4 de julio de 2007

El estado de la canción

Ayer fuimos testigos ausentes del Debate del estado de la canción. Digo ausentes porque el bajo perfil de los políticos que dizque nos gobiernan ha conseguido que el común de los ciudadanos se desinterese de lo que ayer se estaba dilucidando en Cortes. También obró a favor del desinterés el hecho de que las posturas que se iban a enfrentar estaban perfectamente claras:


a) El optimismo filosófico de Zapo, tan aparentemente incurable como una de esas enfermedades raras a las que todos los días se enfrenta el doctor Gregory House en la tele. Para Zapo todo estaba sencillamente «perfecto». Claro, tomando la parte por el todo. Así, si el número de millonarios en España ha crecido, significa que la situación económica es «de cine». Si la ETA no ha matado más que a 3 personas en lo que va de año, se trata de «un éxito en la política de Interior del Gobierno». Etcétera.


b) La catástrofe-hecatombe de Rajoy. Bueno, en realidad no tanto así, porque a fin de cuentas, aunque el país va más o menos mal, todavía tiene posibilidades de ser encarrilado. Pero Rajoy sí señaló las falacias de la versión zapateril de los hechos. Machacó uno por uno los argumentos de Zapo y su visión «aliciana» de la realidad española. Y consiguió situar la credibilidad de Zapo por debajo de cero; al punto de que incluso la claque especializada enmudeció cuando Rajoy se dirigió a ella específicamente.


Normalmente, se debate para llegar a un punto determinado de encuentro, porque quienes debaten están buscando una solución a unos problemas que son el fondo del debate y quienes debaten. Pero ayer no vimos nada de eso. Que esto iba a ser un diálogo de besugos estaba cantado. Que Zapo no iba a contestar a nada de lo que Rajoy le preguntara, también. Uno se pregunta para qué se hacen estos debates, si para quien debe someterse a control y rendir cuentas de su gestión no son más que un puro formalismo.


Digamos, pues, que nada ha cambiado tras el debate del estado de la canción. Si acaso, se han enconado más las posturas del Gobierno y de la oposición. Lo que a los ciudadanos nos queda claro es que Zapo aguantará hasta el final de la legislatura. Y aguantará sin explicar que tratos tiene con ETA o en qué pasos anda con lo de la «Alianza de Civilizaciones», que bien cara nos está costando a los españoles (sin que sea el menor de ellos el ridículo internacional y la esperanza de nuestros amigos extranjeros de que la etapa zapateril se acabe cuanto antes). Aguantará porque no tiene otra opción. Como el púgil que, castigado prácticamente en todas las partes de su cuerpo, sigue presentando el rostro para que se lo martilleen una vez más. Cabría preguntarse por qué o por quién ha decidido aguantar hasta el próximo marzo en vez de marcharse. Sea cual sea la respuesta, como siempre, las patadas se las van a dar en nuestro agónico y sangrante culo.

3 de julio de 2007

Decálogo del empresario mercantilista

(Tomado de Libertad Digital. No tiene desperdicio; y habiendo yo estado en México, puedo dar fe de que es cierto lo que dice).

He aquí, en diez sencillos principios, la receta para ser un buen depredador territorial, en México o en donde se pueda:


  1. El mercado es un territorio de tu propiedad exclusiva, incluidos todos los "excedentes" que les puedas sustraer a las piezas de caza que ahí habitan, también conocidas como consumidores o contribuyentes. "Excedente" es todo lo que no es indispensable para la estricta supervivencia de las piezas de caza.

  2. Tu primer deber es defender ese territorio de cualquier intruso (importaciones, inversión extranjera, nuevos competidores, inmigrantes) y de cualquier condición que amenace tu exclusividad, sean leyes que fomenten la competencia, sean impuestos que reduzcan tus rentas, sean disposiciones que te impidan cazar a tus anchas.

  3. El Gobierno existe para defender única y exclusivamente tus derechos adquiridos sobre el territorio de caza. Su misión es establecer sólidas barreras protectoras que impidan la entrada a todo elemento perturbador.

  4. El Gobierno debe, por tanto, cerrar las fronteras a productos, servicios, trabajadores o inversores ajenos al territorio. Si el cierre total de fronteras es inviable, el Gobierno debe establecer barreras arancelarias –lo mínimo aceptable son aranceles del 500%– y no arancelarias que impidan el ingreso de elementos nocivos, como mercancías de mayor calidad o más baratas, trabajadores más competentes o inversionistas dotados de mejores capacidades para la competencia.

  5. El Gobierno, además, debe evitar que tus rentas mengüen por el cobro de impuestos; idear justificaciones y mecanismos –por ejemplo, decretar que tu territorio de caza es "estratégico y prioritario"– que impidan la libre competencia y garanticen tus rentas a través de altos precios.

  6. Del mismo modo, el Gobierno debe contener los salarios en el mínimo indispensable para que se mantengan los niveles de consumo pero sin afectar tus márgenes de ganancia.

  7. Las aduanas existen no para facilitar el comercio en beneficio de los consumidores, sino para proteger a los depredadores exclusivos.

  8. El Gobierno debe facilitar tus labores predatorias mediante créditos blandos o a fondo perdido, con cargo a los recursos públicos.

  9. Otorgarás premios a los políticos que apoyen tu exclusividad en el territorio y castigarás a los que amenacen la "integridad" (léase, exclusividad) del mismo territorio.

  10. No importa si el Gobierno es de derecha o es de izquierda, en ambas posiciones encontrarás políticos y burócratas dispuestos a cooperar con la salvaguarda del territorio de caza.

1 de julio de 2007

Expedientes X

Querida Martha:


Muchas gracias por enlazarme en tu blog y paso a comentar tu post más reciente, a cuenta del «preso político más joven de Venezuela». Me imagino que, visto desde allá, es una especie de Expediente X. Y lo digo así porque la referencia televisiva es más asequible a la mayoría de los que puedan leer este artículo que no la referencia a Kafka y a El proceso, mucho más exacta pero más literaria y por tanto, menos inmediata.


Así, pues, tenemos a un joven al que se detiene por «elemento subversivo o antisocial» (todas las dictaduras acaban usando la misma terminología o parecida para designar a sus opositores). Se le detiene más allá del término prescrito por la ley venezolana, violentando el ordenamiento jurídico. No hay pruebas, pero sigue preso. El gobierno del simio rojo dice que «aquí no pasa nada». No hay fecha para un juicio, así que de haberla no cabe esperar que sea ése un juicio justo.


Querida Martha, perdona que lo diga así, tan crudamente. En España siempre dijimos que esas cosas «sólo podían pasar en las repúblicas bananeras» y que, como nosotros estábamos en el Primer Mundo, quedábamos exentos de sufrir tal enfermedad. Pues va a ser que no. Nosotros no estamos ni mucho menos libres de sufrir esa enfermedad por la cual a unos poderes públicos, aun elegidos democráticamente, se les puede ocurrir encerrarte por pensar distinto. O por expresar ese pensamiento diferente ya sea en radio, en televisión o en un blog.


