31 de diciembre de 2007

Inocentes (y II)

Continuando el post anterior y para hacer algún tipo de crítica constructiva… empezaremos por mencionar la entrevista que La Razón del sábado pasado hace a Jaume Cañellas, psicólogo y extrabajador de una clínica abortista. Lo que cuenta en ella pone los pelos de punta. Y el hombre se declara ateo y de izquierdas. Pero aún le queda conciencia: no le ha sido arrebatada por el discurso progre en boga. Pero esa entrevista me ofrece otro detalle: el hecho de que se necesiten psicólogos en esas «clínicas-mataderos» demuestra, a mi entender, lo antinatural del acto de abortar.


La entrevista pone de manifiesto dos puntos relevantes también: que «sólo los grupos cristianos y la derecha» se han preocupado de este tema, que a la izquierda no le ha interesado saber qué ocurría en estas clínicas. Y que no hace falta ser «ultraconservador» para ser humano. También —y éste es otro dato muy importante—, el silencio y el vacío que halló en la Conselleria de Sanitat cuando quiso denunciar estos hechos. Lo cuenta así (la negrita es nuestra):


–¿Denunció estos hechos?

–Yo quería contar lo que había visto. Pero yo soy una persona que me gano la vida, no tengo dinero para litigar contra la mafia del aborto, no soy un «Don Quijote». Por eso acudí a la Conselleria de Sanidad de la Generalitat. Los inspectores que me enviaron me hicieron un interrogatorio como si el delincuente fuera yo. Después pasé meses sin recibir respuesta. Acudí al Defensor del Pueblo y al Síndic de Greuges [defensor del pueblo catalán]. El único que me contestó fue el primero, Enrique Múgica. Me envió una carta en la que me explicaba que se había interesado por mi denuncia y que estaba dispuesto a tomar cartas en el asunto, pero que el Síndic le reclamaba las competencias. Harto de que no me contestaran, me puse a llamar a la Conselleria y al final me respondieron que no había irregularidades, que sólo advirtieron a la clínica que tuviera «más cuidado con las historias clínicas». Eso fue lo único que encontraron, cuando me habían llegado a pedir que me llevara yo los test psicológicos a casa, que es ilegal.


Entonces, ¿qué está pasando aquí? En la práctica, nos encontramos con que la realidad bendice el aborto libre, previo pago de una (muy) respetable cantidad de dinero. En otro punto de la entrevista el señor Cañellas habla de «mafia del aborto». Y ciertamente, una mafia digna de tal nombre tiene contactos en las altas esferas, cuando no es que ella misma forma parte de esas altas esferas. La Generalitat sólo encuentra «pequeñas irregularidades» cuando va de inspección. Está claro que se pasan por el forro de… el arco de triunfo la Constitución (art. 39 y, sobre todo, art. 15)…


Art. 15, pfo. 1: Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes.


Art. 39

1. Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia.

2. Los poderes públicos aseguran asimismo, la protección integral de los hijos, iguales éstos ante la ley con independencia de su filiación, y de las madres, cualquiera que sea su estado civil. La ley posibilitará la investigación de la paternidad.

3. Los padres deben prestar asistencia de todo orden a los hijos habidos dentro o fuera del matrimonio, durante su minoría de edad y en los demás casos en los que legalmente proceda.

4. Los niños gozarán de la protección prevista en los acuerdos internacionales que velan por sus derechos.


Pues eso: que, al menos en Cataluña, ni lo primero, ni lo segundo, ni lo tercero. ¿Y por qué ocurre esto? En mi opinión, esto siempre formó parte de los programas de la izquierda. Si la Iglesia Católica (recordemos que aquí la izquierda no es laica, sino anticatólica) defiende «el derecho de nacer», la izquierda defenderá lo contrario, es decir: el aborto libre y a las feministas recalcitrantes de «el vientre es mío» (deberían alegrarse de que sus madres no hubieran pensado igual cuando estuvieron embarazadas de ellas). Que además y para esta legislatura, dicha permisividad forme parte de un pago por el apoyo que dichas asociaciones es algo «discutido y discutible». Nuevamente, en mi opinión, no es algo ajeno e independiente (al igual que la muy injusta Ley integral contra la violencia de género, parida por las asociaciones feministas y que conceptúa al hombre, por el solo hecho de ser hombre, como maltratador potencial).


Finalmente, ¿hay esperanza? Sí, la hay. Hay alternativas a ese asesinato legalizado que es el aborto (incluso dentro de los tres meses hoy legales). Entendemos que la adopción es una de ellas. Respetando siempre la decisión de aquellas parejas que van a buscar el niño a Pekín, a Harare o a Lima, entiendo que sería más fácil encontrar un bebé adoptable aquí (y tal vez más económico) que en esos otros lugares. Me gustaría que mucha gente que está pensando en adoptar entendiese que tan «solidario» es adoptar un bebé boliviano como adoptar uno español. Tengo que confesar mi desconocimiento de si existe una estructura adecuada para esta demanda de la sociedad (desde luego, para los abortos parece que estaba perfectamente organizada). Si existe, debería haber más información al respecto. Si no, es un asiento más en la cuenta del debe de ZP.


En fin. ¡VIVA LA VIDA!

29 de diciembre de 2007

Felicitación del solsticio de invierno por nuestro presidente bienamado Z.

Tomamos del articulista Pablo Molina esta «felicitación del solsticio» porque no tiene desperdicio (y sin haberlo deseado, me ha salido un pareado y olé…)


¡Españoles! No se asusten. Soy el mismísimo José Luis Rodríguez Zapatero, Zeta, presidente del Gobierno de ¡España! Sonsoles y yo queremos dirigirnos a nuestros súbd…, a nuestros conciudadanos, aprovechando la amable invitación del titular de esta columna, para darles cuenta de los grandes éxitos que han jalonado mi gestión a lo largo del año que ahora termina. ¿Y qué les voy a decir? Pues que ha sido un año sensacional en el que ¡España! ha avanzado prodigiosamente por la senda del progreso. Tras el último mandato de José María Aznar López estábamos al borde de un peligroso precipicio; gracias a mí, ¡España! ha dado un gran salto adelante.


Es cierto que hay sectores que no han entendido el carácter eminentemente progresista de mis decisiones; por ejemplo, el grupo Prisa, con Cebrián a la cabeza, que se ha atrevido a cuestionar la moralidad de conceder una licencia en abierto a mis amigos de La Sexta aduciendo connivencias espurias con ciertos «brujos» visitantes asiduos de La Moncloa. Naturalmente, tengo que desmentir esta absurda acusación. En realidad, la concesión de la tele en abierto a Roures, Contreras y Milikito fue realizada bajo el más exquisito principio de legalidad: nos lo jugamos en un partido de baloncesto de tres contra tres, a diez puntos.


Para mi equipo seleccioné a Carme Chacón y a Jesús Caldera, que aunque no ha jugado mucho tiene bastante altura. Y ése fue mi error. Yo venga a decirle: «Jesús, el corte de UCLA, el corte de UCLA», cuando teníamos la posesión del balón, y el tío sin hacerme ni puto caso, venga lanzar melonazos desde la línea de triple. Y en defensa nada de nada. Cómo sería la cosa que hasta Roures, que es un tapón de piscina, le robaba todos los rebotes. Total, que perdimos 10-5, y eso gracias a que en un intento agónico de remontada Carme metió un magnífico triple.


En fin, un desastre. Pero las apuestas entre caballeros están para cumplirlas, y no tuve más remedio que darles la tele en abierto que habíamos acordado. El árbitro fue Sonsoles, que ajustó sus decisiones perfectamente a lo establecido en el reglamento de este deporte, o sea, que de ilegalidad nada de nada. Otra cosa es que en el asunto de los derechos del fútbol televisado los prisaicos tengan discrepancias legales con mis amigos de La Sexta. Ahí yo no puedo intervenir. Es decir, no debo. Además, al fiscal Pompidú y al ministro Bermejo les tengo ocupados con el follón ése de los hombres de paz vascos, y no es cuestión de hacerles perder la concentración con rencillas entre familias progresistas.


Por cierto, los hombres de paz de Euskal Herria me han defraudado mucho a lo largo de este año. Yo pensé que eran personas no sólo de paz, sino de talante, algo más importante si cabe, y que a poco que se sentaran a negociar conmigo abrazarían el proyecto de la España plurinacional y megaprogresista que estoy pergeñando. Oiga, pues no. Siguen empeñados en defender lo mismo que hace cuarenta años.


Qué tíos. Su cabezonería me ha dejado un poco con el culo al aire. Porque es que ahora tengo que detenerlos. Y es algo realmente absurdo, porque a mí me da igual que el País Vasco se declare independiente, pero siempre y cuando ese suceso no me joda las expectativas electorales. Las cosas se pueden hacer poco a poco, de forma que todos salgamos beneficiados. Pero estos tíos no razonan. Lo quieren todo y lo quieren ya. Pues hala, que se las entiendan con Rubalcaba y Sarkozy.


Gracias al Supremo Arquitecto, la política internacional ha sido el bálsamo que me ha curado de todos estos roces cotidianos con la realidad española. Ahí sí que he triunfado como un campeón. Hasta Sonsoles, que es algo escéptica sobre la capacidad intelectual y diplomática de Moratinos y Leire Pajín, no tiene más remedio que reconocer que lo estoy haciendo muy requetebién.

Mi última fazaña ocurrió en la pasada cumbre iberoamericana, como todos ustedes saben bien. Cuando mi amigo el presidente Chávez, espejo de demócratas y faro que ilumina el camino del socialismo de los siglos venideros, comenzó a decir esas verdades tan rotundas sobre la condición eminentemente fascista de Aznar, tuve que reprimirme para no levantarme de mi sitio y correr a darle un sentido abrazo. Qué bien resumió la esencia del aznarismo, el muy canalla.


El problema es que a mi lado estaba el Borbón, que a estas alturas sigue pensando que los españoles merecen un respeto. Los españoles sí, Majestad, pero sólo los progresistas. Claro, cuando vi que al Rey se le comenzaban a hinchar las venas del cuello no tuve más remedio que fingir también cierta incomodidad, pero mientras mi amigo Chávez me interrumpía no dejaba de pensar: "Qué par de huevos tiene este tío".


Al acabar el incidente, Trini me dijo que lo mejor era decir que la actuación del Rey había sido previamente pactada con nosotros. Me pareció que algo tan absurdo era un insulto a la inteligencia de los progresistas españoles, pero se ve que ella conoce mejor la capacidad intelectiva de nuestros votantes, porque lo cierto es que el engaño funcionó.


