30 de diciembre de 2006

Memoria histérica (y no se hable más)

Éste es el calificativo que mejor le cuadra a esa ley que la izquierda toda pretende aprobar. Mientras, en los foros se habla del tema en pie de guerra: nunca faltan trolls que vengan a insultar o a tergiversar las cuestiones para llevarlas a punto muerto, como ocurre en un foro en el que yo participo.

Me acuerdo en mis mocedades, cuando estudiábamos la historia de ese trozo de tierra que todavía algunos llamamos España, que al llegar a la etapa de la República y de la guerra civil, se daba por sentado que ésta fue el resultado de una "rebelión militar contra un régimen democráticamente constituido". Algo así como que Franco había destruido la paz que por doquier resplandecía en esa Arcadia feliz que era la República. Nada tiene de sorprendente la explicación si tenemos en cuenta que los libros de texto eran redactados por discípulos del comunista Tuñón de Lara y afines.

Con la perspectiva de los años, me doy cuenta que la "paz" era la de los historiógrafos, que monolíticamente sostenían las líneas anteriores. Estaba clara la función: salvar la responsabilidad histórica ante las generaciones jóvenes. "La derecha era muy mala y se rebeló contra una democracia legítima. Nosotros no hicimos nada". Había que presentar al PSOE y al PCE como luchadores de la libertad. Y así ocurrió durante muchos años o, según la frase consagrada, "fue doctrina pacífica".

El caso es que hace unos años aparece un señor llamado Pío Moa, que se dice historiador y que sostiene una versión de los hechos radicalmente distinta. Sostiene Moa, como nos temíamos algunos, que la República no era esa "Arcadia feliz" que nos habían contado en nuestros años mozos. Oiga, que en la República se quemaban conventos. Oiga, que en la República se atacaban diarios "no afines". Y otros muchos "oigas". Lo apoya con documentos, con fotografías, con correspondencia entre los personajes de aquel entonces. Se abre paso la convicción en mucha gente de que la historia de ese período no es como nos la contaron Tuñón de Lara, Paul Preston, Santos Juliá o Ian Gibson.

La izquierda toda se pone nerviosa: alguien osa contradecir lo que hasta ese momento había sido "doctrina pacífica". Es decir, se cae a cachos el edificio teórico destinado a limitar la responsabilidad de la izquierda en los hechos de "los llamados tres años" ¿Quién es el "traidor"? Un ex-miembro del GRAPO, por lo que conoce bien el esqueleto teórico de la izquierda. Sigue siendo "terrorista", pero ahora pone bombas de otra forma. Por eso las "intervenciones" en su blog van desde la injuria pura y dura (es lo que tiene Internet: ser relativamente anónimo permite a muchos descerebrados insultar a alguien sin dar la cara) hasta la acusación de "mentira histórica". Incluso ha aparecido un libro titulado Anti-Moa, cuyas intenciones se adivinan nada más leyendo el título: tapar la boca al doblemente "traidor disidente".

Así están las cosas: la izquierda, emperrada en su Ley de Memoria Histérica. Y muchos otros, pensando y diciendo: "Si hay que desenterrar muertos, los vamos a desenterrar todos, no sólo los de un bando". Y van apareciendo en el diario El Mundo esquelas de personas asesinadas durante la República o la guerra civil. Resucitan los muertos de Paracuellos, para recordar a Carrillo lo que hizo (o tal vez no hizo, pero sí permitió que ocurriese).

Empezamos a entender también el por qué de la insistencia de la Generalitat catalana en pedir "los papeles de Salamanca". Aparte de que "eran suyos", ¿qué podía haber en ellos que fuera tan importante como para constituir "comisiones de dignidad histórica" para su "devolución"? Ahora que están en poder de la Generalitat, menos posibilidades tendremos de saberlo.

¿Memoria histérica? Mejor dejemos que los muertos vuelvan a sus ataúdes; su hedor puede marear a muchos que se dicen "luchadores de la libertad" y a muchos otros que los jalean y que no han visto un muerto en su vida.

29 de diciembre de 2006

Su majestad el Banco

Hace un tiempo, una amiga que tenía en Suiza me explicaba que allí está todo en manos de los Bancos. Yo me llevaba las manos a la cabeza cuando ella me decía que "el Banco es el amo de tu vida": te da casa, te da trabajo, te da... lo que sea. Y por la misma via que te lo da, te lo quita. Poco menos que feudal, la cosa.

Aquí en España creo que no hemos llegado todavía a esos términos. Pero qué duda cabe de que cuando el poder político está de rodillas ante la Banca (ah, esas deudas que se "perdonan" a cambio de otras prebendas y gavelas: como será el pueblo el que pague...), no hay que esperar de ninguno de los políticos que se afloje la presión sobre el pueblo. Prueba de ello son estas "comisiones" (casi mejor llamarlas "mordidas") como la de la foto. Ni el Gobierno de Zapo, ni el de Aznar, ni mucho menos el de Felipe han podido (o querido) controlar la descarada avaricia de los bancos.

