente. Los personajes públicos deben abandonar esa mala costumbre de realizar «declaraciones institucionales», que al final son propaganda sin interés informativo. No es tanto un «derecho» de los periodistas, como el de los ciudadanos a tener toda la información.

(Editorial de La Razón de 05/05/2008)

1 de mayo de 2008

Inviolabilidad

Cuántas veces no habremos oído que la casa —o, más exactamente, el hogar— suele estar a salvo de las miradas ajenas. Así lo certifica la expresión «lavar los trapos sucios en casa», lejos de las miradas curiosas, interesadas, malvadas o morbosas de la gente. Cada casa —cada hogar— parece ser un reducto en que frecuentemente se impone una ley que no siempre coincide con la de puertas afuera. Si alguien se atreve a mirar, decimos: «En mi casa mando yo», «en mi casa hago lo que me da la gana» y eso suele bastar para disuadir al curioso de indagar más. Marcamos todos nuestro lebensraum, en el cual nadie puede penetrar sin permiso salvo el Estado —y aún éste, a regañadientes—. Y nos despreocupamos, pues harto trabajo tenemos con llevar nuestra vida adelante.

Dicha inviolabilidad ha provocado, entre otros efectos, que la gente «se preocupe de sus asuntos» y «no se meta donde no debe». Para justificarnos, decimos: «Mientras pague su alquiler y no haga ruido, no me importa lo que haga en su casa». No importa quién sea, de dónde viene o qué hace para ganarse la vida: mientras no perturbe exteriormente la vida de los demás vecinos, a nadie le importa.

Sin embargo, la realidad no va en el mismo sentido. Aparece en los periódicos la noticia de que una persona asesina a su pareja cosiéndola a puñaladas o de cualquier otro modo que el sadismo pueda imaginar. Nos horrorizamos —reacción estereotipada—. Pero llama la atención un detalle: los reporteros y los periodistas preguntan a los vecinos. Muchos no quieren salir o siquiera dar su opinión ante las cámaras: «no es asunto suyo», «no quieren problemas». Los que sí salen suelen decir: «Sí, había frecuentes discusiones a altas horas de la noche». O tal vez: «Nunca se les oyó una palabra más alta que otra». Pero también, y más de una vez: «Se veía venir...»

La cuestión ha dado una vuelta de tuerca más con el «asunto Josef Fritzl». Obviamente, si supiéramos que en nuestro barrio se iba a instalar un pederasta padre de sus propios nietos nos opondríamos con todas nuestras fuerzas, ¿no es así? Sin embargo, en el barrio de ese hombre la clave está en que nadie conocía a nadie. Nadie hablaba con nadie. Ni siquiera su mujer parecía saber qué ocurría en el sótano. ¿Cómo iban a oponer resistencia alguna? Luego se ha sabido que Herr Fritzl hasta se fue de vacaciones a Tailandia, al parecer paraíso oficioso de la pedofilia, gracias al alto nivel adquisitivo de que gozan los ciudadanos austríacos medios.

No sé hasta qué punto una persona ajena al caso podría intervenir, por ejemplo, llamando a la policía en caso de haber discusión. El problema, sobre todo en el caso de los malos tratos, es que si estamos ante delitos perseguibles únicamente a instancia de parte, si la víctima no denuncia o perdona después de haber denunciado, los poderes públicos tienen las manos atadas. Tampoco es fácil trazar la frontera entre el mero interés, la curiosidad y el chismorreo. Pero lo que sí me parece claro es lo que decía John Donne:

Ningún hombre es en sí
equiparable a una isla;
Todo hombre es un pedazo del continente,
una parte de tierra firme.