Va a ser que aquí algunas personas «presuntos periodistas», han pedido hace ya algún tiempo desde las páginas de algún diario el cierre de blogs ideológicamente contrarios al pensamiento dominante. Eso es «progresismo», sí señor. Va a ser que aquí se detuvo a dos militantes del Partido Popular bajo acusación de atentando contra la autoridad del entonces ministro de Defensa señor Bono. Los militantes, haciendo uso de su derecho a la tutela judicial efectiva, presentaron la correspondiente querella y una juez de Madrid les dio la razón. Y ahora, los querellados recurrieron, y es el Tribunal Supremo quien les da la razón. Es decir, según nuestro TS, la detención estuvo bien justificada y «a los militantes de ese asqueroso partido fascista derechista les estuvo bien empleado». Brillante. No hay nada que el Tribunal Supremo no pueda arreglar cuando se tuerce en instancias inferiores.


La sentencia no solamente es a sabiendas manifiestamente injusta. El problema en nuestro ordenamiento es que si en el futuro se da otro pronunciamiento sobre un caso de características similares a las del presente, se crea jurisprudencia sobre el particular, que vendrá a avalar las actuaciones discrecionales de un poder ejecutivo salido de madre. Es, sin duda, un expediente X.


Más llamativo es el caso Avui. En nuestro blog ya nos hicimos eco de lo fácil y gratuito que resulta insultar al Ejército. Pues bien: una asociación de militares retirados presentó una querella contra ese presunto periodista y el presunto periódico independiente. Al cabo del tiempo, resulta que la querella de la asociación es archivada por apreciarse la «excepción de cosa juzgada» (existencia de una sentencia firme sobre el fondo del asunto). No se sabe dónde está el auto de archivo y menos la sentencia por la cual se aprecia la «cosa juzgada». Eso es un verdadero expediente X.


Y para no cansarte más, mi querida Martha, te pongo un último ejemplo. Un señor, dizque comediante, llamado Pepe Rubianes, llegó en televisión a «cagarse en la puta España» y no sé cuántas barbaridades más (y lo lamentable no es sólo lo que dijo, sino que el público presente en el plató aplaudía borregamente). Se querellaron contra él. ¿Resultado? Una pequeña multa y «aquí no ha pasado nada». Dime tú lo que duraría en Venezuela alguien que «se cagara» en el país y dijera, por ejemplo, que Venezuela «está llena de maracuchos de mierda». Pues eso es otro expediente X, incomprensible si no se toma en consideración que estamos en la Ex-paña de Zapo y que, por tanto, todo es posible siempre que sea contra España.



En fin, mi querida Martha. Como decimos acá (allá no sé si lo dicen igual), en todas partes cuecen habas; y en casa de uno, a carretadas.

23 de junio de 2007

Resaca municipal

Escribo estas líneas con plena conciencia de que «he dejado pasar la ocasión» y de que en absoluto me he dejado vencer por la «premura de la noticia». Yo sabía muy bien que quería esperar hasta que pasara la resaca postelectoral para ver cómo se iban decantando los acontecimientos. Y la verdad: no me ha defraudado. Es decir: no, pero sí. Y acto seguido paso a explicarme.

En una dictadura existe un señor que está por encima de conciudadanos e instituciones cuya voluntad es ley. Él tiene todo el poder y a quien no obedezca ya sabe lo que puede esperar: la prisión, el paredón, la muerte civil… etc. En una democracia, por el contrario, existe la obligación de preguntar al pueblo si seguimos como estábamos o se hace necesario un cambio. Se llama elecciones. Y el pueblo vota y elige a las mismas personas o a diferentes personas de las que había antes para regir la cosa pública. Y no tiene por qué pasar nada: el cambio es el resultado de la normalidad democrática.

Llevamos 30 años de democracia y si Adolfo Suárez pudiese volver de las brumas del recuerdo en que su enfermedad le tiene retenido, se encontraría con que probablemente habríamos retrocedido unos cuantos años. Que los esfuerzos que dedicó a que las Cortes franquistas se hicieran el harakiri sin chistar no habían servido para nada. Que todos los consensos que logró para que pasáramos de una dictadura a una democracia han sido lanzados al retrete.

Pero donde más se ha notado esta dinámica ha sido en las elecciones municipales. Se dice que en ellas «se vota más a la persona y menos al partido». Sería lógico, ¿no? Quien se presenta para alcalde es (o debería ser) alguien conocido en la ciudad. Debería ser conocido por su honorabilidad, su capacidad de gestión y su don de gentes en cuanto a cercanía a los ciudadanos, lo cual haría que las siglas del partido en el que militase quedaran en segundo o tercer plano.

Pues bien. Cada vez estoy más convencido de que se ha rehecho el tejido caciquil que conectaba el poder local con el poder nacional. El proceso no se ha consumado en esta democracia, sino que ya desde el franquismo se empezó a rehacer. Así como todo Estado necesita funcionarios, es decir, personas que hagan funcionar la pesada maquinaria administrativa, a un nivel informal se necesita de personas «fieles» que tengan el control de un pueblo o de una comarca, para así asegurar al partido una cuota de poder en la zona.

Este cuadro no es muy diferente de lo que ocurría durante la Restauración borbónica de 1876: existía el turno de partidos entre Cánovas y Sagasta, hasta que un día se le indigestó el desayuno a Mateo Morral, de profesión anarquista, y de un bombazo hizo desaparecer a uno de los grandes pivotes del sistema: a Cánovas, precisamente. A nivel local, como siempre, eran el cacique y su séquito quienes garantizaban «la paz y la continuidad de ese estado de cosas», por tener la confianza del gran jefe nacional o regional. Y todo estaba «atado y bien atado».

Hoy en día parece que estamos repitiendo el mismo esquema. Se está creando (o existe ya o se repuso en su sitio a «los de siempre») una aristocracia local, que es a lo que se refiere el mal entendido término «sociedad civil». Dicho término no incluye en modo alguno al pueblo, sino solamente a los «hombres primeros del pueblo». Tradicionalmente lo fueron el médico, el boticario, el maestro o el terrateniente. Esta puntualización es importante porque nos ayuda a entender lo que está pasando a otro nivel.

A ese otro nivel, que además está consagrado por la legislación electoral vigente, existe una segunda vuelta no oficial: el Alcalde es votado por todos los concejales, como un primus inter pares. Esa previsión legal tiene el efecto perverso de que el electorado desaparece por el escotillón una vez terminada la campaña, después de haber tenido que soportar el bombardeo diario de los «mensajes» electorales. De tal guisa, la política local se convierte en un «asunto privado». No es aceptado ni conveniente que el pueblo meta las narices en esos pactos postelectorales (que deberían estar prohibidos, en mi modesta opinión). Ahí es donde entran los chalaneos, las componendas, los intereses del partido al que cada cual pertenece… Los ejemplos están a la vista (Baleares, Navarra…).