¿Que hay picaresca? Claro que sí. En España siempre la ha habido y ha sido fuente inagotable para la literatura de costumbres y de la que no es de costumbres. Pero cuando lo que no te exige Hacienda de un tajo te lo roba el Banco poco a poco, uno tiene derecho a ingeniárselas, aunque sea dentro de la ley. Y no en vano, la palabra hipoteca hace temblar a muchas familias españolas. Claro que por lo que hace al Banco, es el ladrón más protegido por la ley que existe en España. No pudo surgir sino aquí el dicho de quien roba a un ladrón, ha cien años de perdón.

Hemos colocado la de un banco determinado; pero probablemente, usuarios de otros bancos reciban notificaciones similares. A este paso, volveremos a la baldosa, al calcetín y al colchón... Mientras tanto, Zapo y sus amigos legislan probando a ver cuánto se puede exprimir al pueblo sin que explote la indignación popular.

28 de diciembre de 2006

Aterriza como puedas

Magdalena Álvarez se estrelló ayer en su simulacro de comparecencia. No sólo se escudó en datos técnicos para esconder su incompetencia para resolver el asunto. No respondió a la pregunta fundamental: ¿por qué no se actuó antes? La menestra dedicó la friolera de cinco horas a dar vueltas y revueltas a las cuestiones que se le plantearon, atenta a su guión y "contestando a lo que a ella le hubiera gustado que le preguntaran".

Habiendo como había un expediente en Aviación Civil desde mayo, la menestra podía haber ordenado de inmediato la suspensión de actividades de la compañía, que tuvo problemas ya desde su nacimiento, según parece. También y según parece, nos enteramos de que una de las segundas de a bordo de la menestra es íntima amiga de una de las jefazas de Air Madrid. Todo queda en casa, pues. ¿Y si eso explicara la tardanza con que el Ministerio actuó contra esa compañía?

Decía Guillén de Castro en sus Mocedades del Cid:

Procure siempre acertalla
el honrado y principal;
pero si la acierta mal,
sostenella y no enmendalla.

¿Algún problema? Pues mire, sí: que, además de "sostenella y no enmendalla", cuesta creer la honradez de la menestra, a la luz de los datos que van saliendo.

¿Ausencias? Una y muy cualificada: la de la menestra Salgado, de Sanidad y Consumo, que se supone debería haber defendido los intereses de los 300.000 consumidores que se quedaron en tierra por la mala gestión del Gobierno.

Lo que confirma la teoría que tenemos algunos de que los Gobiernos de izquierdas son especialistas en crear problemas donde antes no los había. Y puedo añadirle un corolario: toda la dialéctica que despliegan cuando están en la oposición se les acaba cuando llegan al Gobierno. Autócratas, prepotentes... e ineficaces.

27 de diciembre de 2006

Troll

Hay que ver lo que aprende uno en Internet, de Internet y a través de Internet. Hace ya un tiempo escribo en un foro político sobre política de aquí y, la verdad, aunque la mayoría de la gente es "normal", hay algunas personas que verdaderamente me sacan de quicio. Y lo más gracioso del caso es que ésa es precisamente su función: sacarte de quicio. Que les contestes con alguna grosería a las barbaridades o medias verdades que ellos puedan decir.

Gracias a la Wikipedia ya he podido identificar qué es lo que son estas personas: se llaman trolls. Literalmente, la Wikipedia lo define así: una persona que escribe mensajes groseros u ofensivos en Internet, por ejemplo en foros, para interrumpir la discusión o enfadar a sus participantes. La palabra también se usa para describir dichos mensajes. De los tipos de trolls enumerados en el artículo que se les dedica, deduzco que se trata de trolls disruptivos, cuyo objetivo no va más allá de romper el foro, de evitar que la información vaya corriendo de forma normal y que la gente se harte de escribir o de comunicarse, en suma.

Los odio profundamente. Encima, vienen con la pamema de la "libertad" (hacia ellos, no hacia los demás) y toda la parafernalia marxista de toda la vida. En fin. Ahora creo que sé cómo voy a reaccionar.

26 de diciembre de 2006

Apestada

Sí, para los propios de su ex-partido. Al PSOE todo le va bien siempre que sea en beneficio de su estrategia política y no le importa mentir. Ahí está, sin más comentarios.

24 de diciembre de 2006

¡Olé tu pare!

Vaya con la menestra Narbona. Que sale con que quiere "prohibir la suerte final del toro". Para una menestra socialista, ecologista y doctora en Ciencias Económicas, eso es bastante lógico: cree que la realidad ha de ajustarse a lo que ella cree que es. No es tan lógico cuando uno sabe que el padre de la interfecta fue un excelente comentarista de la fiesta nacional. Pero, como siempre, analicemos un poco más.