Sigo consolidando el Eje Mundial por la Libertad, con La Habana, Caracas, Teherán y Madrid como principales mojones. Ah, y lo de la Alianza de Civilizaciones, que sigue viento en popa. Me sorprendería mucho que cuando deje el Gobierno de ¡España!, dentro de veinticinco años, no me hicieran Secretario General de la ONU, o directamente presidente del mundo, por absoluta aclamación.


En materia legislativa, también los éxitos de este último año han sido rutilantes. El matrimonio entre homosexuales, la ley de la memoria histórica y la de propiedad intelectual con canon digital incluido han sido hitos históricos que las generaciones venideras me agradecerán sin paliativos.

Estoy especialmente orgulloso de haber podido mejorar las condiciones económicas de mis amigos los artistas, siempre tan desprendidos. Su dura labor en las jornadas de exaltación democrática inmediatamente posteriores al 11 de marzo de 2004 merece un premio de toda la sociedad en su conjunto, así que no entiendo por qué los usuarios de internet y el facherío liberal se han puesto como se han puesto.


Vamos a ver: los artistas son una gloria nacional, una especie en peligro de extinción por la que todo desvelo presupuestario es insuficiente. Cualquier español debería sentirse orgulloso de dar unos euros a Ramoncín, que tanto ha hecho por la libertad y la democracia de este país, digo de ¡España!


Bajarse música de internet es un grave delito, sólo equiparable a no votar al PSOE. Pero como no podemos poner una multa a todos los usuarios del Emule ni a los que votan al facherío, lo razonable es establecer un impuesto general para que todos contribuyamos al engrandecimiento de nuestra cultura.


Me duele que un acto tan elemental de justicia redistributiva no lo entiendan los sectores más jóvenes de nuestra sociedad, que siguen aferrados a no sé qué pamplinas de los derechos individuales. Parece mentira que hayan estudiado bajo la Logse. Si hubieran prestado atención a sus profesores, sabrían que su deber es apoyar entusiastamente cualquier medida coercitiva del Gobierno, siempre que éste sea de carácter progresista, como es el caso. En fin, tengo que decir a la ministra cabrera, quiero decir a la Ministra Sra. Cabrera, que aumente las horas de Educación para la Ciudadanía en los próximos cursos. No podemos permitir que de la escuela pública salgan sujetos con esa abyecta manía de pensar por ellos mismos.


Arreglados todos estos pequeños detalles, durante la próxima legislatura me voy a dedicar a salvar al planeta. Esto del cambio climático está adquiriendo unos tintes negrísimos. Oiga, que nos vamos a tomar por saco en cuatro días como el mundo no nos haga caso a Al Gore y a mí mismo. Yo reconozco que soy un chico Gore. O sea, es que el tío me encanta. Qué forma de epatar al público y hacer que se mee por la pata abajo del susto sin moverse de la butaca. Un fenómeno este hombre.


Y es que lo del cambio climático manda cojones. Me dicen mis asesores en la materia, todos ellos reclutados de ONG marginales en defensa del medio ambiente, que como no me ponga serio el mundo se acaba. No tienen apenas estudios, y se lavan relativamente poco, pero cuando me pasan sus informes sobre esta cuestión es que se me caen al suelo. Sobre todo porque está clarísimo que todo es culpa de la derecha, que no quiere proteger el medioambiente ni es dialogante ni nada. Voy a ver qué se me ocurre para que la Humanidad haga lo que tiene que hacer, es decir, obedecer fielmente mis instrucciones y, eventualmente, las de Al Gore.


Por otra parte, España está completamente arreglada gracias a mi gestión durante esta legislatura, así que bien puedo permitirme el lujo de solucionar los problemas del resto de la Humanidad usando, eso sí, las mismas herramientas: talante, sonrisa y mucho diálogo.


Pero para que el mundo pueda seguir existiendo unos años más es imperativo que todos ustedes me voten el próximo 9 de marzo. Si quieren a sus hijos, no tienen otra salida posible. Voten por mí y no se arrepentirán. ¿O es que alguien puede decir que he defraudado las expectativas que desaté cuando llegué a La Moncloa?


Feliz Solsticio de Invierno a todos y todas.


Vuestro presidente,


Z.

Inocentes (I)

He tardado muchos días en escribir sobre este hecho, que me conmovió hasta los cimientos y que me produjo una repugnancia fundamental y básica. No podía —no puedo aún— acercarme a los hechos desnudos de forma aséptica, sin emoción. Sin embargo, y aunque la enormidad me supera, trataré de escribir algo que tenga algún sentido, puesto que ayer fue su día.


Los hechos desnudos y asépticamente considerados son los siguientes: en una red de clínicas dirigidas por un médico peruano se permitía el aborto más allá de las doce semanas preceptivas. Todo parecía muy limpio y seguro. Por un módico precio de 4.000 €, las embarazadas que lo desearan podían quitarse ese molesto apéndice llamado feto que había que cargar durante nueve meses (o siete, si se daba el caso, pero no menos) porque así lo había dispuesto la Madre Naturaleza, más sabia que los hombres por lo general.


Es habitual y significativo que quienes dieron la voz de alarma fueron unos reporteros daneses (desde fuera la realidad suele verse con más objetividad), siguiendo a ciudadanas de su país que arribaron a Barcelona porque, al parecer, esta ciudad es la meca del aborto. Uno no puede por menos de considerar que se ha invertido la tendencia. Antes (en los años 70 y 80, sobre todo), eran las españolas las que tomaban el charter abortivo, que se decía entonces, y se iban a Londres a abortar (las que podían, claro). Ahora, en cambio, vienen aquí a abortar porque en sus países de origen está prohibido o se ponen muchas trabas.


Otro dato muy significativo en el caso de Barcelona es que la Generalitat «nunca encontró irregularidades» antes de que el caso se denunciara. Según informa la prensa que se ocupa del caso, parece ser que sí había inspecciones, pero raramente finalizaban con algo más grave que una multa que, de todos modos, la clínica inspeccionada podía pagar. Y también, según informan esos medios, que el «doctor» Morín (permítanme que, por muy licenciado que sea en medicina y cirugía, ponga el título de este señor entre comillas) tenía contactos en el Colegio de Médicos de Barcelona que le aseguraban la impunidad de su práctica asesina. «Muy profesional», que hubiese dicho Pazos.


En fin, para no repetir lo que ya nos han contado exhaustivamente los medios de comunicación y ahorrándome los detalles macabros, daré mi opinión sobre el tema. Me temo que resultará bastante conservadora, pero en fin: uno piensa como piensa porque es como es.


Sin poner en duda la legislación vigente, a mí me parece que el aborto, cualquiera que sea el grado de desarrollo del feto, es un asesinato. No estoy de acuerdo con la división práctica de las 12 semanas para decidir qué es vida dentro del útero y qué no lo es. Comprendo que cuando se quiere uno lavar la conciencia establece límites artificiales y artificiosos para llegar a un acuerdo político con quienes promueven el aborto. Pero la vida existe desde que se crea el cigoto y éste va creciendo por mitosis o meiosis y se van creando los órganos que le definen como ser humano (disculpen mi ignorancia en términos ginecológicos, si he cometido un error).


Desde el plano legal, el Código penal se coloca en una situación de conflicto: por un lado, la embarazada; por el otro, la vida humana dependiente. La opción por uno o por otro determinará la idea o filosofía en lo referente al aborto en sí. Nosotros recordaremos que existen tres casos en que el aborto no es punible, remitiéndonos al «sistema de indicaciones»:


  1. Indicación terapéutica: justificada cuando el parto podría significar un riesgo cierto para la salud del feto o de la madre.

  2. Indicación moral: el legislador abre aquí un poco la mano, no castigando el aborto cuyo embarazo sea producto de una violación.

  3. Indicación eugenésica: el legislador permite el aborto siempre que exista la posibilidad, hoy determinable con bastante certeza, que el feto pudiera nacer con taras físicas o psíquicas.

En mi opinión, en los casos tratados por esas clínicas-mataderos, no estamos ante ninguno de los tres casos. Ni siquiera ante el caso de la rechazada indicación socioeconómica, que podría resumirse en «aborto porque el padre me ha dejado tirada y no puedo mantener al bebé yo sola». Habría que ver caso por caso; pero quien puede pagar 4.000 leuros por abortar no es difícil que no pudiera mantener a su bebé.


Se derivan muchas cuestiones del tema. Pero por ahora, y por no hacer el post demasiado largo, terminaré con unas palabras de Khalil Gibran, no por conocidas menos necesarias y menos adecuadas al tema que estamos tratando…


Y una mujer que llevaba un niño contra su pecho le preguntó a un maestro: Háblanos de los hijos. Y él respondió:


Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Son los hijos y las hijas de los anhelos que la vida tiene de sí misma.
Vienen por medio de vosotros, pero no de vosotros;
y aunque vivan con vosotros, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor, mas no vuestros pensamientos,
pues ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis albergar sus cuerpos mas no sus almas,
Porque sus almas moran en la casa del mañana, que ni aun en sueños os es dado visitar.
Podéis esforzaros por ser como ellos, mas no intentéis hacerlos como vosotros.
Porque la vida no marcha hacia atrás, ni se detiene en el ayer.

26 de diciembre de 2007

“Economía política”

Que no se espanten los lectores asiduos de este blog. No me voy a convertir en el Profesor Siesta por un post. Ni tampoco voy a dar verdaderamente lecciones de esta materia. Estas dos palabras hacen que mi memoria vuele al viejo libro del profesor Luigi Spaventa (Appunti di economía política), un horror de libro tipo viernes 13, y a mi profesor de entonces, el señor Pere Mir, que a nosotros, futuros juristas, nos trataba con cierto desdén «porque nunca íbamos a llegar a ser como él» (economista «de prestigio» en una extensión universitaria de la UB: hablamos de antes de 1991, claro. Hoy ya va a hacer once años que es catedrático de la UdL).


Lo que pretendo en este post, de forma mucho más humilde, es presentar las extrañas (o no tan extrañas, visto lo visto) que se dan entre los partidos políticos y una gran empresa. Vamos sin demora a ello, pues nos ocupará espacio:


  1. La finalidad. La de una empresa es crecer económicamente y mantener ese ritmo de crecimiento mediante la creación de las sinergias apropiadas con el poder político; la de un partido político es conseguir el poder (lo de gobernar, por desgracia, suele ser secundario o incluso terciario) y mantenerse en él creando las sinergias apropiadas con el poder económico. El dinero llama al poder, y el poder al dinero.