En fin, pues. El pueblo español siempre mereció mejor nota que sus gobernantes (mucho más desde que éstos son electos). Y sin embargo, el hecho de ir a votar se está convirtiendo no en una rutina, sino en el único derecho que se le concede al rebaño (uy, perdón: se llama electorado). Y así nos va…

22 de junio de 2007

"One world, one web, one program"

Parece mentira, pero el título de este post es el texto de un anuncio promocional de Microsoft. ¿Es casualidad... o se parece al Ein Volk, Ein Reich, Ein Führer de Adolf Hitler? No hay como andar buscando en la web algo concreto para que te encuentres algo que no buscabas y que puede ser tanto o más interesante que lo que sí estabas buscando. Es el caso de esta página, de un ragazzo llamado Luigi Bocci, el cual, llevado por su inmenso amor a Microsoft, pone de manifiesto los siguientes extremos… (Traducimos libremente porque nuestro conocimiento del italiano no es muy allá que digamos…)


¿Quiénes son verdaderamente Bill Gates y Microsoft?

En Apocalipsis 13, 18, se dice: «¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666».

El nombre completo de Bill Gates es William Henry Gates III. Tomemos el nombre por el que hoy se le conoce (Bill Gates) y añadamos el III (3) por «tercero». Si convertimos las letras a valores ASCII, tenemos lo siguiente:



BILL

G

ATES

3

66737676716584

69

83

3


La suma de todos los números arroja el curioso resultado de 666

En Daniel 7, 23, se dice: «Y la cuarta Bestia será un reino que habrá en la tierra diferente de todos los reinos. Devorará la tierra, la aplastará y la pulverizará.

La historia contemporánea reconoce tres anticristos: Adolf Hitler, Josef Stalin y el Papa.

… ¿Y si la cuarta bestia fuese Microsoft Corporation, que representa el poder del dinero?

En el Apocalipsis 13, 16 se dice: «Y hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una marca en la mano derecha o en la frente. Y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre».

«¿Windows compatible?»

A vueltas con Al-Andalus

Vaya con la «memoria histérica» de Zapo. A cuenta de remover los huesos de nuestros abuelos, a un cierto organismo llamado Liderazgo Islámico Mundial se le ha ocurrido exigir a Zapo la reivindicación de la «memoria histórica andalusí», entre otras propuestas. Para los no enterados, recordemos que el término Al-Andalus no se refiere exclusivamente a todo lo que hay debajo de Despeñaperros, sino también a todo lo que hay por encima, hasta Covadonga. Es decir, toda España. Y como al bocazas de Zapo se le llena la boca con lo de la «Alianza de Civilizaciones», el mundo islámico (no necesariamente «árabe», pero sí islámico) le ha tomado la palabra. Como siempre, a él las patadas se las dan en nuestro culo.

Leo en El Mundo de hoy (p. 22) que se está gestando una especie de «I Congreso Mundial para la Recuperación Histórica Andalusí». Síntoma de organización. Síntoma de que existe un propósito definido. Algo parecido a lo que ocurre en 2001, una odisea del espacio (tanto el libro como la película): al principio, dos bandas de monos se pelean entre sí profiriendo gritos, pero nada más. Después de llegar el monolito, una de las bandas vuelve al arroyo, sin gritar, pero con un garrote en la mano. Mucho me temo que eso es lo que está pasando. Y Zapo, ocupadísimo como está en la tarea de invertebrar España (tanto, que nos recuerda a Witiza), no se da por enterado y cree que los islamistas se contentarán ahora con sus volutas de humo acerca de la «Alianza de Civilizaciones».

Pues digo yo que menos mal que los italianos no se han liado la manta a la cabeza y han empezado a reivindicar las glorias del Imperio Romano y a empezar a imponer el latín como lengua vehicular (a veces pienso que si el latín tuviera el papel que le corresponde en nuestra enseñanza, en vez de ser una «lengua muerta», otro gallo nos cantara a los españoles; pero no hay peligro de que caiga esa breva, ni por los unos ni por los otros). Otro tanto se podría decir de los franceses: si reivindicaran su «memoria histórica», a Cataluña le arrancarían de cuajo la mitad de su extensión (la que ocupaba la Marca hispánica carolingia). Eso, seguramente, no le gustaría a Carod. Hasta los griegos podrían reclamar su «memoria histórica» con no menor motivo que los italianos, con lo cual su reivindicación territorial comprendería desde Rosas y Ampurias hasta las puertas de la India (la extensión del imperio alejandrino). E incluso, si nosotros reivindicáramos nuestra memoria histórica, Portugal dejaría de ser nación independiente, entre otras…

Vayamos un poco más despacio, como siempre. ¿A qué se debe el incremento de la presencia en nuestro horizonte de «lo islámico»? En mi humilde opinión, un primer motivo (no necesariamente el más importante) es el hecho de que Andalucía se ha querido equiparar a las «regiones históricas», en especial Cataluña y Euskadi. En su búsqueda de «identidad histórica», Andalucía forzosamente ha tenido que mirar a su pasado árabe, lo cual en sí mismo no es bueno ni malo. Dicha mirada, no obstante, ha propiciado que aparecieran otros intereses bastante ajenos a la «identidad andaluza».

En segundo lugar, es de todos conocido que para muchos islamistas allende nuestras fronteras (también desde dentro, por desgracia), «Al-Andalus es el paraíso perdido». Y lo reclaman como suyo. Según ellos, pues, Don Pelayo no tendría que haber presentado batalla a los moros, ni los reyes subsiguientes haber plantado cara al Emirato y al Califato. Tendríamos que haber soportado pacientemente las correrías de Almanzor. Vamos, que ni siquiera tendría que haber habido Reconquista. En fin, un cúmulo de despropósitos sólo posible en el universo progre, en el que éstos (los progres) son «tontos útiles» de Islam más rancio y recalcitrante, lanzado al parecer a conquistar el mundo.

Sin embargo, nada de eso preocupa a Zapo. Él pretende convencernos que «lo islámico es bello», a pesar de que sabemos cómo las gastan. A él le presionan en tres direcciones distintas y/o simultáneas:
  1. El estímulo positivo: «Si nos dejas construir esta mezquita, nunca faltará petróleo en tu país».
  2. El estímulo negativo: «Si no nos dejas construir esta mezquita, emitiremos una fatwa y tú y tu país seréis declarados enemigos del Islam, y ya sabes lo que eso significa».
  3. La glamourización de lo árabe, muy parecida a lo que se denunciaba en un artículo que transcribimos acerca del «glamour rojo», principalmente a través de la moda y la música.