¿Qué es lo que se podría prohibir de la fiesta? Porque hay que pensar que a estos hijos del "prohibido prohibir" les encanta prohibírnoslo todo. Veamos. Para empezar, se podría prohibir que al morlaco se le afeitaran los cuernos, para que el torero no contara con una ventaja a todas luces injusta y que convierte el festejo en algo innecesariamente cruel. No es malo para la fiesta que el torero sienta el miedo frente a un animal de media tonelada. Así, sólo los que tuvieran vocación se plantarían frente al toro.

Es un poco más difícil decir qué se podría prohibir del festejo propiamente dicho. El público entiende cuándo a un toro se le castiga más de la cuenta. El picador es el que recibe mayores pitos; la suerte de banderillas tiene que ser también limpia, porque de otra forma, el banderillero se lleva también una buena ración de pitos.

Y llegamos así a la suerte final, la estocada. El acto final en el que el torero se pone frente al toro. Momento temido probablemente por muchos diestros. Ahí es donde el torero se agranda o empequeñece para siempre. Lo de "para siempre" es a veces literal: ahí tenemos a Manolete o a Paquirri. También aquí, si la estocada no es limpia y hay que ir al descabello, el diestro pierde la oportunidad de cortar rabo u orejas, con la consiguiente ración de pitos y silbidos.

A lo que voy es que "la fiesta", o se prohibe entera o no se prohibe en absoluto. No se puede eliminar la suerte del estoque sin que la corrida se quede en espectáculo para turistas hipócritamente sensibilizados en contra de lo que ven.

¿Cuáles puedan ser otras motivaciones para "prohibir la suerte suprema"? No la brutalidad o la crueldad, desde luego. Pongamos un ejemplo. No hace tantos años, en un lugar de cuyo nombre no puedo acordarme, ahorcaban un burro y luego lo lanzaban al suelo desde lo alto del campanario de la iglesia. Eso es brutalidad, claro, pero menos: no se ve, no sale en la televisión. Es recomendable que la señora menestra salga de su despacho y recorra España en toda su extensión. Volverá a su despacho con un nutrido catálogo de "costumbres bárbaras" que en sus lugares son tradiciones que nadie ha pensado ni por un momento en eliminar.

Por otro lado, si de "brutalidad" o "crueldad" se trata, ¿por qué no prohibe la progresía desgobernante la de los videojuegos bélicos? Que uno ve los trailers de esos juegos y aparte de la chorrada esa de que "mejoran la coordinación entre el ojo y la mano" (manera fina de decir "donde pongo el ojo, pongo la bala"), asesinar es tan sencillo, tan fácil... El dinero que ganan esas multinacionales de los videojuegos es el que habrá de emplearse después para los hospitales, cuando alguien quiera traspasar la frontera de lo virtual a lo real. De hecho, hay quien ya la ha traspasado: ¿recuerdan al asesino de la katana?

Tal vez otra motivación, menos noble e igualmente socioprogre, es ir eliminando lentamente los signos de la identidad nacional española. O no tan lentamente. Ya quitaron el toro de Osborne. La religión católica, que formó en mucho parte de la identidad del español de a pie (con o sin nacionalcatolicismo) es otro objetivo a batir. Ahora se quieren cargar a los toros de carne y hueso.

Los antitaurinos, analizando una vez más, resulta que no es que estén en contra de la fiesta, sino de un metasignificado que no se entiende fuera de nuestras fronteras. Están en contra de la España tradicional en blanco y negro que nos legó el franquismo. O están en contra, simplemente, de la idea de España, como les ocurre a bastantes antitaurinos en tierras catalanas. Y como el toro pertenece a la esencia profunda de lo español (más allá de la propaganda turística de toda la vida) hay que borrarlo, sencillamente. Ahora resulta que ser pro-taurino significa o se identifica para algunos con "ser español y de derechas". Hay que ver a qué extremos lleva la dialéctica socioprogre...

A la menestra Narbona, no obstante, le han salido respondones desde sus propias filas. En Andalucía le han venido a decir que ni se le ocurra quitar la fiesta, ni a plazos ni en pago único. En Andalucía, los socialistas conocen bien el impacto que causaría una tal medida. Veremos quién podrá más.

Parecidos razonables 3





Un Gobierno que no nos mienta

21 de diciembre de 2006

Parecidos razonables 2



Skeletor

Parecidos razonables

Heinrich Himmler
Pepiño Blanco

19 de diciembre de 2006

La ofensa y el insulto

Ni cinco días han tardado Pepiño Blanco y sus secuaces en insultar nuevamente al PP. Todavía calientes el cadáver de Loyola de Palacio y la agresión audiovisual contra la AVT, el sindicalista agrario y sus secuaces regalan a los periodistas que asisten a su "copa de Navidad" un vídeo de la "tregua" del 98 en el que aparecen, además de Álvarez Cascos, Rato y Aznar, la foto de la ministra de Agricultura más competente que hemos tenido en los últimos veinte años.

No es para nada sorprendente cuando el PSOE olvida a sus propios muertos y margina a quienes quieren devolver a éstos un poco de dignidad. Si no respetan a sus propios muertos, menos aún a los de los demás.