  2. El personal que forma en los cuadros directivos posee algún tipo de MBA o similar de dirección de empresas, además de una Licenciatura en Derecho o Económicas. Y viene y va de la empresa privada si el partido es lo bastante grande. No debe sorprender, pues, que los esquemas de dirección sean empresariales. Nada objetaríamos contra ello, si no fuera porque existe una estructura rígidamente jerárquica que entendemos va en contra del art. 6. pfo. 2º de la Constitución. También y por lo general, han pasado algún período de su formación en el extranjero, lo cual también suele aportar (no siempre, pero sí en muchos casos) una perspectiva más amplia respecto de los objetivos de la organización. Se valora (y mucho) la falta de respeto básico por el votante, por mucho que éste, como se verá, forma parte del capital del partido.

  3. La masa obrera. Está formada por los militantes de base y simpatizantes, a quienes los directivos y «cuadros medios» utilizan por poco o ningún dinero. Se los puede ver en los días de la campaña ensobrando o pegando sellos en la sede local del partido y en el día D oficiando de interventores y apoderados, por «unas perrillas» o nada, que a veces «la grandeza de la causa excluye el pago del esfuerzo por lograr su establecimiento». Suelen ser los encargados de vender el producto.

  4. Los votantes. Sin duda forman el capital del partido-empresa. Dicho capital, como en las «empresas puras», se puede acrecentar o dilapidar según la política que se lleve a cabo. Al parecer, existe en los niveles directivos el convencimiento de que el votante es un simple peón en la gran maquinaria de la empresa y que, como tal, no tiene inteligencia suficiente para darse cuenta de la gran organización que hay detrás del partido y ser crítico con ella, en dado caso. Como una especie de oveja, vamos. En tiempos inciertos como éstos, además, el votante se caracteriza por un alto grado de volubilidad, así que hay que fidelizarlo (seducirlo) como sea.

  5. La publicidad. Ha evolucionado muchísimo, pero qué duda cabe que la propaganda política recibió su «empujón» más importante a través del nazismo y el comunismo. Y es en este punto en el que entendemos que se ha producido el acercamiento o identificación entre empresa y partido político. Máxime cuando muchos de sus dirigentes provienen de la empresa privada y comparten una especie de «cultura común» sobre la forma de gestionar «el capital».

Fíjense ustedes en que se ha llegado a crear una subespecie de la publicidad llamada marketing político, que lo mismo es usado por el Gobierno como por los partidos de la oposición (en especial el principal). El primero lo usa para convencernos de que es el mejor gobierno de los posibles. Por ejemplo, la machacona insistencia del desgobierno zapateril en añadir lo de «Gobierno de España» como coletilla de sus anuncios oficiales. Es puro marketing destinado a contrarrestar la apocalíptica —y eficaz, por cuanto está «basada en hechos reales»— propaganda pepera del «España se rompe». Del otro lado, una anécdota que cuenta Alfredo Urdaci en su libro «Días de ruido y furia» es ilustrativa de lo que acabamos de decir. Cuenta el señor Urdaci que un día se dirigió a él Miguel Ángel Sacaluga, consejero del PSOE en el Consejo de RTVE, poco menos que exigiéndole que «debían dejar espacio para que el partido colocara sus mensajes». Es decir: lo importante es el mensaje. No la idea desarrollada en el programa.


La otra consecuencia del papel protagónico de la publicidad en la política es el adelgazamiento de contenidos. Como los publicistas políticos asumen que el político o candidato se dirige a un colectivo ovino (qué triste semejanza con los realizadores de televisión), tanto si está formado por «fieles» como si es neutro, suelen aconsejarle que «no se enrolle» y que «lo que pueda decir en dos palabras, que no lo diga en cuatro». Así que los políticos se dedican ahora, con mayor o menor entusiasmo, a machacar coletillas: desde el «obviamente, por consiguiente» de Felipe hasta las infinitas declinaciones de la «crispación», pasando por el «váyase, señor Aznar». Eso, al parecer, tiene mucho impacto en las ovejas —perdón, votantes—. Se ha conseguido la finalidad: que nos importe un bledo que nos pierdan el respeto, siempre que nos lo pierdan de forma graciosa.


El siguiente paso ha sido la conversión en marca, en este caso electoral. Un proceso que explica muy bien Naomi Klein en su libro No logo. Llevar unas zapatillas deportivas es símbolo de que se posee una determinada filosofía de vida, o de que se pertenece al número de los elegidos (qué infelicidad la de aquellos que no poseen ni llevan esas zapatillas deportivas). Nos dice la autora citada que la publicidad ya no guarda relación alguna con el objeto o mercancía publicitados. Por ejemplo, ¿creen ustedes que en la publicidad de colonias lo que se «vende» es el líquido elemento? Ni por asomo: lo que se «vende» es la capacidad de seducción del precioso líquido, de que las féminas o los machos caigan rendidos ante la persona que usa la colonia (normalmente lo hacen, debido al imponente pestazo de dichas colonias).


Algo parecido ocurre con los partidos políticos. Ser de un partido o de otro es casi tan importante o tan accesorio como ponerse un jersey Lacoste o unos Levi's 501 «lavados a la piedra« (que es como lavaban nuestras bisabuelas la ropa y en cambio se vende como un adelanto). La oveja —perdón, votante— lleva con íntimo orgullo un pin que le identifica como pepero o como rojo (recordemos que ZP se ha autodefinido como «rojo» de los de antes, línea Largo Caballero, en un fascinante ejemplo de deconstrucción). Sólo falta que los partidos, al modo de los clubes de fútbol, echen mano del merchandising y conviertan a sus fieles en «hombres y mujeres del partido». ¡Qué gran orgullo para un pepero llevar unos calzoncillos o calcetines con el logotipo de su partido! Y lo mismo se diga de las señoras progres, que se ufanarán de usar bragas rojas, no solamente por el color, sino por el logotipo del partido. Y sobre todo, qué gran fuente de ingresos para los partidos: cortinas rojas con la rosa o la hoz y el martillo, o azules con la gaviota, cojines a juego, alfombras no se diga…


Quizá la oveja —perdón, votante—, después de tanta saturación, ya no pide otra cosa. Que la presentación desnuda del programa, diciendo lo que se va a hacer prescindiendo del mensaje o sin adaptarlo a lo que el rebaño quiere oír sino a lo que realmente necesita el país, ya no «vende». A falta de ideas y de público dispuesto a escuchar con paciencia, hay que machacar las pocas en que se pretende resumir el programa político. En mi modestísima opinión y pese a no coincidir ideológicamente con Julio Anguita, sí estoy de acuerdo con él en una cosa: si se siguiera el famoso «Programa, programa, programa», ello redundaría en una conciencia política más formada de los ciudadanos. Se sabría juzgar por la coherencia a los políticos, por lo menos. Pero está claro que no interesa. Y así, el rey, que hoy «es el pueblo», va desnudo políticamente hablando. Y encima, no es «conveniente» que nadie se lo diga, porque si es consciente de que va desnudo, podría acatarrarse. Y ahí sí que, como diría mi amigo Daniel, «el invento se va a la mierda».

25 de diciembre de 2007

Perfil bajo

Se pregunta un comentarista en Libertad Digital cuál es la mejor campaña para ganar las próximas elecciones. Eso, después de haber asentado un punto de acuerdo: hay que echar a ZP de Moncloa como sea, pero respetando las reglas del democrático juego.


El señor Capmany se felicita del perfil bajo que la campaña del PP ha tomado. Nada de insultos, nada de pataletas. Hay que ir como señores. Etcétera, etcétera. Todo esto está muy bien… para el Congreso, sin contar con que a veces el venerable hemiciclo parece una cervecería llena de holandeses con zuecos, en la cual la cerveza corre a raudales porque lo hace con cargo al erario público. El señor Capmany, el señor Rajoy y el señor Costa (si no recuerdo mal, él es quien dirige la campaña electoral del PP), asentados en la alta atalaya de sus despachos, ven la política como ese juego noble en el que contienden las ideas sobre lo que es mejor para el regiment de la cosa pública, que diría Francesc Eiximenis.


Y uno no sabe si no descienden a otro nivel porque no se quieren ensuciar las manos o porque allí donde están es donde tienen mejor opinión de sí mismos. Pero si bajaran un poco más, verían que ahí los perfiles toman otro color. Más allá de las gaseosas promesas de ZP sobre la «tranquilidazzzzzz» y la «pazzzzzzzz» de la campaña electoral y otras zarandajas del mismo jaez, resulta que se reparten leña y navajazos a partes iguales. A ras de suelo muchos hemos entendido que no se puede practicar el noble arte del boxeo según las normas del marqués de Queensberry cuando te llueven patadas y puñetazos a estilo full-contact (o sin estilo ninguno y sin someterse a regla alguna, que para el caso es lo mismo).


Se conoce que los señores Rajoy, Costa y Capmany no tienen que vérselas todos los días con «los del otro lado». Y cuando digo «vérselas» no me refiero exactamente a «comer juntos» o «departir amigablemente desde el respeto a la diferencia» como podría ocurrir en el Congreso. No están acostumbrados a bregar y a discutir a cara de perro con personas cuyo mejor argumento es la manipulación descarada cuando no el insulto y la descalificación personal, a ciencia y paciencia del administrador del blog y de otros usuarios. Teniendo en cuenta esta perspectiva, lo que le ha ocurrido al amigo Caballero ZP entra dentro de los «parámetros normales». No ha hecho falta sino que el PSOE levantase un poquito la voz para que al PP se le estrechasen las asentaderas y rauda y velozmente censurara a quien pretendía decir la verdad un poco más alto y con un poco más de vitriolo que los demás.


Que a decir verdad, eso es un ejercicio de cinismo por parte del PSOE. Pero claro: el PSOE tiene bula de befa y mofa (y vaya si hicieron uso y abuso de ella gobernando Aznar) y le escuece que alguien le haga tragar su propia medicina. Lo que sorprende —o no— es que, en nombre de ese «perfil bajo» se suprima la posibilidad de reaccionar y responder del mismo modo. Se olvida el PP de algo que dijo John Locke, uno de los padres espirituales del liberalismo, esos que tanto gustan de citar algunos: «Hay que ser tolerante con los tolerantes e intolerante con los intolerantes».