Las otras circunstancias —el horror del encierro, la violación continuada de su hija— son añadidas para recordarnos lo lejos que puede llegar la mente enferma cuando se cree a salvo de toda vigilancia. Lo importante es que una sociedad en la que la palabra se reserva es una sociedad enferma, así sea una nación, una región, una ciudad, un barrio o una casa. El silencio puede proporcionar una apariencia de normalidad, pero nunca ser una excusa para dejar que ocurran crímenes como éstos. Y la consecuencia es que no vivimos en compartimentos estancos cuando hay alguien que está sufriendo. Somos interdependientes.

No sé qué va a decidir la justicia austríaca sobre el horrendo crimen que ha cometido este señor, que ya tiene 73 años. Pero si existe una justicia divina —como yo creo que existe—, este hombre tendrá que sufrir mucho. Por de pronto, prefiero pedir por sus hijos-nietos. Que puedan llegar a la edad adulta con la menor cantidad de secuelas posibles y que Dios y las buenas gentes los iluminen para que lleguen a ser personas de provecho para ellos mismos y para su sociedad.

Post de PEZ

Esta entrada se corresponde con el post semanal de PEZ que orgullosamente he asumido y que, como bien sabéis, consiste en denunciar un incumplimiento de nuestro querido Presidente. El tema en si es fácil, si nos ponemos creo que podríamos hacer unos cuantos libros (oye, Harto, es una opción :) ) pero que a la hora de la verdad es complicado. ¿Sobre qué tema en concreto hablo? Hay tantos que no sabía por cual decantarme.

Finalmente, leyendo por encima el programa del 2004 y el del 2008 (por prescripción médica, ya que me han recomendado no leerlo mucho debido a que podría desencadenar úlcera...) y revisando hemerotecas digitales, me he decantado por algo que prometió en el año 2002 cuando aún gobernaba Aznar.

En un artículo del 18 de febrero del 2002 en el País nos encontramos con lo siguiente: El líder socialista advirtió al presidente del Gobierno, José María Aznar, de que su partido 'impedirá el vaciado de la escuela pública', y anunció la creación de un Ministerio para la Juventud si llega al poder. Un Ministerio para la Juventud, de carácter integral, en el que se aborde la educación, la formación, el trabajo, la vivienda, el ocio, la cultura, entre otros elementos, será una oferta electoral destacada que el PSOE realizará en la campaña para las elecciones legislativas del 2004. (...) Zapatero advirtió a Aznar que él y todo el PSOE van a oponerse radicalmente al 'deterioro de la enseñanza pública y la segregación social desde la escuela'.

http://www.elpais.com/articulo/espana/Zapatero/compromete/crear/Ministerio/Juventud/llega/poder/elpepipor/20020218elpepinac_8/Tes

En la página 91 del programa electoral del PSOE del 2004 podemos leer: Los socialistas no sólo queremos que los jóvenes sean protagonistas del cambio con su voto, sino que, una vez gobierne el PSOE, sean protagonistas de todas las políticas de juventud.

¿Qué ministerios teníamos en la legislatura pasada? Ministerio de Juventud seguro que no. Entonces, mi querido Zapatero, lleva usted arrastrando otra mentira más desde el 2002 hasta el día de hoy.

En estas elecciones se volvió a hablar de los nuevos ministerios que iba a crear nuestro gobierno, concretamente se hablaba de: Familia, Nuevas Tecnologías, Juventud e Igualdad.

Y yo, ilusa de mí, me pregunto: ¿dónde está ese Ministerio de Juventud del que lleva hablando 6 años? Ya sé lo que pasa... resulta que, como han pasado tantos años, ya no es necesario un ministerio dedicado a tal fin. La mejoría que ha llevado a cabo en este país resulta tan clara que ahora ya no precisamos este nuevo organismo estatal: ahora encontrar trabajo digno es mucho más sencillo de lo que era antes. El acceso a una vivienda ya no perturba el sueño de los jóvenes, no hace falta esperar a los 30 para irnos de casa (es fácil encontrar ratoneras por algo menos de 1000 euros), nos ha dado ordenadores, becas para estudiar inglés de 1.600 euros.... ah no, que eso tampoco. (Llevo esperando casi un año por una "beca" que me han concedido de 200 euros....).