¿Se acuerda alguien de Luis Atienza y la famosa "guerra del fletán negro"? Aquella "guerra" que además perdimos porque los canadienses no se dejaron enrollar y porque la UE, como siempre, nos dejó con el culo al aire y haciendo un ridículo espantoso.

Con las pifias del PSOE, puestos a "remover el pasado", habría no para un vídeo, sino para una serie entera. Por lo menos, contando la verdad. Si se usara la técnica socialista de agrandar la ficción, sería una serie de varias temporadas de duración (no en vano estuvieron 13 años). Yo mismo me pronuncié en contra de esa "guerra de los vídeos"; pero vista la reincidencia de Pepiño, tal vez hubiera que responderle con otro "vídeo", refrescando así la memoria de los españoles.

No creo que el PP lo haga. Hasta ahora me están demostrando que tienen arriolina en vez de adrenalina: a Pepiño no hay que cabrearlo, ¡faltaría más! A Puigcercós no hay que cabrearlo, ¡faltaría más! No hay que decir nada que pueda cabrear a nadie, ¡faltaría más! Tal vez haya que recordar en el PP aquellas palabras del Apocalipsis 3,15-16...

Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente.
¡Ojalá fueras frío o caliente!
Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente,
voy a vomitarte de mi boca.

El que tenga oídos, que oiga.

18 de diciembre de 2006

Formación ocupacional

No es para cualquiera. No son másters (ni del universo, ni de otra cosa que se le parezca). Son cursos diversos: de "ofimática", de "auxiliar de psiquiatría", de cualquier materia que al amable lector se le ocurra. ¿Sirven? Claro. Sirven porque "nunca te acostarás sin saber una cosa más". Sirven porque así tienes la ilusión de estar haciendo algo, de "prepararte", en vez de tocarte los huevos frente al televisor o el ordenador sin hacer nada. Sirven, incluso, para conocer gente que está pasando más o menos tu misma situación (no, para ligar no sirven).

Pero, sobre todo, sirven al que te da el curso o cursillo (como si la ofimática se pudiera dar en cuatro meses), porque cobra. Sirven al director del centro o academia donde se imparte el cursillo, que recibe la correspondiente subvención, bien sea autonómica, estatal o europea. Que se lo pregunten, si no, a Fidel Pallerols: por desgracia para UDC, el cas Treball (desviación en el 2000 de fondos de la UE destinados en principio a formación ocupacional en Catalunya por funcionarios de la Conselleria de Treball de la Generalitat, entonces feudo de UDC) sigue coleando en los juzgados. Sirven al conseller o político de turno, porque a los que están inscritos o realizando un curso de ésos ya no tiene que contarlos como "parados" y puede presentar ante los votantes y ante sus jefes unas cifras "decentitas".

Nos acercamos peligrosamente a los dos millones de parados. Los problemas que la población percibe como más importantes, aparte del terrorismo, son el paro y la vivienda. ¿Qué hace el gobierno de Zapo y, en el caso catalán, ese monstruo de tres cabezas llamado Tripartito II? Zapo negocia con los terroristas; o más bien se baja los pantalones ante ellos (que te calles, coño, que si no Pepiño va a hacer restallar el látigo). Y el Tripartito II se dedica a proponer la confiscación de viviendas a lo "Doctor Zhivago", con un Carod que se cree una especie de Strelnikov redivivo.

A ver si va a pasar como en la película. Vaya, vamos a imaginarlo. Pongamos a Carod Rovira la estampa de Tom Courtenay (el actor que magníficamente interpretó el personaje de Strelnikov). Su camarada compañera, Lara Antípova, le pone los cuernos con el protagonista (se corren apuestas sobre quién podría representar a Yuri Zhivago). Situémonos al final de esa gran película, con Strelnikov-Carod caminando sobre la nieve, desarbolado, desgañitándose: "¡No soy Carod-Rovira! ¡Soy Pérez García! ¡Soy hijo del Cuerpo! ¡Soy Pérez García!". Caramba, David Lean era un profeta, además de un genio.

14 de diciembre de 2006

Soluciones expropiacionales

Que la izquierda cuando gobierna suele tener ideas "geniales", es cosa sabida. Ahí está, sin más, la Trujillita con sus "soluciones habitacionales": el proletario pisito de 30 metros, que según decía ella, "en Suecia es lo normal". Seguramente es lo normal: pero también es normal que la Seguridad Social en Suecia no deje tirado a nadie y que esas viviendas consten de todos los servicios que los habitantes pueden necesitar.

Pero eso no es nada. Ahí está el d'Iznáha, que después de su experiencia ministerial zapateril trae "nuevas ideas". Y desde luego, es mucho más "genial" que lo de la menestra Trujillita: la de hacer un recuento de viviendas objetivamente "vacías" y alquilarlas por 6 años, nada menos, al mejor postor. O por un "precio justo". Es indiferente: suena a expropiación forzosa. Me acuerdo muy bien de cuando estudiaba la expropiación forzosa en la Facultad de Derecho. El epígrafe general era pomposo y rimbombante; pero ahora, visto lo visto, suena bastante exacto: "Sacrificio y lesión del patrimonio del administrado".