Hoy los votantes pedimos coherencia en las convicciones y firmeza en su expresión. Sobre todo lo segundo. Hoy por hoy no se puede decir que se es demócrata con la boca pequeña. Hoy por hoy no se puede plantear la vida democrática como una partida de bridge en el Casino. La democracia se conquista todos los días frente a aquellos que quieren hacer de ella un bonito trofeo en una vitrina, o frente a aquellos que, simplemente, no quieren democracia debido a su intención esencialmente totalitaria y heredera de totalitarismos «internacionalistas» hoy ya trasnochados, cuando no de idearios decimonónicos rechazados hasta por el más tolerante de los demócratas. A Rajoy le sube la temperatura y se le pone cara de susto si alguien, al verle defender sus convicciones con firmeza, le llama «facha». «¿Facha yo? ¿Pero qué dicesh? Yo shoy centrishta, no facha, por favor, esho shí que no…», responde él, atribulado. No me queda duda de que si Rajoy hubiese pertenecido a la Resistencia Anti-ZP abandonaría ese tono «rendidamente humilde» y hubiera luchado —sí, luchado— sin cuartel contra las chorradas progres. No lo ha sido y, por lo tanto, hay que oírle decir «Es que yo soy centrishta, no lo puedo evitar…».


Yo también suelo ir bastante al centro, señores Rajoy, Capmany o Costa. Al centro… comercial. En lo demás, soy de derechas, sin complejo alguno. Y no de «extrema derecha», como pretenden algunos indocumentados y descerebrados que pululan y/o vegetan por la blogocosa. Simplemente, de derechas y republicano (ya sé que es raro: ¿pero acaso no gano la CEDA unas elecciones en 1933?). Respetuoso con la legalidad vigente, pero no borrego en su acatamiento.


En fin, que ya sé que estas reflexiones no las va a leer el señor Rajoy porque Arriolín no le dará permiso. Es igual. A mí me basta con poderlas escribir y que otras personas de bien las lean y me hagan llegar su opinión constructiva al respecto. Los bloggers anti-ZP recibimos el mismo trato que el señor Francisco Caja en el Parlament de Catalunya de parte de aquellos a quienes hacemos el «trabajo sucio». Se acostumbra uno a eso. Y por otro lado, si entrando Rajoy en Moncloa España «puede ir mejor» (cosa no demasiado difícil constatado el alto nivel de incompetencia y de destrucción del edificio constitucional por parte de quienes debían defenderlo y de quienes deberían estar agradecidos a él), damos por bien empleado el ninguneo y los intentos de censura y de «lesh toleramosh, pero no nosh gushtan porque ni shiquiera shon del Partido».

Feliz Navidad

Para no perder la costumbre, llego tarde. Pero no por eso voy a dejar de felicitar la Navidad, pese a que no soy demasiado "navideño". La costumbre puede mucho y la tradición pesa aún más, acompañadas siempre de la buena intención. A los progres también se la felicito, aunque he de confesar que tenía mis dudas después de haberse sacado de la manga algunos de ellos lo del solsticio de invierno.


Hay que esforzarse por poner un poco de alegría en estas fechas, que las noticias de por sí ya son bastante tristes. El que quiera deprimirse no tiene más que encender la televisión y leer los diarios. Así, pues,


Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo a todos.

23 de diciembre de 2007

Hay motivo para la vergüenza


Me decía hace ya algunas fechas mi amigo Daniel que «no tenía por qué avergonzarme de sentirme catalán». Pues va a ser que no. O sea, que sí hay que avergonzarse. Y el miércoles pasado tuvimos la prueba más palpable de esta lamentable verdad. Llegó Francisco Caja al venerable Parlament de Catalunya, avalado por las 50.000 firmas necesarias en las autonomías para cursar una iniciativa legislativa popular. Y en cuanto subió al estrado a defender dicha iniciativa, los diputados de ERC, IC-V y CiU abandonaron la sala.


¿Cómo es posible tamaña grosería? Pues porque dicha iniciativa trataba simplemente de promover el bilingüismo en Cataluña y, en especial, la educación bilingüe. Trataba de recordar a los diputados catalanes que la UNESCO pone énfasis en que la primera enseñanza se dé en la lengua materna, con independencia de cuál sea ésta. Recomendación o precepto que el miércoles pasado los diputados catalanes (cuando menos, los 111 que se fueron) tiraron por el retrete, porque «no convenía». Y así, Francisco Caja se tuvo que enfrentar a un Parlament casi vacío. Solamente permanecieron en sus escaños los diputados del PP y los de Ciutadans.


Si alguien dudaba del divorcio entre la clase política catalana y la ciudadanía que le vota, a partir de hoy no quedará ninguna duda. A los señorías de estómago agradecido no les interesa lo que el pueblo vaya a decirles, sobre todo si es en contra de sus «principios». Está claro que se consideran «políticos profesionales» y que creen firmemente que no hay que dejar la política en manos del pueblo.


Pero lo más chusco llegó a la hora de los argumentos para rechazar dicha iniciativa:

  1. La diputada convergente Irene Rigau (estómago muy agradecido por haber sido consellera en el último gobierno Pujol) rechazó la iniciativa porque, según ella, «crea guetos»… justo lo que está haciendo la normativa actual.

  2. La diputada republicana Maria Mercè Roca abundó en la posibilidad de la «segregación».


Y al final, la traición. Concretamente, la del PSC. Del PSC se dijo siempre que su base era el cinturón rojo de Barcelona, que es de donde viene la mayoría de sus dirigentes: Manuela de Madre, Celestino Corbacho, el propio Montilla… Dicho cinturón se nutre de la emigración de los años 60: andaluces, extremeños, murcianos… todos ellos castellanoparlantes. Antes, a Montilla le bastaba con ponerse la chaqueta de pana y desgañitarse con aquello de «¡¡Zomo de lo vueztro!!» en Cornellà, al igual que Chaves en Sevilla (o en Iznájar). Se supone, pues, que el PSC iba a defender los derechos de estos castellanoparlantes. Pues no. Votaron en contra de la iniciativa legislativa popular.


Francisco Caja, aparte de ser una persona respetable y catedrático, ha devenido en símbolo de lo que ocurre en Cataluña desde hace bastantes años. Representa a la Cataluña agredida (verbal y físicamente) e ignorada, inexistente en los medios de comunicación; a esa Cataluña que no tiene sitio porque prefiere que sus hijos sean educados en lengua castellana aun siendo ésta lengua materna.


Porque, ¿creen acaso ustedes que la comparecencia del señor Caja fue registrada por algún medio de comunicación de ámbito general catalán? Como mucho, mereció sueltos para que no se dijera que «no se había registrado la noticia». Pero, como todos los avisados saben aquí en Cataluña, la prensa es una fiel aliada del poder político, de tal forma que lo que al poder político no le interesa que se sepa difícilmente se encontrará en los diarios o en las emisoras de radio o televisión (salvo en los medios no directamente vinculados, como la COPE o La Razón, que aquí son el nom del porc y que muchas veces acarrean el apóstrofe de «facha de mierda» a quien los lee o escucha). Y cuando no hay forma de escurrir el bulto se recurre al suelto, ese recuadrito ínfimo que lo mismo sirve para anunciar crecepelos que para dar noticias incómodas.


Cataluña está gobernada por una clase política que considera la política como su «coto privado», repetimos. Una clase que expulsa al pueblo de los ámbitos en los que éste tiene algo que decir porque normalmente no coincide con lo que ellos quieren escuchar. Una clase política que ejecuta sus juegos de ingeniería social sin contar para nada con la sociedad a la que se dirigen. Eso sí, se autodenominan orgullosamente «representantes del pueblo»; expresión que, hoy por hoy, es tan gaseosa como aquella de «ámbito de decisión vasco».


Pero los políticos han tomado ya una decisión. Han decidido que «no se les moleste más» y están viendo las posibilidades de limitar la iniciativa legislativa popular. Todo para el pueblo, pero sin el pueblo, en el mejor de los casos. Constatamos, finalmente, que la Cataluña educada y tolerante, tal vez la Cataluña evocada con nostalgia por Jiménez Losantos en aquellos turbulentos setenta ha desaparecido y ha sido sustituida por la Cataluña del batlle, el hereu i la pubilla, que a ratos cantan el Virolai, a ratos Els Segadors y a ratos y con la boca muy, muy pequeña, La Internacional.


Actualización 26 diciembre 2007.- Siempre es bueno que de la vergüenza quede constancia. En el vídeo se ve claramente cómo abandonan el Parlament el de Iznáha y Miquel Iceta, "socialistas". Y algunos de los que se quedan tampoco es que tengan una actitud muy respetuosa que digamos. ¿Para esto les pagamos? Por otro lado, Francisco Caja no está muy distanciado del personaje de Amerigo Bonasera (cuando menos, en lo iluso de creer que "el sistema americano" iba a hacerle justicia..).

21 de diciembre de 2007

Tres gastos superfluos

Recojo—un tanto tardíamente: mis disculpas— el guante que amablemente me ha lanzado Lobeznox al proponerme que responda a su meme. Me pide él que defina tres «gastos superfluos» de este desgobierno zapateril. Sin más dilaciones, vamos a ello.


  1. Por méritos propios y en mi conceto, los millonazos de la Ley del Cine que Carmen Calvo regaló a los titiriteros (pues no otros se iban a beneficiar del asunto) ocupan el lugar preferente. Y simplemente porque fueron un pago de favores: el Gobierno pagaba así las manifas que los titiriteros organizaron a favor del PSOE cuando no gobernaba y las declaraciones de algunos miembros destacados de la tribu titiritera, como Pedro Almodóvar, Pilar Bardem o Boris Izaguirre (ponemos uno de cada, para que nadie diga que en este blog somos sexistas o discriminadores. Me faltaría una titiritera lesbiana para ser políticamente correcto al 100%; pero en este momento no conozco a ninguna).

  2. En segundo lugar y no porque sea menos importante ni más pequeña la cantidad, los dineros que en concepto de transferencia o subvención han ido a parar a Cataluña. No por ellos en sí, sino por el uso que aquí se les ha dado, mayormente la promoción del catalán en Finlandia, en la India o en Frankfurt. No es que me parezca mal la promoción cultural, por supuesto; uno tiene que fer país y decir que su cultura es muy estimable respetando las demás. Pero coño: cuando tienes deficiencias en los servicios públicos, que los usa gente que habla catalán y que no lo habla, gente que es del país y gente que no lo es, dedícate primero a subsanar esas deficiencias y promueve luego el catalán o la sardana o la escudella i carn d'olla.