Las tres vías son preocupantes (en especial la última, que apunta al futuro). ¿Qué hace España (cabría incluir a Europa en la pregunta frente a esa ofensiva en todos los frentes (político, económico, cultural)? Hoy por hoy, parece que miran a otro lado. Arabia Saudí es un país en el que se conculcan los derechos humanos todos los días, y sin embargo, el Rey ha concedido el Toisón de Oro a su reyezuelo-dictador, por aquello de la «hermandad hispano-árabe» y para que, por si acaso, cuando a los demás les corten el petróleo por infieles, a nosotros nos lo conserven como «amigos» que íbamos a ser.

En fin, se podría seguir muchísimo más. Pero baste una última pincelada: el proceso de destrucción de valores que se está llevando a cabo desde hace tiempo (y que desde que Zapo ocupa La Moncloa) está dejando a la ciudadanía sin posibilidad de rearmarse moralmente frente a las agresiones, directas o sutiles, de ese islamismo radical que sólo nos quiere como esclavos. Zapo es cómplice y, por tanto, culpable. Ahora, como el Rey le ha concedido a Ibn Saud (creo que se llama así) el Toisón de Oro a instancias de Moncloa, él podría corresponder nombrando a Zapo «musulmán honorario» o «amigo de Alá», o cosa parecida. Seguro que él estaría encantado. Nosotros, bastante menos. Afortunadamente, no falta mucho para que Zapo haga las maletas (ya sea en octubre o en marzo del año que viene). Mientras tanto, queridos lectores, vayan practicando: Allah el akbar!

19 de junio de 2007

E.P.C.

Hay que ver la que se ha montado con la «cosa educacional». La menestra de la cosa, señora Cabrera, pretende obligar a todos los que pueda (centros, profesores, padres, alumnos) a seguir el catecismo de la Educación Para la Ciudadanía. Como decía la vieja canción de La Trinca, «todo el mundo ha de ser libre; y quien no quiera será obligado». Sin embargo, y como afortunadamente estamos en una democracia, ya se han planteado casos de «objeción de conciencia» a la enseñanza de la EPC. Queda determinado, pues, que el proceloso océano educacional anda revuelto.


Como siempre, es bueno tener un poco de perspectiva. Recordemos cuánto se han reído los progres y cuánto han criticado «la educación nacionalcatólica del franquismo». Decían –siguen diciendo, claro: echen un vistazo a La mala educación, de Almodóvar, aunque sea tapándose la nariz– que a los niños se les inculcaba la religión «a martillazos»; que los Ejercicios Espirituales eran «por decreto» y que un mal informe del cura de tu pueblo podía arruinarte la vida. Criticaban la censura, la «falta de liberalidad de costumbres»… En fin, todo era oírles echar pestes contra el régimen de Franco. Aprovecho aquí para remarcar que yo ni soy franquista ni defiendo ese régimen dictatorial; pero sí que algo tuvo que hacer bien si cuando Franco murió estábamos mejor que en 1940.


Pues nada. Ahora la menestra Cabrera quiere que nuestros dulces retoños vuelvan al florido pensil, pero en progre y con faltas de ortografía, suponemos. Porque no solamente se trata de imponer una ideología: hay que maltratar la lengua como modo y manera de evitar que los niños dejen de llamar las cosas por su nombre y permitan que sea el Estado quien, graciosa y compasivamente, lo haga por ellos. Es decir, que sea el Estado quien decida acerca del bien y del mal. Y si a eso añadimos que la EPC da libertad a cada Comunidad Autónoma para insertar en sus contenidos el «sentimiento nacional» (claro guiño a ERC, PNV y BNG), pues ya la tenemos liada y bien liada.


Es decir, que cuando nuestros retoños superen la edad adolescente y ya sean carne electoral, a la progresía dominante no le costará nada conducirla cantando al matadero. Porque ése es el significado de la palabra educación, que viene del latín ex ducere ("conducir", "guiar hacia"). Pretenden convertirlos en un rebaño dócil a las insinuaciones políticamente totalitarias y económicamente hedonistas de quienes por desgracia nos gobiernan ahora. El niño es visto como un proyecto de «borrego-consumidor» al que con dos palabras se le podrá tapar la boca por la élite gobernante cuando intente pensar por sí mismo. No es muy difícil encontrar paralelismos entre esta situación y la terrorífica novela 1984 de George Orwell (autor que, como se puede suponer, no está muy de moda).


Lo cual nos lleva a las preguntas de siempre, que me formulo yo y que se formula quien se considera liberal: si nuestros hijos fueran verdaderamente educados en la libertad (ésa que al parecer tanto miedo da a la izquierda gobernante), ¿querrían ellos que el Estado dirigiese todos y cada uno de los pasos de su vida? ¿Querrían ellos que el Estado se entrometiese en sus diversiones, en sus creencias, en sus sueños más íntimos, en sus proyectos? Cada cual puede tener una respuesta. Pero si la respuesta a esas dos preguntas es afirmativa, la menestra Cabrera (y el equipo de personas e intereses que van detrás) habrán ganado la partida. Y eso significará que se habrá empezado a crear el rebaño de esclavos. A los demás siempre nos quedará la huida o el Ministerio del Amor. Por si acaso, y tal como aconseja Ray Bradbury (Fahrenheit 451), empezaré a memorizar un libro de mi elección.


PD.- E.P.C. no significa, como según se cree, "Educación para la Ciudadanía", sino "Es Pa Cagarse".

15 de junio de 2007

Canciones para el recuerdo (1)



Nuestro mayor éxito en Eurovisión...

... y otra más para nostálgicos...



Vamoavé lo que quieren eto hermano, Cárdena... Bendito zeái...

Lo que va de ayer a hoy



Ohú, lo que ha ganao mi marío en tó ete tiempo...

Una para nostálgicos



Y es que hay que ver cómo pasa el tiempo, caramba...

Inv(f)ierno mediático



El por qué de tantas cosas...

Cómo ser español (en Cataluña) y no morir en el intento

Español y orgulloso de serlo. Y también catalán y orgulloso de serlo. Sin que ninguna de las dos facetas tenga preeminencia sobre la otra. Así es como me defino. Y apurando un poco, de derechas, ¿pasa algo? En realidad no debería pasar nada, porque estamos en un país «libre», ¿verdad? Bueno, pues sí pasa. Resulta que resido en Cataluña, donde para desgracia de sus ciudadanos gobierna un convoluto (más bien habría que decir «revoluto») izquierdista independentista que lo único que ha hecho es… nada, salvo revolver más las aguas políticas, propias y ajenas.

Al nivel en que yo puedo observar las cosas, realmente me afecta en un aspecto: la prensa. Yo compro La Razón y a veces El Mundo (después de un cierto «giro a la izquierda» para intentar arañar lectores al Pravda, diario «dependiente de Moncloa», dejé de comprarlo y sólo a veces, cuando una información específica me llama la atención, lo adquiero). El caso es que antes, según donde compraba esa prensa, me miraban de través y yo podía leer en los ojos de quien me lo vendía «eres un asqueroso fascista españolista que sólo merece que lo echen de Cataluña». Me convencí de que era mejor comprarlo allá donde atendieran extranjeros, que no sufren tanta visceralidad respecto del tema nacional.

