29 de marzo de 2006

enfermos de tele

En estos días que he pasado sin ordenador he tenido tiempo sobrado de hartarme de ver la tele. Que sí, que en otro post dije que lo mejor era apagar la tele y ponerse a leer... pero cuando uno anda bajo de resistencia, casi se traga cualquier cosa. Así que me dio por echar un vistazo (siempre crítico, eso sí) a la tele.

Nuevamente tengo que darle la razón a Marshall McLuhan ("la tele es la droga que se enchufa"). La tele combate tu aburrimiento ocasionándote un aburrimiento mayor. La tele no te informa, te entretiene y te distrae de lo realmente importante. No importa quién dé las noticias en la tele: por mor de la globalización, es lo mismo en todas partes (aunque con distinto acento, claro).

Pero bueno, a lo que iba, que ya me iba a perder. De todo lo que he visto en estos extra-super-largos días sin ordenador, lo que destaca por encima de todo son las reposiciones. Afortunadamente, TVE ya no tiene la caradura de reponer Verano azul (sería por novena vez y el fiambre de Chanquete ya olería bastante; y más cuando a uno de los protagonistas se le ve en El comisario deteniendo a los malos junto con un compadre). Luego hay otra cadena, de cuyo nombre no quiero acordarme, que no importaba el momento en que la sintonizara: a todas horas Manos a la obra. Creo que emiten más series, pero yo tenía la desgracia de pillar sólo ésa. El resto de reposiciones nacionales se ve "coronado" por "Periodistas", "Aquí no hay quien viva", y "7 vidas".

Harto, pues, de reposiciones nacionales, me di un garbeo catódico y me encontré con ese canal llamado "Cosmopolitan ("el canal de la nueva mujer: porque yo lo valgo, o sea, ¿no?"), en el cual emiten una serie a mi parecer infumable, titulada Sexo en Nueva York (también podrían haberla titulado "Mujeres neuróticas, hombres trogloditas" o algo por el estilo). La serie en cuestión presenta a cuatro amigas, cada una con sus peculiaridades, pero que presentan varios rasgos comunes:

Mujer.
De más de 30 años.
Profesional liberal y con dinero.
Emocionalmente agobiada.

Es "sorprendente" cómo todas ellas enfrentan el último punto: atracan una de esas carísimas tiendas de la Quinta Avenida y nunca dejan de llevarse algo, ya se trate de vestidos o "complementos" (con lo que cuesta alguno de esos complementos, una familia podría comer un mes). En suma, ése parece ser el punto principal de la serie: estimular la adicción a la moda. ¿Y qué es la moda? Pues dejar que otra persona te diga cómo tienes que vestirte, hablar o incluso pensar (y ciertamente, hay personas cuyas opiniones van variando según varía la moda).

¿Y cuál es el papel de los hombres en la serie? Por lo que he podido apreciar, van desde lo estúpido-sentimental hasta lo troglodita pasando por lo aprovechado (en algún caso, barnizado con mucha "clase"). Los hombres, pobres especímenes nada evolucionados, que quisieran ser mujeres pero que no pueden. Las mujeres, esos seres maravillosos y atormentados, los usan como meros objetos sexuales en realidad. Y nunca llegan a un verdadero compromiso. Bien parecen esas cuatro amigas cuatro seres humanos de preadolescencia prolongada en el tiempo ("quiero lo que no quiero, pero lo quiero ya y no sé si mañana seguiré queriéndolo como lo quiero hoy").

Yo no sé si existen mujeres así (las pocas que conozco, desde luego, no son así). La serie parece querer hacernos creer que sí existe. Pero si es ése el perfil de la "nueva mujer" que nos quieren vender, que Dios nos ampare...

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