  3. Finalmente, no sabía si quedarme con los dineros que han costado las desaladoras de Cristina Narbona, que contaminan pero no producen lo que tienen que producir, o con las obras de acondicionamiento de la piscina de Moncloa para que nuestra primera dama tome tranquilamente sus baños de aguas. Lo dejo a vuestra elección.

Y me dejo en el tintero los millonazos que el PSOE ha pagado al PNV, a UDC y a IU por aquello de la «memoria histórica» en concepto de «reparación». O los millonazos que se pagaron para que los nacionalistas catalanes y vascos no apoyaran la reprobación en el Congreso de Mandatela. Pero claro, como sólo eran tres…

Lo de pasar el meme… es que de momento no se me ocurre nadie, porque a los que se me ocurriría ya se les ha pedido. Son las cosas del tardar. Pero prometo que en breve se me ocurrirán personas para pasárselo.

19 de diciembre de 2007

Le petit Nicolas fait ses devoirs

Miren que a mí nunca me han gustado los franceses. Quizá me ocurre lo que a míster Churchill: que no los conozco a todos. Que me incomodaba yo cuando algunos especímenes del país, sobrados de grandeur e hinchados hasta el ridículo proclamaban aquello de «L'Afrique commence aux Pyrénées». Y fue verdad durante bastante tiempo, porque cuando los moros pasaron por primera vez el Estrecho (sin patera), no pararon hasta Poitiers, donde un tal Carlos Martel les hizo dar vergonzosamente la vuelta. Era —es— descorazonador ver cómo tus propios socios te siguen tratando como alguien de segunda. Y que según me ha contado alguno que se ha tropezado con algún voisin, que las cosas han ido de «chulo, egoísta y prepotente» para arriba.


Ahora le petit Nicolas está en las páginas de papel couché de medio mundo. Parece ser que tiene su petit coeur y que se le ha visto derretirse por Carla Bruni. Lo menos que se puede decir es que Monsieur le Président tiene un goût excellent, puesto que esta mujer no solamente es un cuerpo bonito, sino un cuerpo bonito con cerebro y sentimientos (sus dos discos han sido ambos éxitos de ventas y no son, en conjunto, las canciones que se pueden oír en cualquier disco de Operación Tufo). O sea, alguien con quien se puede hablar de algo más que de haute couture o de haute cuisine. Y me alegro por él, pero no es éste espacio para hablar del affaire.


Voyons, pues, o sea, allons-y à la question. Y la question es que Monsieur le Président hace sus deberes (que es a lo que hace referencia el título). Es él quien libera a los rehenes franceses en el Chad (no nuestro inefable ZP). Es él quien negocia la liberación de las enfermeras búlgaras en Libia. Es él quien se enfrenta a los funcionarios egoístas que se resisten a perder privilegios injustos ganados, cómo no, durante la etapa Mitterrand y sostenidos durante la etapa Chirac. Es él quien no duda en tratar como canaille a aquellos que, excediendo del ámbito reivindicativo, la toman con el mobiliario urbano, con las lunetas de los escaparates o los miembros de la Policía. Es él quien consigue contratos para un grupo de empresarios franceses por un montante de 30.000 millones de euros. Que eso ya sería otro debate, porque los hace con China, valedora (y/o metrópoli colonial, que no me queda demasiado claro aún) del asesino régimen birmano. Y que también (al menos eso era seguro en la época de Chirac), Francia sigue ejerciendo de metrópoli oficiosa para sus antiguas colonias africanas. Si bien ése es un punto que afecta más a Francia como nación que al Presidente, puesto que ese tipo de negocios se hace con independencia de quién ocupe el palais de Matignon.


Según vamos contando, la figura de ZP a su lado se va empequeñeciendo, hasta el punto de convertirse en la del increíble hombre menguante. ZP mandó a su subordinada (¿?) a calmar los ánimos en Guadalajara (¿se acuerdan ustedes? ZP no fue hasta que todo estaba como una balsa de aceite). ZP es refractario a los abucheos. Lo pasó mal el 12 de octubre, cuando el pueblo de Madrid que se congregó para saludar a nuestras Fuerzas Armadas y honrar todos a la bandera nacional, porque no tenía donde esconderse ni detrás de quién. Y cuando el entierro de los guardias civiles Trapero y Centeno, de quienes hoy sin ninguna duda podemos decir que mandaron al matadero, ZP ya tenía la lección bien aprendida e impidió el paso a los medios de comunicación y al pueblo en general, para que no se viera en toda España cómo le abucheaban.


Yo creo que los españoles queremos y nos merecemos, además de un Presidente «que no mienta, que diga siempre la verdad», uno que no se esconda y que asuma las responsabilidades propias de su cargo. Claro que lo uno va casi con lo otro, porque quien no miente y dice siempre la verdad no tiene motivo alguno para esconderse, amén de asumir las responsabilidades propias de su cargo, en este caso el de Presidente de la nación, nada menos. Un cargo que debiera ser un honor y sin embargo lo están convirtiendo en piedra de escarnio.


Por eso mismo, Monsieur Sarkozy, aunque yo no sea más que un español de a pie, je vous félicite. Y aunque sé que algunos franceses progres me pondrían en la diana porque hubiesen preferido a Ségo, animo al pueblo francés a que se felicite de tener un presidente que hable claro y que ponga por encima de todo los intereses de su país. Porque aunque sólo sea para su país —lástima que eso no valga también para sus relaciones con Europa—, tiene el valor de hablar claro sobre temas que aquí nadie se atreve a tocar.


Ojalá tuviésemos a alguien así en España, tanto en el gobierno como en la oposición.

Falso conejo

La Red es una maravilla. Aunque uno no siempre encuentre lo que busca, hay ocasiones en que el hallazgo es mejor incluso que lo que uno andaba buscando. Se unió la circunstancia de que ayer estuve hablando con mi amiga Martha Colmenares acerca del «consejo» zapateril de «comer conejo estas Navidades» y ella me pasó una receta de «Conejo bolivariano». Que en realidad, bolivariano no es porque se trata de una receta de su señora madre (aunque estoy seguro de que los chavistas le encontrarían las vueltas para trocarlo en bolivariano).


Los españoles somos en general cumplidos. Y yo, para no ser menos, le facilito aquí una receta (verdadera) de falso conejo, pues así se llama el plato. He de reconocer que desconocía por completo la cocina boliviana y ayer, en un somero paseo por la Red, encontré que existen en dicha cocina muchas formas de preparar el conejo, además de ésta que les facilitamos. Así podrán decir que «han comido conejo» sin haber comido realmente conejo. A saber si ZP nos ha dado el «consejo» pensando en promocionar la cocina boliviana (esperemos que no, porque si ha sido así, que la cocina boliviana se prepare: menudo annus horribilis le espera…)


Un consejo: no le echen hojitas de coca al conejo, no sea que les ocurra como a ZP, empiecen a flotar (claro que para «flotar» Zapatero se basta él solito; no necesita para nada la coca ni alucinógeno alguno) y hablen de «la pazzzzzzzzzzz», de la «crispación» o se les ocurra decir aquello de «hoy estamos mejor que hace cinco años y el año que viene estaremos mejor que ahora», que es el súmmum del flipe.


Lo dicho, pues. Recordemos al gran Jaume Pastallé (de los tiempos en que TV3 todavía tenía un cierto halo de seriedad y era una altra cosa) y deseemos a ustedes Bona cuina!


Ingredientes para seis personas:

  • 3/4 kg. de carne de res
  • 1 taza de arvejas peladas
  • 4 vainas de ají amarillo molido
  • 1/2 cucharilla de comino
  • 1/2 cucharilla de pimienta
  • 1 taza de pan molido
  • 2 cebollas
  • 1 diente de ajo finamente picado
  • 12 papas
  • 1 cucharilla de orégano
  • 2 cebollas para la sarsa
  • 2 tomates para la sarsa
  • 1 cucharada de perejil finamente picado para la sarsa
  • Aceite FINO
  • Sal

Preparación:

Picar menuda la cebolla, luego freírla en poco aceite FINO hasta que esté transparente. Añadir ají amarillo, ajo, pimienta, comino y orégano. Cocer 5 minutos.

Luego agregar las arvejas y 4 tazas de agua, dejar cocer hasta que las arvejas estén suaves.

Aparte cortar la carne en filetes y pasarla por pan molido, aplastando con una moroca. Freír los apanados con aceite FINO y pasarlos al guisado. Deje cocer 5 a 10 minutos.

SARSA:

Picar la cebolla pluma, el tomate en cuadraditos. Aderezar con sal y aceite FINO. Servir el falso conejo, acompañado de papas con sarsa por encima. Decorar con perejil.

17 de diciembre de 2007

Salmón ahumado


Con permiso de ZP, yo estas Navidades no comeré conejo. No es porque no me guste el animalico, no (a decir verdad, lo como muchos días, como hoy). Es mayormente porque tengo un ramalazo de conciencia ecologista, ésa que él no tiene al permitir que Cristina Narbona construya desaladoras que funcionan con combustible y por tanto, contaminan mucho más (qué poco ecológico, ¡por Jakin y por Boaz!). Cierto es que ahí tenemos la frase «reproducirse como conejos», que no es indicio de que los conejos fueran a acabarse en esta piel de toro de mis pecados por más que se incentive su consumo.


No. Estas Navidades lo que voy a hacer es ayudar a los pescadores y voy a comer salmón ahumado. De paso, voy a mostrar así mi protesta por las actuaciones y declaraciones de su señoría la diputada popular Beatriz Rodríguez Salmones (Betina para los amigos). Que los progres y demás gente enrollada estén a favor del tiburón Eduardo Bautista y del cachalote Borau no tiene nada de extraño: Jakin los cría y Boaz los junta. Pero que una diputada del PP defienda a ese entramado que pocos dudan en calificar de «mafioso» tiene todo el derecho a entrar en los anales de la incongruencia. Es decir: su señoría defiende una cosa y el resto de su partido la contraria. Algo tendrá el asunto cuando todo el partido defiende una postura y ella hace lo contrario.


Lo peor, como siempre, está en la lectura de las consecuencias. El PP necesita desesperadamente mayoría absoluta. No le vale una mayoría simple, puesto que el cazo nacionalista siempre es más grande de lo que un partido normal puede asumir. El canon afecta especialmente a la juventud, a la cual la SGAE convierte en delincuente potencial porque da por sentado que «piratea». Pues bien, si el PP quería ganarse a ese sector joven (tradicionalmente reacio a votar al PP) con la supresión del canon, después de las actuaciones de su señoría se puede decir, hablando muy en plata, que la ha cagado. Así que ahora, cualquier aparato que posea un dispositivo de almacenamiento de datos puede ser gravado con el famoso canon. Y yo que quería comprarme una nevera con memoria y conexión a Internet pensando que me libraría… pues no. Con lo cual se fastidian los fabricantes de ese tipo de electrodomésticos, ya ven ustedes.