Sus reformas en materia de cultura nos han permitido escapar de la senda de ignorancia en la que nos adentrábamos peligrosamente.

Por el contrario, ha conseguido instaurar una nueva e importante asignatura, la educación para la ciudadanía. Gracias por intentar enseñarnos desde la cuna cuales son los ideales socialistas que debería recabar en el corazón de todos los españoles. Si me lo permite, yo de usted escogería un himno para que, los ilusionados infantes, pudiesen recordar con más facilidad todas aquellas sabias palabras que se desprenden de su gabinete.

Me parece maravilloso que critique lo que considera que está mal o que hacemos mal, para eso en el 2002 estaba usted en la oposición pero, lo que considero deplorable es que nos utilice para ganar votos a pesar de que en el 2004, aseguraba que íbamos a ser protagonistas y no sólo con nuestro voto.

También me parece vergonzoso que para evitar tragarse sus palabras nos dé un INJUVE dentro del Ministerio de Igualdad.... ¿Acaso será que tiene conciencia o que tiene miedo a que el español de a pie tenga una memoria capaz de recordar más de una legislatura?

Bien dicho esto, creo que se ve claramente su intención.

Por desgracia, los jóvenes somos más fácilmente manipulables, somos, a ojos del gobierno, pequeños imberbes. Creemos que podemos cambiar el mundo con un suspiro y usted, como se ha visto en estos años, tiene un inexplicable poder de convicción y ha convencido a muchos jóvenes, que ahora dicen ser socialistas, que lo defienden a capa y espada a pesar de su reprochable manera de gobernar.

(Ana, de http://ysinoesorotodoloquereluce.blogspot.com)

29 de abril de 2008

¿Rosa Díez apesta?


¿De verdad cree alguien que Rosa Díez apesta? La pintada en cuestión no ha aparecido en Deusto, precisamente. Ha aparecido en la Facultad de Políticas de la Complutense y parece que fue perpetrada con ocasión de las protestas contra el llamado Plan Bolonia, de equiparación de de titulaciones con el resto de Europa.

Con independencia de que en una protesta cabe de todo (siempre hay quien se aprovecha de que hay movida para «lanzar sus mensajes»), la pintada demuestra hasta qué punto ha bajado el nivel cultural general de los españoles, tanto de los que ya funcionan en el mundo como —y esto es lo peligroso— de aquellos que se están formando. Alguna vez hemos criticado la Universidad como foco de oscurantismo y de educación de élites que transmiten una determinada ideología conectada con el poder dominante. Llegan los pollos a la Universidad después de haberse empapado en el proceloso mar LOGSE sin una mínima idea del respeto a las ideas ajenas.

Sé lo que dirán las jerarquías, desde la menestra hasta el rector y algunos otros: «Son casos aislados». Puede. Pero en una Universidad, en la que se supone que lo que ha de primar es la libre circulación de las ideas, esto es —o debería ser— una agresión intolerable. Y como ya hemos observado otros casos de agresiones a personas que significadamente no profesan la ideología dominante, hemos de concluir que estamos ante un franco deterioro de la institución universitaria. Deterioro que se hará más evidente si no se encuentra a los autores y no se les expulsa de la Universidad. No lo fueron los agresores de Dolors Nadal, así que no confío en que a éstos se les expulse.

En su artículo de ayer en Libertad Digital, Agapito Maestre denunciaba el deterioro de las instituciones. Pues no se olvide también de incluir a la Universidad, que ha pasado de ser la hija de Sofía a ser la criada de Zeus.