Claro que técnicamente no es una expropiación: es una especie de "confiscación temporal" para que tú, inmundo y vago propietario, no te creas que por pagar impuestos puedas hacer con lo tuyo lo que quieras. Y como los pisos están carísimos y las hipotecas tampoco son moco de pavo, "vamos a repartir el uso y disfrute de la propiedad para que todos puedan tener derecho a una casa, aunque sea por un tiempo". Ahí es nada la inventiva de este Tripartito II. ¡Vivan las soluciones alquilacionales!

¿Sorprende, pues, que el Tripartito II no trate de corregir la especulación inmobiliaria promovida -hace tiempo- por el Ayuntamiento de turno? Cierto que no es la única causa del encarecimiento de los pisos, pero sí la principal y por donde empieza ese asunto. Hasta ahora (puedo equivocarme) no ha habido escándalo inmobiliario que no haya tenido ramificaciones en algún munícipe (o en más de uno). Y bueno, si éstos de aquí no lo hacen, cuanto menos Zapo, para quien "España va de puta madre". Que los Ayuntamientos se nutren de las multas y de las licencias de obras lo saben ya hasta los niños de teta. Ahora bien, ¿cortar la mano que a todos ellos les da de comer, aunque sean comisiones nada más? Claro que no. Viven una realidad virtual, pero tontos no son, no.

In memoriam

Loyola de PalacioPor Loyola de Palacio y Valle-Lersundi. Alfonso Guerra, haciendo gala de su resfriado ingenio, digno de mejor causa, la apodó "la monja alférez". Pero fue una Ministra de Agricultura como no ha tenido España en muchos años (algo podría aprender de ella la actual titular del ramo, aunque no es probable).

Sólo recuerdo dos detalles de ella: que con dos cojones (los que no tiene el PSOE actualmente) encabezó una manifestación contra una normativa injusta y perjudicial de la UE contra los intereses de España. De eso, por desgracia, nadie se acuerda.

El otro detalle del que me acuerdo es el "asunto del lino". No recuerdo bien quién lo destapó, pero el hecho es que ella salió exculpada de toda responsabilidad y cuando el foco de la justicia empezó a enfocarse hacia el PSOE, ¡oh, milagro!, del asunto del lino nunca más se supo.

Nunca la llegué a conocer y por tanto, no soy el más indicado para hacer un panegírico. Pero la imagen pública que dio fue siempre correcta. Trabajadora. Y que en la UE siempre veló por los intereses de España, algo de lo que Borrell y otros cantamañanas como él tendrían que tomar nota.

Lástima que en su Guipúzcoa natal nadie hará un homenaje oficial a una de sus hijas más ilustres. Todo lo contrario de Herr Fischler (Franz). Ese Fischler al que muchos españoles, especialmente los productores de aceite, teníamos atravesado. Después de habérselas tenido bien tiesas con ella nunca dejó de mandarle un ramo de flores por su cumpleaños, según cuenta Lucía Méndez en su emocionado obituario en El Mundo.

Desaparece una de nuestras principales valedoras en Europa. Descanse en paz.

¡A la cárcel!

Éste es uno de esos casos en el que la realidad pone contra las cuerdas a la ley. Un vigilante jurado dispara e hiere de muerte a un presunto atracador. El atracador no va solo, sino que hay otros actuando conjuntamente con él. Sus intenciones de no irse con las manos vacías están claras. El vigilante, pues, haciendo uso de su arma reglamentaria, dispara y según decíamos antes, le hiere de muerte. Lo que a continuación sucede sólo se puede explicar en España: el vigilante es condenado por homicidio premeditado y la viuda del muerto se persona en el juicio como "acusación particular".

¿Cuál era la mejor argumento del vigilante? La legítima defensa, por supuesto. Pero veamos qué dice el Código Penal...


Art. 20.4 del Código Penal de 1995

El que obre en defensa de la persona o derechos propios o ajenos, siempre que concurran los requisitos siguientes:

  1. Agresión ilegítima. En caso de defensa de los bienes se reputará agresión ilegítima el ataque a los mismos que constituya delito o falta y los ponga en grave peligro de deterioro o pérdida inminentes. En caso de defensa de la morada o sus dependencias, se reputará agresión ilegítima la entrada indebida en aquélla o éstas.
  2. Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla.
  3. Falta de provocación suficiente por parte del defensor.

De acuerdo siempre con la ley, para "no sufrir el peso de ésta", debe actuarse de la siguiente manera:

a) Esperar a que el delincuente penetre en casa de uno (para que se dé el requisito de la "entrada indebida", sin el cual es inaplicable esta eximente).

b) Cerciorarse de que el delincuente va armado para, en su caso, responder a la entrada ilegítima y/o cualquier otra agresión de forma "proporcionada" y "racional".

c) No provocar de forma "suficiente" al delincuente.

d) Entretener al delincuente hasta que de todos modos lleguen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (Mossos, Policía, Guardia Civil) y se hagan cargo de la situación.