De ésta y de otras incongruencias respecto de la postura oficial del PP en determinados asuntos alguien que fuera atando cabos podría pensar que el liderazgo de Rajoy no es tan firme como parece y que tiene problemas para dominar a sus huestes antes de la próxima contienda electoral. También podría pensar que al PP son los enemigos los que le aconsejan. Como si Rajoy empezara a parecerse a José Barea, un catedrático competente en su ramo, a quien el PSOE llenó de tal cantidad de «topos» su Oficina Económica que no hubo más remedio que cerrarla. Podría deducirse que la SGAE aquí es como la muy poderosa National Riffle Association de Estados Unidos: tiene diputados en todas partes. Lo cual tampoco dejaría en muy buen lugar a su señoría porque a quien primero se debe ésta es a los votantes y después a su partido (por este orden) y en ningún caso a lobbies u otros grupos de presión.


Y aunque parezca mentira, no me voy a poner colorao por echar mano de la astrología, que es cosa seria aunque algunos pretendan hacerla pasar por juego de salón. Simplemente, tomaremos como dato la fecha de nacimiento de su señoría, a saber, 20/05/1944. Es un día «frontera», pero el Sol, sin duda alguna, sigue en Tauro. Lo que significa que su señoría se agarra a sus opiniones como una lapa (también a Mercurio en Tauro, lo que añade un plus de tozudez en cuanto a opiniones se refiere) y que además persiste en ellas, así sean acertadas o equivocadas, así caigan chuzos de punta o flores de pitiminí. Ni el mismísimo Fraga (que ya es decir) podría hacerla cambiar de opinión una vez su señoría se ha formado una. Por lo tanto, convendría saber cuál es la postura definitiva del PP en este asunto que, de haberse gestionado mejor, podría haber inclinado la balanza joven hacia su lado.


Lo dicho. Mientras tanto, con o sin permiso del preZZZZZZZidente, esta Nochebuena comeré salmón ahumado. Y cada vez que pinche un trozo —y créanme que lo haré con ganas— me acordaré de su señoría, no sin antes darle las gracias por haber ayudado tan eficazmente a dar a luz una norma que me considera un delincuente potencial con derecho a pena de cárcel por el solo hecho de poseer y/o dispositivos de almacenamiento y/o memoria.

16 de diciembre de 2007

Confirmado: nos siguen tomado por lelos

Tomamos prestado del blog de Luis del Pino este post, publicado en marzo de 2006 originalmente titulado «Confirmado: nos toman por lelos». Por desgracia para España sigue estando de actualidad. En el Gobierno siguen pensando que aún nos pueden colar morcillas progres como la del «proceso de pazzzz», estando todavía calientes los cuerpos de los guardias civiles asesinados. No olvidemos tampoco que en el Congreso se votó por el mantenimiento de la maldita «autorización para negociar», cuando lo suyo hubiera sido revocarla…


Hace un rato me llamaba mi amigo X. Es un buen chico, aunque algo apresurado en sus análisis. Estaba enormemente excitado con la noticia:

- ¡ETA ha anunciado que declara un alto el fuego permanente!

- ¿Y qué?

- ¿Cómo que "y qué"? ¡Es una excelente noticia, hombre!

- ¿Por qué?

- ¡Pero bueno! ¡Pues porque ETA ya no va a matar a nadie más!

- ¿Y de dónde te sacas que lo de "alto el fuego permanente" significa que ETA no va a matar a nadie más?

- ¡Es que eso es lo que significa el término "alto el fuego permanente"!

- ¡Ah, bueno! Entonces, como ETA ya no va a matar nunca a nadie más, no hay ninguna necesidad de negociar nada con ellos.

- ¡Hombre, no! Se supone que ETA declara el alto el fuego permanente para que se abra una vía de negociación...

- ¡Ah! Entonces, es un alto el fuego "permanente", pero con condiciones. Por lo pronto, está condicionado a que se abra esa vía de negociación. Es decir, si no se negocia, no hay alto el fuego.

- ¡Hombre, sí! Pero si se inicia la negociación, ya no matarían más.

- ¿Y qué pasa si el resultado de la negociación no les satisface?

- ¿Qué quieres decir?

- Si en esa negociación ETA pide algo que ellos consideran irrenunciable y no se les da, ¿qué pasaría?

- ¡Caramba! Supongo que habría que llegar a un acuerdo.

- O sea, que ETA declara un alto el fuego que será "permanente" siempre y cuando se inicie con ETA una negociación y en esa negociación el Gobierno acepte todas las condiciones que ETA considere irrenunciables y que ETA ha incluido en su comunicado, ¿no? Y si no se inicia esa negociación o no se conceden esas pretensiones irrenunciables, ETA se reserva el derecho de volver a matar.

- Eh... bueno, visto así...

- Es decir, que antes del comunicado ETA se reservaba el derecho a matar si no conseguía sus objetivos y después del comunicado se sigue reservando el derecho a matar si no consigue sus objetivos.

- Bueno... supongo que sí.

- Luego el comunicado no cambia en absoluto la situación. Después de dos años de arduas "negociaciones" por parte de Zapatero, en las que ha cedido en todo lo que le han planteado, lo único que consigue de ETA es una declaración que no significa nada y que a ETA le sale gratis. No hay disolución, no hay entrega de las armas, ni tampoco abandono de las mismas. Ni siquiera se va a poner fin al chantaje a los empresarios. Tan sólo una frase grandilocuente que Zapatero pueda usar para tratar de legitimar las siguientes concesiones, ¿no?

- Bueno, tío, eres un aguafiestas. Si lo sé, no te llamo.

14 de diciembre de 2007

Crónica del Capitán que mandaba la formación en el Colegio de Guardias Jóvenes en el funeral del guardia Fernando Trapero Blázquez.

Copio aqui el muy emotivo relato del funeral por los dos últimos Guardias Civiles asesinados por ETA que recoge el amigo Cerrajero en su blog y yo transmito igualmente a aquellas personas de bien que lean mi blog.


Fue un día muy gris y muy triste. Frío, como corresponde al otoño tardío de estepa castellana que es Valdemoro. Después de haber velado su cadáver la tarde y noche anterior en la capilla ardiente, que fue instalada en el Salón de Actos, llegó la hora del funeral. Los turnos de escolta del féretro fueron establecidos desde que llegó. Siempre, cada 15 minutos: Un componente del Gao, un Policía Nacional, otro de la Jefatura de Información y un Polilla de mi Compañía. Fueron unas horas llenas de pena, de inmensa pena, donde nadie era capaz de encontrar consuelo. Una de las innumerables coronas que acompañaban al féretro era de mi Compañía. Los Polillas habían hecho entre ellos, sin que nadie les dijese nada, una colecta y habían recaudado 139 euros que se habían gastado en una sencilla corona que significaba su homenaje a quien entregó lo más valioso que poseía, su propia vida, por España, tal y como había jurado en nuestro Patio apenas tres años antes.


A las 9,30 reuní a los 125 alumnos de mi Compañía en la 'Planilla'. (Aclarar que en este Curso, que acaba en febrero, no tenemos más que una Compañía de Polillas). Les insuflé ánimos (¡¡yo, qué no tenía consuelo!!). Todos nos juramentamos que el acto, por lo que respecta a nosotros iba a salir impecable. A las 11,00 formación en el Patio del Corralillo. Y a las 11,30, la entrada en el Patio de Armas. Ya estaba lleno. Había incontables micrófonos, cámaras de TV, Unidades móviles y periodistas La Compañía de Honores, con Escuadra, Banda y Música estaba formada por Secciones.. Y a las 11,40 hizo su entrada en el Patio, a los acordes del Himno Nacional y con las armas presentadas...Ella, nuestra Bandera, portada por el Teniente Molina, que ocupó su puesto en formación en el lugar que le concede el Reglamento de Actos y Honores Militares: A la derecha del Capitán. Era Ella, la misma que el Polilla Fernando Trapero había jurado el día 27 de noviembre de 2004 como componente de la 87ª Promoción del Colegio. Yo tuve que dar las voces reglamentarias: '¡¡¡A la Bandera, presenten armas!!! - ¡¡¡ Guardias Civiles, Viva España!!!. Constaté que no sólo contestaron desgarradoramente mis Alumnos, mi Compañía, el reglado ¡Viva! Más, mucho más de 'medio patio' gritó con nosotros, un VIVA que salía del alma, del corazón, de las conciencias.


A las 12,00 en punto ordeno al Cornetín que toque 'Atención General y firmes'. Entraban en el Patio SS.MM los Reyes, acompañados de los Príncipes de Asturias. No hubo Honores Militares porque el verdadero protagonista del día era Fernando Trapero Blázquez. Cuando la Familia Real dio el pésame a los afligidos padres y ocuparon su lugar reservado, al lado del Evangelio, el Cornetín toca 'de frente, paso lento'. Y aparece el féretro portado a hombros de sus compañeros de Promoción. La Banda de Música interpreta la Marcha Fúnebre de Chopin. Y el Patio era un puro sollozo que encogía el alma. El día se volvía más triste y más gris, por momentos. Era el primer día verdaderamente invernal de este otoño casi atípico en Valdemoro. No hubo sol y por tanto tampoco excepciones para pasar más o menos frío según la ubicación de cada uno en el Patio. Todos iguales.


La Santa Misa se desarrolla casi en un suspiro. La homilía del Vicario General Castrense fue preciosa. La entrega de medallas por parte del Rey fue impresionante. Pero más impresionante fue la entrega de esas mismas medallas, del sombrero y de la bandera a esos padres atribulados por parte del Jefe de Información. Los momentos álgidos de la ceremonia se iban acercando casi sin respiro. No me preguntéis de dónde me salió la voz de ¡¡¡'Guiones y Banderines de la Guardia Civil, rindan homenaje a los que dieron su vida por España'!!! previo a La Muerte No Es El Final. Me salió del fondo del alma, saqué fuerzas de donde no tenía, porque me iba derrumbando, me sentía tan triste que no paraba de reñir en mi interior con Dios ¿Porqué Señor, porqué? ¡¡Les quedaba a los dos TODA la vida por vivir!! Regresa la Banderín de mi Compañía del monolito y me dice entre dientes: 'No puedo más, mi Capitán, no' Y yo le digo de la misma forma ¿Cómo crees que estoy yo?. Aguanta niña. El Teniente Abanderado me dice 'Estoy llorando paisano' (Ambos somos de Albacete) y le contesto: 'A mí no me quedan lágrimas'. Y eso creía yo, porque cuando empezamos a cantar el Himno del Cuerpo ya no puedo más y me derrumbo. No físicamente, que los viejos Polillas estamos hechos de una madera creo que especial, no. Me derrumbo emocionalmente. Y las lágrimas me afloran por los ojos, me resbalan por las mejillas. Estoy al límite: esto es demasiado.