Lo mismo se diga de entrar en el bar. Uno entra en el bar a tomarse un café o unas cervezas y, como es costumbre aquí, raramente el establecimiento tiene El Mundo o (Dios nos libre) La Razón a disposición del cliente. Más normal es encontrarse los diarios de aquí: El Periódico en edición catalana, claro, para garantizarse algún tipo de subvención o que no te visiten los maulets, o komsomoles de pa amb tomàquet; La Vanguardia, para los «indefinidos» y el diario local de turno. Y en no pocos, también el Pravda. El caso es que uno, que es cliente y recalcitrante, entra con La Razón o El Mundo (o los dos) bajo el brazo… y según dónde entra, recibe una mirada como la del quiosquero o quiosquera de turno.

Esto es así desde hace bastantes años. Miente quien diga lo contrario. Quien diga que en Cataluña esto no pasa porque «somos tolerantes» y toda la retahíla de tópicos que se han dicho siempre sobre Cataluña. Que dicho sea de paso, pertenecerán a una Cataluña soñada o deseada, pero no a una Cataluña real. La Cataluña real está inmersa, como el resto de España, en una inmensa operación de ingeniería social. Tal como decía el indecible Arzallus, se prefiere a un negro que hable catalán con exquisito acento ampurdanés que a un catalán que hable castellano, aunque sea con acento de Burgos.

Pero, a ver: ¿por qué tanto énfasis en la lengua? Simple: la lengua es hoy una manera civilizada (los más pedantes lo llamarán «signo de identidad nacional») de distinguir a los «buenos» de los «malos», como en los dos siglos anteriores lo fueron los apellidos y la raza. La prueba de ello es que tenemos un President de raíces andaluzas (ocurrió, pues, lo que profetizaba apocalípticamente Pujol en 1969: que la Gran Cataluña fuera gobernada por un «emigrante») y que no se avergüenza de ello. Conocer la lengua catalana da hoy derechos; y no conocerla priva de ellos, por más que la realidad sea tozuda y mayoritaria en castellano. Pongamos por caso las oposiciones, que es por lo que suspira media juventud española (en puridad, el 60%). Es obligado el conocimiento de la lengua catalana, acreditándolo bien con un diploma de Normalització Lingüística (más bien de «uniformització» lingüística). Que el TC lo haya dado por bueno no justifica las continuas quejas de «persecución del catalán» y de los titulares apocalípticos tales como «el catalán, en peligro de desaparición».

Como sea, atrévase uno en Cataluña a significarse por encima de la masa borrega exigiendo una primera educación en la lengua materna cuando ésta es la castellana. Verá cómo le dicen que «de eso no tenemos». O tenga uno un local abierto al público y atrévase a rotularlo en castellano. Verá cómo recibe una notificación de la Comisaría Política de la Lengua intimándole a cambiar el idioma bajo apercibimiento de multa (o en su defecto la visita de los maulets, que se lo romperán si insiste en defender su derecho). No importa que lo rotule uno en árabe o en ugro-finés, con tal de que no sea en castellano. O, Dios no lo quiera, atrévase a ejercer su libertad de asociación política (art. 7 de la Constitución) afiliándose a un partido «españolista» o, cuando menos, «no independentista». Si insiste en defender públicamente su derecho a tener opinión política distinta de la dominante, verá cómo aparecen pintadas amenazantes en el portal de su casa. Que el cuento de los «chicos de la gasolina» –pobrecitos ellos, tan descerebrados– ya nos lo han antes, oiga.

¿La verdad escuece? Bien. No es de extrañar que el famoso reportaje de Telemadrid –«Castellanohablantes, ciudadanos de segunda» cuya visión recomiendo a quienes sostienen por encima de todo que «en Cataluña no pasa nada»– levantara ampollas aquí. Era curioso ver a Miquel Calzada, más conocido por Mikimoto, afirmar con contundencia «Que se'n vagin» (que se vayan), en referencia a los que protestan por el statu quo educativo catalán. No menos curioso era ver al impresentable Joel Joan decir «Què collons els importa a Madrid el que fem aquí?" (¿Qué cojones les importa en Madrid lo que hacemos aquí?). Con la circunstancia de que ese actor ha trabajado en Madrit (según él, el extranjero) y le han pagado con dinero español (qué asco)… Y no menos chocante resulta ver a un alto cargo de la Conselleria d'Ensenyament asegurando con una sonrisa beatífica que «aquí no pasa nada (segadors, no esmoleu l'eina que podríem prendre mal... en general...)».

Es peligroso definirse públicamente como «español» en Cataluña. No importa si también te defines como catalán. Sigues siendo un traidor. De todos modos, seguimos intentándolo, faltaría más.

13 de junio de 2007

12 de junio de 2007

Se acabó la tregua y otros cuentos

"El partido que yo aquí represento aspira a concluir con los antagonismos sociales [...] esta aspiración lleva consigo la supresión de la Magistratura, la supresión de la Iglesia, la supresión del Ejército [...] Este partido está en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones".

(Pablo Iglesias, Fundador del PSOE. Diario sesiones del Congreso el 7-7-1910).

Se acabó lo que se daba. ETA, unilateralmente, ha "decretado" el final de la "tregua". Tregua sin tregua, por supuesto: están rearmados, reconstituidos y, gracias a la estupidez y desidia de Zapo, ahora tienen acceso a fondos públicos. Viene a cuento recordar lo que decíamos de Navarra en nuestro post anterior Zapo al revés. Si Zapo dice que "no pactarán en Navarra con quien quiere romper España" (léase Nafarroa Bai y conmilitones), eso es precisamente lo que va a ocurrir: pactarán con Nafarroa Bai si eso les permite adquirir o conservar poder en Navarra (y eso, aunque ahora digan que no lo van a hacer).

Pero a lo que vamos. Los españoles ya volvemos a ser otra vez objetivo "militar" de los mafiosos terroristas de la ETA. Es decir, que se ha terminado el mal llamado "proceso de paz". Parece que ya no hay hoja de ruta y el desgobierno zapateril quiere recomponer las cosas hasta llevarlas al punto en que estaban incluso antes de 2004. Después de 3 años de echar basura sobre el PP, Zapo viene buscando árnica. También eso es señal de que se le han terminado los conejos de la chistera.

Tres años en que se ha intentado aislar al PP, representante de media España. Tres años en que la ley se ha violentado de ida y de vuelta a conveniencia de Moncloa. Tres años en que se nos han contado mentiras sin mover un músculo de la cara. Y ahora, como "se ha acabado el proceso", Zapo y sus secuaces "vuelven" al Estado de Derecho y meten a la Juani en la cárcel (y a lo mejor a Otegi también, para que se haga visible la "firme mano del Gobierno en su lucha contra el terrorismo").