Pero no acaba aquí la cosa. No lo sé con seguridad, pero probablemente la viuda haya solicitado lo que en términos forenses se denomina "sustanciación de pieza de responsabilidad civil". O traducido a román paladino: que la "indemnicen" por la muerte de su marido. Aun con el debido respeto a las resoluciones judiciales, esto nos parece ya agregar el insulto a la ofensa.

Según se deduce de las noticias que van llegando, existe una gran sensación de inseguridad en la zona. Pero resulta que sólo sale a la luz cuando atacan a unos joyeros, gente importante de la región. Si esos delincuentes se hubiesen atrevido con alguien "menos importante", los hechos no hubieran salido prácticamente en todos los telediarios.

Al señor Saura, el "ecosocialista" conseller de Interior, le crecen los enanos. Entre los okupas de La Makabra, a los que no puede reprimir porque se lo impide su religión, y las bandas del crimen organizado, que parecen demostrar que el desorganizado es él, los ciudadanos no nos sentimos nada seguros. Cosas del Tripartito II y de la realidad virtual en que se ha instalado. Y mientras, el señor Corominas a la cárcel, por "homicida de albanokosovares". Los normales, a la cárcel; los anormales, a andar sueltos por ahí.

12 de diciembre de 2006

"España va de puta madre"

Lo ha dicho el presidente, claro. Yo no sé qué tiene el Palacio de la Moncloa que, una vez bien instalado y bien acostumbrado al edificio, al inquilino elegido por votación popular le aquejan toda serie de dolencias acordes con su personalidad. De Adolfo Suárez no recuerdo gran cosa; y tampoco de Calvo Sotelo, prácticamente un interrex antes de que llegara la etapa felipista. Por cierto, que fue Calvo Sotelo quien cayó en la cuenta de ese síndrome monclovita y lo explicaba más o menos jocosamente (no es fácil imaginar a don Leopoldo, con lo serio que era, mostrando animus iocandi) en sus memorias.

Pero a lo que vamos. ZP ha dado muestras de no ser inmune al edificio. Felipe cayó en la tentación de las "ausencias quejumbrosas" (Mecano podría haberle adaptado aquella canción para que dijese "Ay, bonsai, bonsai"), Aznar cayó en la tentación de mirarse el ombligo y de creer que todo lo que hacía era por el bien de España. ZP es menos trascendente y cae ruidosamente en la tentación del "optimismo filosófico": nótese la diferencia abismal entre ir "bien" e "ir de puta madre". Se le puede conceder a Aznar que en eso era más realista.

Lo malo es que eso sólo lo sabe él. ¿Los demás? Los unos cachondeándose para no cabrearse ante tanta desfachatez, los otros sonrojándose en un silencio monjil. Y de todos ellos, la gran mayoría esperando a alguien que arregle lo que ZP está desarreglando (aunque costará unos cuantos años y muchos, muchos disgustos a mucha, mucha gente).

11 de diciembre de 2006

Sociedad civil

Valiente expresión esa de "sociedad civil". Como expresa Enrique Puchet, la expresión tiene su historia y se ve entroncada en primer lugar con lo económico, en la contraposición entre "burgués" y "político".

Prescindiré, no obstante, de las implicaciones filosóficas de la expresión, bien explicadas por el señor Puchet. A mí eso de "sociedad civil" siempre me trajo el aroma de los "representantes o prohombres de la ciudad", algo así como el Consell de Cent barcelonés. Luego, pensándolo mejor, llegué a la conclusión de que a la sociedad "no había que ponerle adjetivos", puesto que todos somos miembros de la sociedad. Ahora pienso, incluso, que el uso de esa expresión por ciertas personas de ideología nacionalista tiene un sentido excluyente; y específicamente, de los militares, a quienes algunos descerebrados consideran "miembros de un ejército de ocupación".

Vayamos poco a poco llamando las cosas por su nombre...

Curiosidades varias

Lauren Postigo
La semana comienza llena de noticias. La primera tanda es de dos obituarios que nada tienen que ver entre sí: por un lado, el de Augusto Pinochet, personaje idolatrado por algunos y temido y odiado a partes iguales por todos los demás chilenos, según mi concepto; por otro, el discreto deceso de Lauren Postigo, que extrañamente coincide con los fastos del cincuentenario de TVE, "la única" en los años en que Cantares llevaba su andadura triunfal (quien tenga alguna edad se acordará de que el programa se iniciaba con el pasodoble Suspiros de España y que se grababa o emitía desde el Corral de la Pacheca). Como siempre, en España uno tiene que morirse para que lo recuerden.

Y luego... pues... todo lo que está saliendo del 11-M. Parece que ahora el señor Vera (Rafael) sabe más del 11-M de lo que los españoles pensábamos. Igualito que con el GAL, oiga. Y que tal vez si habla, nos enteremos de una puñetera vez de quién, cómo, cuándo, dónde y, sobre todo, por qué. Lo más probable es que no caiga esa breva, mucho menos teniendo en cuenta el rifirrafe de Pepiño con José Antonio Pastor, del PSE a cuenta de unas "mentiras". Y obvio que eso, frente al esperado fallecimiento de Pinochet, no es titular de primera página. Cosas de este país...