Y llega el momento más difícil, yo me lo temía e incluso lo había pronosticado. Cuando los Polillas cogen el féretro, me vuelvo y le ordeno al Cornetín: 'Toca presenten y entrada al Himno Nacional' y me contesta una voz de 20 años, humilde y sana... que apenas puede contener un profundo sollozo que le sale del alma: 'Si puedo mi Capitán, si puedo...' Y le contesto, todo ello en voz muy tenue porque estamos en formación: 'Tienes que poder Polilla, él se lo merece'. Suena el Cornetín como si lo tocase el mismo Arcángel San Gabriel. Suena la Marcha Real y entonces, un escalofrío, que nada tenía que ver con la gélida temperatura ambiental, nos sacude a todos cuantos llenamos el Patio. El Comandante Director Músico se pone enfrente de la formación para dirigir la Banda que comienza con los acordes del 'Adiós Polilla' mientras sus compañeros de Promoción, escoltados por la Escuadra de Tapones (ya sabéis, tapones en nuestro argot, Gran Gala oficialmente). Ni memoria ni persona recuerda momento más triste y emotivo. Ya nadie disimulaba ni falta que hacía. 'Adiós Polilla, ya del Colegio te vas...' Impresionante. Y cuando creíamos que ya no nos quedaban más lágrimas, que nos habíamos quedado secos, resulta que no, que nuestra capacidad de generarlas estaba siendo puesta a prueba.


Miro a mi izquierda y veo a mi Banderín inconsolable, a mi Cornetín, detrás llorando como una magdalena y cuando miro a mi izquierda veo que el Teniente Abanderado, mi buen Molina, estaba igual o peor que yo. Mientras canto con el alma. Como todos los Polillas que estábamos en el Patio, me fijo en que el Comandante Director Músico, al mismo tiempo que dirigía a la Banda tampoco podía contener sus lágrimas, Creo que todos mirábamos, de forma alternativa, el féretro y el cielo. Porque el consuelo que debía de venir del Cielo ¡¿De dónde si no?¡ tardaba en llegar. 'Adiós Polilla', el impagable regalo que el Maestro Grau hiciera al Colegio hace más de 25 años sonaba más que a canto, a oración. 'Adiós Polilla, no dejes de recordar que España entera puso en ti su confiar... Adiós Polilla...' Nunca una canción que nació con vocación de marcha tuvo mayor significado emocional en una despedida, un adiós como éste para el que no fue compuesta. Son las paradojas de la vida, las cosas no son a veces como nos parecen o como deseamos. Adiós, Fernando: descansa en paz y que los que han cometido este crimen tan horrendo y el de tu compañero Raúl no tengan nunca ni el descanso ni el perdón. Ni ellos ni quienes les alientan, les ayudan, les 'comprenden', o los justifican y están dispuestos a pactar con ellos otra cosa distinta que no sea cuándo y dónde entregan las armas para someterse al imperio de la Ley.


Dios mío, danos consuelo, que ya no podemos más. Que es una prueba demasiado grande, que ya son 207 muertos los que nos han hecho estos canallas en casi 40 años... que esto es una prueba demasiado grande. Entonces el relator me saca de mi aturdimiento cuando dice 'La Compañía de Honores se retira del Patio'. Mando derecha y de frente. No suena marcha alguna, tan sólo los tambores. Nadie estaba para fiestas. Nos vamos a la puerta de la Escuela de Especialización. Allí, en la intimidad, despedimos a la Bandera que ha estado tan triste como nosotros, porque 'uno de los nuestros', había cumplido lo que le juró no ha mucho en el Patio: 'Entregar, si preciso fuera, hasta la última gota de su sangre en defensa de la Patria'. Inmediatamente, una de las tres Secciones de la Compañía se embarca en el microbús rumbo a El Tiemblo para asistir al sepelio de Fernando. Allí, en el Cementerio, hermanados todos los Polillas de cualquier edad y condición, por expreso deseo del padre, vuelven a cantar más con el corazón que con la voz, que la mayoría ya tenían rota. 'Adiós Polilla...' Y cuentan los que asistieron, que allí estaba el pueblo entero y que nadie tenía consuelo.


Que Dios te bendiga Fernando, Polilla, discípulo, amigo... Y a nosotros que nos dé fuerzas para seguir en esta lucha en la que tantas veces nos sentimos tan solos. Que tu memoria, la de tu compañero, nuestro compañero Raúl Centeno y la de los demás Guardias Civiles que han sido víctimas de tanta maldad a lo largo de tantos años, pervivan entre nosotros por siempre.


Creo que desde que enterré a mi padre, allá en 1970, cuando apenas me faltaban tres meses para salir del Colegio, nunca había vivido una mañana tan triste y tan desconsoladora.

13 de diciembre de 2007

Diplomacias


La diplomacia es el arte de decir lo contrario de lo que se piensa de modo que parezca lo segundo. Ya conocen el chiste: cuando un diplomático quiere decir "sí", en realidad está diciendo "quizá". Cuando dice "quizá" quiere decir "no". Y si dice "no", es que no se trata de un diplomático. Pues aquí les dejo una muestra...

Amistades comprometedoras


Pues ya ven lo que ocurre. Es lo que tiene ser hermosa (y verdaderamente, Cristina Fernández de Kirchner es hermosa como mujer: su esposo habrá sido montonero, terrorista o lo que sea... pero desde luego tuvo buen gusto cuando se casó con ella): que todo el mundo te va detrás. Esperaremos a ver qué tal lo hace como presidenta de una de las naciones más castigadas por la corrupción, la violencia y el FMI. Mientras tanto, disfruten de su bonito primer plano (el resto de la foto es circunstancial...).

Relaciones internacionales 1


Pues nada, que hay que ver las cosas que pueden llegar a suceder en una toma de posesión (o en la posesión de una toma, que en este mundo loco, loco, loco todo puede llegar a suceder...) y, ciertamente, nada es lo que parece...

11 de diciembre de 2007

Tonto, pero no absoluto

Tomamos prestado del amigo Jesús Salamanca este post, que a mí me parece muy interesante.


Se suele decir que los viejos, los niños y los menos avispados dicen las verdades cuando menos conviene y en el momento más inoportuno. Pues eso mismo es lo que leo en la bitácora de 'Pepiño' Blanco, don José. También ha dicho algunas verdades que han sentado muy mal en el seno del Partido Popular y, particularmente, entre sus dirigentes. Según él, perdieron las elecciones de 2004 porque no supieron trabajar y, además, mintieron a la población.


Vayamos por partes. Nadie duda que no supieron estar a la altura de las circunstancias. Por aquel entonces, hasta las encuestas menos creíbles daban una mayoría absoluta al PP. Y quienes no se la daban, sabían que se quedaría en puertas. De ahí que lo vieran todo tan claro y se relajaran en las costumbres. El resultado es el que todos conocemos, con los condicionantes que se produjeron: atentado brutal, mentiras a la población, ocultamiento de datos, 'cuchillada' socialista a la democracia, cacerolada sociata y lo peor de todo: muertos, muchos muertos, ninguna seguridad y exceso de prepotencia aznarista. Todo ello, sazonado con especial ridículo de Angelito Acebes, dio con los 'populares' de bruces en la calle.


El grueso del PP se encontró a la intemperie y con el problema de tener que colocar a los suyos en los aledaños de los gobiernos autonómicos, llegando a amenazar a muchos funcionarios para que abandonaran los puestos de libre designación que ocupaban en muchas comunidades autónomas. Había que colocar a los estómagos agradecidos como fuera. En muchos casos fueron los directores generales quienes se guardaron y tragaron el marrón de tener que hablar con sus asesores menos dóciles y que no seguían la disciplina de partido, como sucedió en varias consejerías de Castilla y León. De momento lo dejamos así; de los directores generales implicados iremos hablando y desgranando hechos poco conocidos de aquí a las elecciones generales. El ridículo suele ser su fiel compañera, como lo es la muerte para el legionario.


El secretario de Organización del PSOE, 'Pepiño' Blanco, don José, ha dado los detalles que precisaba la noticia. "Hay dos cosas que los votantes no perdonan a los partidos: la primera es que les engañen. La segunda, que no suden la camiseta, que no den todo lo que tienen y lo mejor que tienen. El Partido Popular perdió en 2004 unas elecciones que creía tener ganadas por caer en ambos errores". La exposición de 'Pepiño' coincide con lo que suele repetir Pedro J. Ramírez y que ya hemos citado en alguno de nuestros artículos. Por lo visto, Mariano Rajoy está rodeado de "vagos que no pegan ni sello. Y menos aún en fin de semana".


Si a esa vagancia que hoy es una realidad contrastada, sumamos cómo se las gastan algunos alcaldes 'peperos' en su actitud con los ciudadanos, como es el caso del alcalde salmantino, no es de extrañar que el PP vaya en franco retroceso en las encuestas. Rajoy ha dejado tirados a sus votantes y a la AVT recientemente. Y en la derecha no perdonan esas frivolidades. Que se lo pregunten al alcalde Lanzarote y a la desconfianza que ha generado en su partido, tras el intento de subir impuestos en vísperas electorales. No solo se la ha envainado, sino que ha tenido que bajar a recogerla y limpiarla, arrastrando su indignidad por la hermosa ciudad charra.


En algunas comunidades, los 'peperos' están excesivamente acomodados. Las elecciones generales son para que se ganen los garbanzos quienes van al Parlamento y al Senado. A los procuradores regionales no les gusta que les hagan trabajar en aquello que no les compete y que en gran medida desconocen. Incluso, directores generales que repiten legislatura tras legislatura desaparecen de la escena para que no les reclamen sacrificios. Algo parecido es lo que hacen muchos senadores cuando llegan elecciones autonómicas. Es lo que llaman desde fuera 'solidaridad pepera'; es decir, no dejes la espalda a mi vista y menos las patas del sillón sin protección.