Suena muy cínico todo esto, después de que nos enteremos de que las "conversaciones ETA-PSOE" se iniciaran... en 2003. Lo dicen los propios etarras, que pueden mentir, pero que está demostrado que mienten menos que el Gobierno. En ese ya lejano 2003, una delegación del PSOE comandada por Eguiguren "conversaba" con ETA en Ginebra, bajo los auspicios de una ONG llamada "Henri Dunant". Lo que significa que Zapo es un traidor consumado, puesto que tenía conversaciones con ETA al mismo tiempo que era firmante del Pacto antiterrorista.

También es síntoma de otra cosa. En un post anterior hablábamos de la victoria de Sarkozy, un poco empañada ahora por ese vídeo en el cual se le ve en la rueda de prensa un tanto achispado. Anécdotas aparte, es un hecho tozudo que en Francia las cosas van a cambiar mucho, porque Sarko está a bien poco de obtener la mayoría absoluta. Ségolène Royal se cae sin remedio y con todo el equipo de la dirección del PSF, arrastrando a su pareja-o-lo-que-sea François Hollande. En Alemania gobierna exitosamente la fracasada (Zapo dixit) Angela Merkel. En Inglaterra, la "third way" de Blair hace aguas: Tony se va, dejando a su correligionario Gordon Brown la tarea de minimizar el desastre que se producirá en las próximas generales inglesas. Se está preparando el cambio en Europa. Incluso aquí se está oliendo el cambio: el PP "gana" las municipales y en las Comunidades donde hay elecciones autonómicas, mantiene el trono (Valencia, Madrid) o experimenta un incremento sustancial de votos.

Así que Zapo ya debe pensar lo de "Cuando las barbas de tu vecino veas quemar...". Creo que ya debe de pensar en hacer las maletas. Seguramente, cuando Rajoy llegue a Moncloa no quedará nadie del otro bando que diga que "apoyaba a Zapo".

Y a todo esto, ¿qué tiene que ver la cita con la que hemos iniciado el post? Simplemente es un recordatorio de cómo se las gasta el PSOE, siguiendo fielmente los pasos de su fundador. Desde Largo Caballero, pasando por Felipe y llegando hasta Zapo y los demás reyes de taifas socialistas (Chaves, Ibarra, Montilla...). Ésa es la única coherencia histórica que han tenido. Así se explican los vaivenes de este Gobierno, que lo son, como ha quedado demostrado, a su propia conveniencia y contra el sentir y el interés general de los españoles (por lo menos, de la mitad de ellos).

27 de mayo de 2007

El proyecto socialista

Acabo de leer un artículo en Libertad Digital de Agapito Maestre. En él critica a algunos medios autocomplacientes de la derecha que hablan despectivamente de la "falta de proyecto del PSOE". Y pone de manifiesto que no es así. Que, al igual que Martin Luther King, "el PSOE tiene un proyecto". Y mientras la derecha "centrada" habla de la falta de proyecto del PSOE, éste va imponiendo lentamente su proyecto, que se traduce en consecuencias nefastas para la nación. Un somero repaso nos puede empezar a dar idea de la magnitud del desastre:
  • Los datos económicos, que indican una desaceleración económica sin capacidad de innovación (datos recogidos por el Financial Times).
  • El constante y fuerte flujo de inmigrantes, que ha distorsionado las relaciones laborales y está creando crecientes tensiones sociales. Flujo, además, facilitado por la irresponsable política migratoria del mudo de Béjar.
  • La constante revisión a la baja de los planes de Educación. La tribu progre que rige los destinos educativos de la Nación está emperrada en crear ovejas en vez de personas; propósito aún más evidente en aquellas comunidades "históricas", que además se emperran en hurtar la realidad histórica y sustituirla por su propia mitología.
  • La entrega con armas y bagajes de una empresa del sector estratégico (energía) a los paisanos de Don Corleone y Don Lucchesi.
  • El constante adelgazamiento del Ejército, que dentro de poco impedirá repeler agresiones a nuestras fronteras y al que este Gobierno (no sólo, pero también) quiere convertir en una especie de ONG de interposición.
  • La mala gestión del "cierre del grifo agrícola": ya se sabía que en 2007 se acabarían las subvenciones vía PAC, y se está gestionando de la peor manera posible.
  • Y finalmente, los pactos con ETA, que siguen o parecen seguir fielmente una "hoja de ruta": la Juani, ANV, Navarra...
Aceptando la tesis de que "el PSOE tiene un proyecto", falta la siguiente pregunta: ¿a quién beneficia? Cui bono fuit?, que tronaba Cicerón en el foro romano. ¿A quién beneficia la destrucción de la organización territorial, de los valores, de la educación, de la industria, etc.? Dudo mucho que a nadie de este país beneficie esa destrucción. Ni siquiera a los propios socialistas les ha de beneficiar, puesto que río revuelto es pan para hoy y hambre para mañana. Así que lo que cabe suponer es que hay otros intereses entremezclados, que difícilmente saldrán a la luz. Sería interesante saber de quién provienen estas "instrucciones".

O lo podríamos plantear de otra forma: la desgracia de un país suele beneficiar a sus vecinos. En nuestro caso, señaladamente, dos: Marruecos y Francia. No debemos olvidar que Chirac siempre fue un cher ami de Mohamed VI. Resonaría aquí el eco de los tiempos de Carlos V, en los que a Francisco I, rey de Francia, no le importaba aliarse con la morisma para tratar de fastidiarnos. Sólo que, según parece, la balanza se inclinaría del lado de Francia.

Por ahora, Francia es un enigma en lo que a nosotros respecta. En cuanto a Marruecos, a mí se me revuelven las tripas cada vez que veo que Mohamed VI recibe a Zapatero con una sonrisa de pasta dentífrica y ante mapa de Marruecos en el que se incluyen el Sáhara, Canarias, Ceuta y Melilla.

En fin, es para reflexionar...

10 de mayo de 2007

Erecciones generales

El 27 de mayo es el punto de partida de un annus electoralis que, por el bien de España, espero que no sea muy horribilis. Correrá ese día la feria isidril en los madriles y Esperanza Aguirre parece que lo tiene fácil, con una oposición que, como no tiene dónde agarrarse, se aferra a los "detallitos" (¿era o no era del hospital la incubadora?). Mientras, el candidato socialista Miguel ¿Qué? "desaparece" un par de días y Simancas, que ha aprendido la lección de su jefe Zapo, promete la luna a los grupos de presión marxistas-ladrillistas que le apoyen sabiendo que después no tendrá que pasar factura (no espera ganar).

El país se despereza (sí, el Pravda también) del letargo de estos tres años de legislatura. El mayor "argumento" que tiene el PSOE es el insulto, como el que le ha espetado la Menestra del Fermento a Esperanza Aguirre nada menos que en el Senado, apóstrofe digno compañero del de la "afusiladora a lo Grandes". También la mentira, con la que Miguel ¿Qué? trata de tapar sus vergüenzas haciéndolas pasar por "falsas imputaciones" del PP. Por de pronto, se verán las caras ante la Justicia...