28 de abril de 2008

Ministerio de la Verdad (Miniver)

Después de unas semanas de respiro al partido que ha ganado las elecciones, y que se ha nombrado a los ministros y menestras de cada ramo, la palestra mediática ha sido inmediatamente ocupada por el PP y sus desventuras y meteduras de pata. Llevamos una buena porción de días con el tema, que a muchos sorprendió primero, enfadó después y a estas alturas comienza a haber una sensación muy definida de hartazgo.

A estas alturas de la película nos hemos dado cuenta de una cosa: que aunque ZP no tenga ni la más remota idea de qué cosa sea gobernar, es un ser malvado. Sabe deshacerse de sus enemigos, virtud nada desdeñable en política, pero insuficiente como único capital cuando se lleva la nave del Estado.

También hasta ahora creíamos que su especialidad era el ridículo (al menos en escenarios internacionales), pero qué va. Su especialidad es el embuste y la semántica (por más que a Toño, su amigo del alma, no le guste). Por eso, en vez de «sumisión a ETA» hemos oído proceso de paz; en vez de «atentado» hemos oído accidente; en vez de «trasvase» hemos oído conducción temporal de agua. Y por eso también sus colegas de nuestra área cultural le han dado de lado, por considerarle un aliado poco de fiar.

Ésa es la ventaja de conocer la semántica. Ha ocurrido en todas las dictaduras (especialmente en las del siglo pasado). A partir de aquí, hay que ver si realmente nos estamos deslizando hacia un régimen dictatorial. Claro: no una dictadura al uso, sino una especie de democracia orgánica, con una diversidad de instituciones (legislativas, ejecutivas y judiciales) que dan la impresión de ser independientes pero que en realidad funcionan al dictado del jefe.

Para ello, el primer paso importante es neutralizar a la oposición. Y es lo que está consiguiendo ZP, contra todo pronóstico. Ha conseguido que los capitostes del PP estén entretenidos acuchillándose unos a otros y discutiendo sobre las esencias de su partido. Lo que significa que sus votantes se sorprendan, se cabreen y, sobre todo, estén inermes y faltos de representación ante el programa político de ZP (que lo tiene y no es el que está publicado en su página web, precisamente).

La hegemonía cultural de la que hablaba Gramsci hace tiempo que está conseguida. No importa quién esté en el gobierno: la televisión (la que se ve sin pagar, por lo menos), buena parte de los diarios y de las emisoras de radio son zetaperas (me resisto a llamarlas «socialistas» porque a fin de cuentas, Rosa Díez y Gotzone Mora son socialistas también y están fuera del partido zetapero; por otro lado, la expresión «rojos», aunque ZP se ha definido a sí mismo como tal, es un tanto guerracivilista) y el mensaje que se enviará a millones de personas será zetapero también. La Universidad pública está prácticamente colonizada por los zetaperos (y en las comunidades correspondientes, por el nacionalismo cavernícola). El mundo de los espectáculos, con toda su caterva de titiriteros, es zetapero. Puede que existan actores o productores de derechas; pero les es negado sistemáticamente el acceso al gran público.

Finalmente, para comprobar que estamos en una democracia de muy baja intensidad (o una dictablanda), tomemos los famosos 11 principios de Goebbels y veamos cómo se han aplicado a rajatabla para desactivar al PP (que es el único partido de la oposición con posibilidades de gobernar; los demás son acreedores de ZP por un motivo u otro y Rosa Díez todavía no tiene entidad suficiente como para ser una molestia para ZP):

  1. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.

  2. Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

  3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. «Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan».

  4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

  5. Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.

  6. Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: «Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad».

  7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

  8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

  9. Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

  10. Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

  11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente de que piensa «como todo el mundo», creando una falsa impresión de unanimidad.

Quien diga que esto no lo ha hecho el partido zetapero (y/o el nacionalismo en su radio de acción, pero que ayuda a ZP por sus propios motivos y para la consecución de sus fines) o miente, o no se entera. ¡Larga vida al Miniver! (San George Orwell, ten piedad de nosotros). A este paso, pronto llegaremos a ver el Ministerio del Amor...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...