Ahí radica la diferencia entre PSOE y PP. Los primeros ya han empezado a sudar la camiseta, como les pidió el presidente Rodríguez hace dos semanas, mientras que en el Partido Popular ni siquiera la han desempolvado todavía.


Comentario nuestro. Se suele decir «del enemigo, el consejo». Y aunque sólo sea por esta vez, Pepiño parece haber percibido correctamente lo que ocurre en las filas del PP, mientras ponen sus barbas a remojar. De los dos errores que menciona Pepiño, el PSOE ha cometido los dos también. Pero el PP cometió sobre todo el primero, el de creer que «lo tenía todo ganado». Y particularmente, en Castilla y León, pareciera que Juan Vicente Herrera se cree eterno y que se retirará cuando tenga ganas de «disfrutar de un bien merecido solaz tras años de fructífero servicio al Partido, a la Comunidad Autónoma y a España».


No sé hasta qué punto Rajoy está sudando la camiseta. Pero con declaraciones como la de los últimos días («Yo no se lo voy a exigir»), uno se queda perplejo y duda entre votar al PP tapándose la nariz o simplemente no ir a votar. Tal vez hagamos un acto de fe y recemos a la Verge de Montserrat para que ilumine al dirigente popular y no le permita decir semejantes… barbaridades. También va un aviso para Rajoy: «según qué amigos se tienen, no hacen falta enemigos». Y a buen entendedor pocas palabras han de bastarle. Y si no es así, que deje paso.

8 de diciembre de 2007

Viñeta 1


Hay que ver en qué cosas piensan sus señorías mientras el presidente va desgranando su último discurso como tal. Y opiniones, como se ve, para todos los gustos...

P.D.- Se recomienda descargar la foto para poder apreciarla mejor.

6 de diciembre de 2007

«Serenidad y firmeza»


Hace ya mucho tiempo ya que no se oyen estas palabras. Se oían mucho durante el gobierno de Suárez. El ritual era siempre el mismo. Acudía uno al entierro de una víctima de ETA, si la víctima era lo bastante pública para no poder enterrarla de noche y a escondidas. La viuda y/o los deudos, rotos por el dolor. Todos los cargos públicos, de manos cruzadas al frente, el gesto serio o compungido, a gusto del consumidor, la cabeza baja. El sacerdote, llevado de la unción extática del momento, recitando el Salmo 29 (El Señor es mi pastor, nada me falta). El pueblo callado. Y, cuando finalizaba el «servicio» religioso, las declaraciones del ministro del ramo que, con gesto decidido, decía algo así como que «la sociedad iba a enfrentarse al terrorismo con serenidad y con firmeza». Y, por supuesto, dando la impresión de que se creía sus palabras.

Tengo que decir que a lo primero me las creía, porque a fin de cuentas, uno es joven, idealista e indocumentado y quiere creer que no hay problema que no tenga solución, aunque sea mágica. Con el tiempo, en cambio, nos hemos ido haciendo un poco más viejos y —esperamos— un poco más sabios, de tal forma que cuando veía al ministro del ramo y a quienes le acompañaban con ese mismo gesto y recitando cual jaculatoria esas mismas palabras, me enrabiaba. Muy especialmente, después de que el terrorismo presenta elementos que, lejos de ser parte de su solución eran y son parte del problema:
  • a) En primer lugar, la fluida comunicación «subterránea» entre la ETA y el PNV, hoy extendida también a ERC, puesto que con ETA fue a hablar Carod Rovira (o Pérez Carod, según se mire). Arzallus hacía el favor de denominar «chicos de la gasolina» a los jarraitxus y borrokalaris de cuarta mientras dejaba que el negocio educacional fuese cayendo en manos de ETA (con lo cual el medio escolar, por increíble que parezca, se convierte en cantera de terroristas). Y ETA, naturalmente, «respetaba» a los políticos jelkides, mientras Mayor Oreja veía disminuir un día sí y otro también sus efectivos.
  • b) En segundo lugar, el regalo envenenado que nos dejó la Transición: todo se puede resolver mediante consenso. Suárez tenía la manía del «consenso» (que Yale y Julen Sordo trocaron en consexo en su Diccionario del pasota). Pactó cuestiones con los nacionalistas que, creo sinceramente, de haber estado Aznar en el lugar de Suárez ni siquiera se hubiesen planteado. Y es que a ETA le «encanta» la negociación. Le encanta la negociación porque eso a los etarras los promueve a una especie de «interlocutores nacionales». También supone réditos políticos para quien negocia con ellos, puesto que aplicando la dialéctica del consexo, digo, consenso, quien «negocie» con ellos es una especie de «señor de dragones» en el sentido que le daba Ursula K. Le Guin («Un señor de dragones es alguien con quien los dragones aceptan hablar»). Esa misma fama tuvo Rafael Vera hasta que le pillaron de marrón por lo del GAL y «unas cositas de su suegro».
  • c) El hecho de que en Francia haya sido un santuario para ETA desde los tiempos de Giscard d'Estaing (política que, por cierto, continuó también con Mitterrand, presunto cher ami de Felipe González.
Ni qué decir tiene que es un mito de la democracia española el que cada nuevo inquilino de la Moncloa debe negociar con ETA. No debe apartarse de la negociación por más que sus predecesores hayan fracasado estrepitosamente en el intento. Era algo parecido a lo siguiente: hay cambio de gobierno, con o sin elecciones y, claro, hay que negociar. El Gobierno manda negociadores al País Vasco (o a Francia, o a Argel, o a Suiza). Y los emisarios etarras, muy en su papel, diciéndoles a los gubernamentales: «Ah, ¿ustedes son los nuevos? Vaya, han tardado poco en enviarles. La otra vez tardaron más. Pasen, siéntense y tomen este poquito de txakolí riojano y estos trocitos de txistorra de Nafarroa antes de sentarnos a negociar. Están ricos-ricos, ¿eh?»

Sin embargo, se daba en aquellos momentos una situación que contemplada desde la distancia temporal, se nos antoja diabólica: el Gobierno español, de rodillas ante ETA escuchando sus «condiciones», (que además no han variado un ápice en cuarenta años de historia sangrienta) y procurando ceder lo justito para que el Partido no tenga que pagar precio político alguno y para que «ETA no mate o mate poquito», en función de lo que se ceda. Y el PNV mediando aparentemente entre ambos y recogiendo las nueces, lo que ciertamente le convierte en parte del problema y no de la solución. Quizá por ello Arzallus dijo aquello de que «A ETA no hay que derrotarla» y monseñor Setién se dedicaba a «equiparar» a los familiares de los presos etarras con los familiares de las víctimas, en un discurso verdaderamente criminal y que nos lleva a preguntarnos qué se le habría perdido a Setién (y por lo menos a buena parte del clero vasco) con ETA.

Aznar, sin embargo, rompe con esta malhadada tradición. Se sienta a hablar con los etarras, sí. Hace gestos de buena voluntad, sí, como es de ley en toda negociación. Pero cuando se convence de que los etarras (y aún los peneuvistas) no son gente de fiar, rompe la negociación y se dedica a perseguirlos con la ley en la mano. Y mientras tanto, sucede Ermua. Miguel Ángel Blanco es asesinado sin piedad, lo cual acaba de convencer a Aznar de que no cabe ninguna negociación con los terroristas ni con quienes los jalean y apoyan, ya sea claramente o a escondidas. Por eso Aznar logró la expulsión del PNV de la Internacional Demócrata Cristiana (el PNV, desde el momento en que se sirve de ETA, ya no es un partido democrático y mucho menos cristiano).

Y no solamente no negocia, sino que saca adelante la Ley de Partidos, que impide a las formaciones políticas bajo las cuales se camufla la mano etarra tener presencia en las instituciones, tanto autonómicas como nacionales. Igualmente, saca adelante el Pacto por las Libertades y contra el terrorismo, que ya firmó ZP como secretario general del PSOE bendecido por Felipe (Bono resultó ser demasiado perro viejo y mucho menos maleable a primera vista que ZP; además, no tenía rival suficiente en Castilla-La Mancha).

Hoy parece que hemos retrocedido a la situación anterior a 1997. Volvemos a ver manifestaciones «silenciosas» y con las cabezas gachas. ¿Pues saben qué? No me da la gana de ir a una manifestación donde hay que estar en silencio y con la cabeza gacha, no sea que los etarras (y aún los peneuvistas) se cabreen y carguen contra los españoles «que no les dejan ser lo que ellos quisieran». Hacía mucho que ETA no se encontraba tan «bien». Y eso no lo cambia el hecho de que ZP haya detenido a unos cuantos terroristas con las elecciones generales en el horizonte —y sólo por eso, pues bien se ha visto que durante los tres años precedentes los de la ETA eran hombres de pazzzz—.

¿Y las víctimas de ETA? Totalmente ignoradas por el desgobierno de ZP. Por eso, a Francisco José Alcaraz le «tocó la lotería» el día que la ETA asesinó a su hermano (Sorrocloco dixit) y para Pepiño y demás corifeos es «un terrorista» sólo porque en ejercicio de sus derechos constitucionales organiza manifas contra el Gobierno, ¡qué descaro!, ¿no? Por eso Rubalcaba puede decir que el último atentado de ETA fue «fortuito» y que además se desarrolló «un tiroteo» entre los guardias civiles y los etarras. Se puede mentir hasta cierto punto: pero conociendo a la ETA, el atentado tuvo de fortuito lo que un servidor de físico nuclear. Y en segundo lugar, mal pudo haber un tiroteo entre etarras y guardias civiles si éstos iban desarmados porque nadie se preocupó de solicitar que pudieran portar armas o de otorgarles el permiso, dada la ralea de criminales a los que estaban vigilando.

Pues lo dicho. Que no quiero volver a oír esa chorrada de la «serenidad y firmeza». Que ya que no puedo ver muertos a esos asesinos etarras porque me lo impide la Constitución —sí, esa que celebramos hoy— ni desearlo, porque soy cristiano, por lo menos, que caiga sobre ellos todo el peso de la ley. Quiero ver que se combate a ETA. Que su derrota lo sea sin diálogo (¿de qué hay que dialogar con ellos? Que me lo aclare alguien, aunque sea progre) y se termine esta pesadilla para quienes sólo deseamos vivir en paz en nuestra propia casa. Aunque mucho me temo que si la ETA desaparece, algunos tendrán serios problemas para mantener su discurso político.
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