Asistiremos indiferentes e impávidos a la catarata de insultos, montajes o vídeos que los unos lanzarán a los otros y los otros asestarán a los unos.

8 de mayo de 2007

Sarko victorioso

Los franceses votaron el pasado domingo. Y votaron por la "renovación". No querían más socialismo, no querían engordar más al Estado, un Estado-mastodonte intervencionista que para su supervivencia como tal necesita poner grilletes a los votantes, intercambiando trabajo por voto.

Francia ha votado por un proyecto sólido, que devuelva a Francia a sus dimensiones reales. Ni tan pequeño que no haya que reconocer su influencia en la política mundial, pero tampoco tan grande que a los demás nos atufe la insoportable grandeur francesa, que ha sido la norma desde De Gaulle. El socialismo ha sido derrotado. En la teoría y en la práctica, desde 1989. Con la caída del muro de Berlín. La vieja Europa se halla ahora en la búsqueda de una identidad y una Francia fuerte y generosa puede ayudar enormemente a ello.

Los españoles de bien no olvidamos la aportación de Sarkozy cuando era Ministro del Interior a la lucha contra ETA. Gracias a su colaboración con los homólogos españoles ETA estuvo contra las cuerdas, hasta que llegó el masón Zapo. Esperamos que cuando Rajoy llegue a Moncloa se produzca el mismo fenómeno de colaboración y así quede otra vez ETA contra las cuerdas y el PNV, su ínclito protector, sin más excusas para protegerla.

No sorprende la reacción de los violentos del PSF. Pierden las elecciones y no se les ocurre otra cosa mejor que organizar una kale borroka para protestar y no aceptar los designios de la mayoría de los franceses. No sería nada de extrañar que algo así ocurra cuando Rajoy llegue a la Moncloa. Para entonces, espero que Rajoy haya aprendido la lección de Aznar y "no pase página".

1 de mayo de 2007

Del revés

Es difícil hablar de Zapo a estas alturas sin repetirse. Pero en lo que llevamos de legislatura, una de las claves de su desgobierno ha sido leerlo al revés. Hemos descubierto al Zapo gafe, al Zapo sonrisas, al Zapo-pá-del-corrá... y ahora nos toca descubrir al Zapo-del-revés.

Este "Zapo-del-revés" es el que hace exactamente lo contrario de lo que dice. No se toma la molestia siquiera de disimular la verdad, como hacía Felipe. A estas alturas, uno ya sabe que cuando Zapo dice "No vamos a permitir que De Juana Chaos se salga de rositas", eso es justamente lo que no va a ocurrir. La Juani se pasea libre como un pájaro "por prescripción facultativa" después de un sainete famélico-huelguista que tendría más cabida en una república bananera que aquí, que nos llamamos europeos y ciudadanos "del primer mundo".

Zapo ya nos dio un primer aviso: "Vamos a sacar las tropas de Irak". Y sí, las sacaron, pese a que allí los españoles no fuimos a tirar tiros. De paso, se puso a malas con Bush. Al poco, Zapo volvió a mandar tropas a Afganistán, donde sí tiraban tiros, donde había guerra de verdad (dicen que para congraciarse con Bush, después de haberle hecho el feo de irse e invitar a los demás a hacer lo mismo). Pese a todo, a la soldado que murió no le dieron la medalla con distintivo rojo para no tener que reconocer que aquello era una guerra.

Pero los avisos siguieron: "Vamos a derrotar a ETA". Y Zapo negoció con ETA, pero no su rendición, sino la entrega de Navarra, la presentación de una candidatura abertzale en las elecciones de mayo y la concesión de diversos beneficios penitenciarios. Zapo promete aplicar la Ley de Partidos "en su letra y en su espíritu"; pero resulta que gracias a sus fieles aliados en el tercer poder, Cándido (que de cándido no tiene nada) y Baltasar (entre otros), se están hurtando al cumplimiento estricto de esa ley.

"Endesa seguirá siendo una empresa española". Y Endesa, tras otro culebrón que le ha costado la cabeza nada menos que al presidente de la CNMV, ha acabado por ser engullida por los paisanos de Don Corleone y Don Lucchesi, ése que decía que "las finanzas son un arma y la política, el arte de saber cuándo disparar ese arma".

"Vamos a mirar hacia adelante". Y Zapo y sobre todo los postcomunistas de la Izquierda Hundida hurgan en la memoria histérica para ver si, por un lado, pueden acallar las voces que dicen que la República no fue ni mucho menos el mejor régimen de los posibles y, por otro, a ver si pueden arañar alguna indemnización más (derecho que no se concede a los particulares, por cierto). Siguen mirando hacia adelante y pretenden "juzgar a Aznar como criminal de guerra".

"Vamos a hacer una campaña tranquila". Y no hay día en que no salgan Pepiño o la Vogue insultando a quienes no piensan como ellos, al "enemigo".

"Vamos a escuchar la voz de la calle". Se presentaron millón y medio de firmas contra la Ley del Matrimonio Homosexual, tres veces más de las que se necesita para una iniciativa legislativa popular. Salieron dos millones de personas a la calle para protestar por la política antiterrorista del Gobierno. La provincia de Cádiz está en pie de guerra por el cierre de una empresa que daba trabajo a muchas familias. ¿Ha hecho caso Zapo a la voz de la calle? No.

España se está cayendo a cachos, debido a los denodados esfuerzos de las minorías que han prestado apoyo a Zapo. Menos mal que no dijo: "Vamos a mantener a España unida". Si llega a decirlo, hace tiempo que se hubiera caído el edificio institucional...

29 de abril de 2007

Slava

Mstislav Leopoldovich Rostropovich, Slava para los amigos, se ha ido. Un cáncer intestinal del que no se tenía noticia nos lo ha arrebatado. Pertenece a esa generación genial de músicos que dio la Unión Soviética, tanto intérpretes como compositores: Prokofiev, Shostakovich, Kachaturian, Mravinski. Él fue amigo personal de algunos de ellos y dedicatario de una buena cantidad de obras para su instrumento, el violonchelo.

Pero por encima de su calidad musical, indudable, estaba su calidad humana. En un régimen dictatorial como el soviético, se atrevió a alzar la voz contra el ostracismo al que sometieron a intelectuales como Solzhenitsin o Sajarov por defender los derechos humanos. Sufrió persecución e incluso le llegaron a retirar la nacionalidad soviética. Defender los derechos humanos en esa dictadura, incluso en los "suaves" tiempos de Brezhnev, era jugársela: paredón, deportación a Siberia, lista negra... Pero él se la jugó. Y salió ganando. Y a fin de cuentas, la nacionalidad se la devolvieron en 1990.