(algunos estarán contentos de que este post "casi no hable de política"...)

10 de diciembre de 2006

Los palos y el sombrajo

Acabo de terminar la lectura de un demoledor artículo del profesor Roberto Centeno aparecido en El Mundo el pasado viernes 8 de diciembre.

De todo lo que se dice en ese artículo me quedo con dos ideas: la primera, que el Gobierno socialista sube los impuestos (con lo cual deja de ser de izquierdas, porque la izquierda en teoría "los baja"). ¿Y para quién los sube? Pues para las clases medias y los pensionistas, que (oh, contradicción) forman la masa de votantes del PSOE. Es decir, los sube para quien no se puede escapar de control porque sus recursos dependen de una nómina o de los presupuestos generales de una Administración (estatal, autonómica o local). ¿Los baja? Claro que sí. A los ricos, a los que pueden lavar su dinero en Gibraltar o en Suiza, a los que mediante "trampas legales" pueden tributar a un miserable 1% por sus actividades societarias (para las cuales hay que disponer de 2,4 millones de euros, eso sí).

¿Éste es el gobierno que se dice "social" y "obrero"? ZP nos quiere vender la moto; pero como decía Lincoln, "no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo". De todos modos, considero a ZP un monigote manipulado por otros, que son los que verdaderamente cortan el bacalao, la pescaílla o lo que se tercie. Más sangrante es la comparación con la realidad si tenemos en cuenta que el PP, "oficialmente de derechas", nunca ha escondido que es de derechas. El PSOE, en cambio, es un partido "de izquierdas" que, como vemos, hace una política de derechas sin ningún tipo de sonrojo. Si a un partido político no se le puede pedir un poco de coherencia entre su ideario y su forma de gobernar, apaga y vámonos.

La segunda idea con la que me quedo, que no expresa el profesor Centeno pero que yo personalmente deduzco es que, en todo este tiempo, España no ha dejado de ser una especie de cortijo privado, al que sólo han tenido derecho de entrada unos pocos. Y a esos pocos les ha importado bien poco que el país que devoran a tres carrillos se vaya al carajo mientras ellos estén bien. "Ellos", que además y en realidad, no tienen más ideología que la de su barriga y su cuenta corriente a costa de los sudores de todo el mundo.

Pero hay una reflexión, o tal vez duda, que me asalta: si cambiara el Gobierno, ¿cambiaría eso de "gobernar para los amiguetes"? No sé a qué pueda deberse; pero todavía no he oído a nadie en el PP expresarse en público con la claridad que lo hace el profesor Centeno (dejando aparte algunos términos técnicos, achacables a su condición de docente universitario). Y cuando la oposición, debiendo hablar, calla... Si con los argumentos y las razones que se exponen en ese artículo, el PP no tiene agallas para taparle la boca a ZP y a sus corifeos, apaga y vámonos. Nunca faltará quien diga que el PP es culpable hasta de las guerras púnicas. Y el PP, probablemente, callará.

A ZP se le ha caído el sombrajo. Y mucho me temo que a nosotros (a todos, tirios y troyanos), tarde o temprano, nos caeran los palos. Y el PP, callado. O tal vez no. ¿Quién sabe?

4 de diciembre de 2006

La sequía

Nunca pensé que tuviera que justificar por qué escribo de lo que escribo, pero las cosas se han puesto de tal manera que lo voy a hacer, por primera y única vez, saltándome el principio excusatio non petita, accusatio manifesta.

En un blog de propiedad de uno, uno escribe de lo que quiera. De religión, de zoología, de astronáutica, de música electrónica... Hay miles de temas sobre los que uno puede escribir. Pero hay un tema desgraciado en España sobre el que es siempre peligroso escribir: la política. Siempre ha traído problemas hablar de política y, por desgracia, en esta especie de democracia que tenemos, más aún.

Claro que yo podría "evitarme problemas" si dejara de hablar de política y, sobre todo, dejara de hablar contra el Gobierno. Podría hablar, un suponer... de las florecicas que crecen en las laderas del Vesubio. O de las costumbres del ornitorrinco. O del apareamiento de las mónadas de Leibniz con los noúmenos de Kant. Eso, como decía Kortatu, podría ser incluso "constructivo, inspirador y educativo".

Pero me da por ubicarme en la realidad. Y si lo que veo no me gusta en absoluto, con todo derecho puedo criticarlo. Y ahí es donde entra el blog, con sus infinitas posibilidades de opinión. Ya sé que mi blog, probablemente, no creará jamás opinión. Que tal vez sólo yo lo lea, y alguno o alguna más que caigan en él por equivocación. No me importa. No busco la fama ni el olor de multitudes. El hecho es que el blog permite discrepar del pensamiento único y eso es lo que tratamos muchos de hacer, con mayor o menor fortuna.

Tengo muy claro que no voy a "arreglar el país" desde mi minúsculo rincón. Pero eso no me impide hablar de las cosas que me molestan, o simplemente me llaman la atención. Y alguien tiene que decirle a ZP que, como el emperador del traje nuevo, va desnudo, aunque él trate de hacernos creer que va vestido. Que no nos creemos ni las mentiras ni los juegos de manos de él ni de sus cortesanos. Y eso lo hago yo desde mi minúsculo rincón. Y otros desde sus rincones más mayores. Personas valientes como Luis del Pino ayudado por los "peones negros", por ejemplo, que van escarbando entre las mentiras de la versión oficial del 11-M. Sus incómodas investigaciones no tendrían cabida en un diario "oficial", así que él ha ido construyendo su propio espacio y ha conseguido poner muy nervioso al Gobierno porque otros beben de las informaciones que se recopilan en su blog y eso se transmite.

En la historia de la humanidad siempre ha habido quien ha decidido de forma unilateral lo que es "correcto" pensar en un momento y lugar determinados, bajo pena de muerte o tortura, o amenaza de un mal cualquiera. Censores, inquisidores, comisarios políticos, funcionarios de Ministerios de Propaganda (o del Amor, que hubiera dicho Orwell)... Claro que como esto es una "democracia", quienes quieren imponer lo correcto no pueden acudir a la pena de muerte, o a la tortura o al secuestro del periódico o lugar en que esas ideas se publican. Acuden a medios indirectos. Algo así como un tipo Clint Eastwood en las películas del Oeste. Estás en la main street frente a él. Se masca la tragedia. Sopla una ráfaga de viento helado que trae unos matojos. Y él te clava una mirada dura y penetrante mientras te dice con voz de Constantino Romero: "Yo que tú no lo haría, forastero". Es una especie de "control difuso" muy efectivo y muy en la línea autoritaria marxista-leninista.

Y cuando en España buena parte de la prensa oficial ha abdicado alegremente (o no tan alegremente, vamos a pensar) de su función de mosca cojonera del poder para ponerse a su servicio, el blog es lo único que nos queda a los ciudadanos para expresar las discordancias entre lo que dice el poder y lo que cada ciudadano ve con sus propios ojos todos los días, para que la información circule. Y lo peor para el poder es que, por ahora, el "fenómeno blog" no se puede controlar.

Por eso en la blogosfera toda opinión y todo pensamiento, dentro de unas mínimas normas de respeto, son respetables, valga la redundancia. Por eso unos pueden hablar de las florecicas que crecen en las laderas del Vesubio y otros podemos hablar de política con mayor o menor suerte o conocimiento sin que a nadie se le ocurra decir que "habría que cerrarle el blog". Sólo a las personas con alma de censor, inquisidor o comisario político se les ocurriría tal cosa.

Desde los puntos de vista expuestos, entiendo que algunos puedan considerar que hablar contra el desgobierno zapateril es "indicio de sequía". Que hablar de la "memoria histórica" desde una posicíón significativamente distinta a la del desgobierno zapateril es "indicio de sequía". Que solidarizarse con una persona que justamente está amenazada de muerte por "pensar diferente" es "indicio de sequía". Claro. Pero esto es la libertad, oiga. Respetando unas mínimas normas, uno puede hablar de lo que quiera y aceptar las críticas que pueda suscitar su discurso, siempre que sean razonadas y en lo que tengan de constructivo.

Son malos tiempos para la lírica. El cambio climático, efectivamente, ha llegado. La Tierra está más caliente que hace unas décadas. Por eso, unos constatamos que es así, a ver si hay alguien que se da por enterado y hace algo. Otros, en cambio, prefieren hablar de las florecicas que crecen en las laderas del Vesubio.

1 de diciembre de 2006

"País vecino"

Interesante este "testimonio". En Cataluña "España" hace tiempo que dejó de existir. Hace tiempo que en los medios de comunicación oficiales se habla de una entelequia denominada "Estado Español", como si Mongolia (con permiso de los mogoles) quedara más cerca. Ahora, en este "país de las maravillas de ZP", los independentistas transforman el "Estado Español" en el "país vecino". Nos enteramos de que es España porque en el décimo no se olvidan de mencionar su capital, o sea, Madrit. Que aunque lo escriban correctamente en el idioma del "país vecino", aquí en Cataluña todo el mundo sabe que se trata de Madrit.

Y yo me pregunto: si "España" es ahora "el país vecino", ¿por qué esos independentistas de vía estrecha juegan a la lotería de una potencia extranjera? Es decir, ¿abominan del "país vecino" pero no del dinero del "país vecino"? ¿En qué quedamos: independientes o subvencionados? Tan subvencionados como Andalucía en los tiempos del PER, por otro lado. Esa Andalucía respecto de la cual se sienten tan "superiores". Claro que no hay peor cuña que la de la misma madera, aquí, en Iznájar y en Ulan-Bator...
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