Necesitamos un Rostropovich aquí. Alguien que se enfrente a la pesadez de las estructuras culturales, al dominio de los mediocres, de los lameculos, de los vividores. Le condenarán al ostracismo, pero ésa fue precisamente la gloria de Slava: sufrir persecución en nombre de la libertad. Ése sí fue un luchador de la libertad y no otros que, agazapados en sus cómodos puestos de profesores universitarios o funcionarios de cuarta, nunca protestaron contra lo que creían una injusticia.

He escogido esta foto para recordarle sonriente y junto a la persona que más amó: su esposa, Galina Vishnevskaya. Soprano de renombre internacional, a quien recuerdo especialmente por su participación en el estreno y grabación del War Requiem, de Britten, que cantó junto al tenor inglés Peter Pears y el barítono alemán Dietrich Fischer-Dieskau en 1961. Presentes en la guerra y en la paz.

Mis condolencias a su viuda. Slava, descanse en paz.

Carta de Rosa Díez

Por su interés, reproducimos la carta que Rosa Díez dirige a sus correligionarios.

¿NO CREÉIS QUE YA HA LLEGADO LA HORA?

Me dirijo a mis compañeros y compañeras del Partido Socialista; a todos los cargos públicos, dirigentes provinciales o regionales, miembros del Congreso o del Senado, Alcaldes, "barones" o "ex-barones" que dicen estar esperando "la hora"; me dirijo también a aquellos de los que se dice están esperando "su hora".

Me dirijo a todos mis compañeros que en privado dicen no poder aguantar más esta situación; me dirijo a todos aquellos que me llaman o me escriben para darme ánimos; que me dicen que ellos no se atreven a hablar, que temen el vacío interno, que temen que les acusen del "ser del PP", que temen hacerle daño electoral al PSOE..., pero que están de acuerdo conmigo; o que no están totalmente de acuerdo conmigo, pero que están completamente en contra y asustados por la deriva que lleva la política dirigida por José Luis Rodríguez Zapatero.

Me dirijo a todos aquellos que, con muchas dudas, le dieron una oportunidad al Gobierno cuando decidió romper el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo para iniciar un proceso de diálogo con ETA apoyándose para ello en las fuerzas nacionalistas y en Izquierda Unida.

Me dirijo a todos aquellos que una vez fracasada esa opción dicen por activa y por pasiva, siempre en privado o en semi-público, que hay que desandar el camino, que hay que rectificar, que hay que volver al plan B, que el plan B no puede ser otro que recuperar la política de firmeza contra ETA y volver a revitalizar el Pacto con el Partido Popular.

Me dirijo a todos aquellos que desde dentro de las filas del Partido Socialista se sintieron abrumados cuando el Gobierno decidió ceder al chantaje de Ignacio de Juana Chaos; me dirijo a todos aquellos que se sintieron abochornados, aunque callaron, cuando el Gobierno empezó a dar explicaciones contradictorias y titubeantes para enmascarar la cesión.

Me dirijo a todos aquellos militantes socialistas que se sintieron humillados cuando la Fiscalía retiró la acusación contra Otegi, permitiéndole volver a su casa después de haber sido conducido ante el Tribunal de la Audiencia Nacional en un avión de las Fuerzas Armadas.

Me dirijo a todos aquellos militantes socialistas que han sentido vergüenza ajena cuando han sabido que el terrorista de Juana Chaos sale del hospital con su novia, pasea, va al homeópata, va de compras, pasea sin esposas por el recinto hospitalario. A todos aquellos que han escuchado estupefactos al Ministro de Justicia explicar que es bueno que el terrorista ingresado en un hospital "salga a curarse".

Me dirijo a todos aquellos militantes y dirigentes socialistas que siempre se sintieron orgullosos de lo que supuso la Transición Española; me dirijo a todos aquellos socialistas que no quieren mirar hacia atrás, a todos aquellos que defienden que el Partido Socialista ha de seguir siendo un partido que vertebra España, un partido nacional, que no renuncie a serlo, que no se conforme --como ahora-- con ser un partido que consigue mayorías sumando con los nacionalistas y con los partidos marginales.

Me dirijo a todos los militantes socialistas que quieren que el modelo de Estado no dependa de los votos de quienes nunca creyeron en la Nación española, de quienes aspiran a constituir una nación independiente, de quienes mercadean con sus votos para vaciar de competencias al Estado Español y convertirlo en algo residual. Me dirijo a todos los socialistas que saben que por ese camino emprendido llegaremos a un Estado inviable, en el que la desigualdad de derechos entre españoles hará estallar el sistema.

Me dirijo a todos los militantes y dirigentes socialistas que observan con preocupación y estupor toda esta ceremonia de confusión alrededor de las candidaturas de ETA a las elecciones locales y forales del País Vasco y Navarra. Me dirijo a todos aquellos que no quieren pensar, que prefieren quedarse con el "mantra" repetido por el Gobierno y por el PSOE de que "se cumplirá la ley"; pero que no pueden evitar comprobar que se repite la historia de las elecciones al Parlamento Vasco, cuando surgió la candidatura del partido Comunista de las Tierras Vascas y el Gobierno la dejó pasar.

Me dirijo a los socialistas que preferirían engañarse, que preferirían pensar que es verdad que el Gobierno va a hacer cumplir la ley, que preferirían, incluso, pensar que no pasa nada porque ETA vuelva a las instituciones, disfrazada ahora de ANV. Me dirijo a los que se sienten incómodos cuando se les interpela con esta realidad, a los que tienen conciencia, a los que mirarían para otra parte para no tener que pronunciarse, pero temen no poder hacerlo si les llega nuestra voz.

A todos ellos les pregunto que si no creen que ya ha llegado la hora de hablar. A todos ellos les digo que tienen responsabilidad en lo que está pasando. ¿A qué esperáis? ¿Sois conscientes de que han detenido a un terrorista, miembro del Comando Donosti, que estaba a sueldo del Partido Comunista de las Tierras Vascas? ¿Sois conscientes de que el Fiscal General del Estado se ha negado a iniciar un proceso de ilegalización de ese partido que subvenciona a los terroristas? ¿Sois conscientes de que el PSOE y el Gobierno han rechazado en el Congreso de los Diputados iniciar el proceso de ilegalización? ¿Sois conscientes de que quienes han permitido que se le presta apoyo logístico y económico serían responsables políticos si ese terrorista detenido por la Guardia Civil hubiera cumplido con su objetivo criminal? ¿Sois conscientes de que quienes calláis sois cómplices de aquellos que no cumplen con su deber de proteger a los ciudadanos?

A todos os quiero decir que lo que se está preparando es lo más grave de toda nuestra reciente historia democrática. A todos os digo que lo vais a tener muy complicado para mirar para otra parte. A todos os digo que vamos a hacer lo posible para que no podáis lavar vuestra conciencia. Porque si ETA vuelve a las instituciones, vestida de los que sea, será porque el Gobierno se lo ha permitido. Si el Gobierno permite que las candidaturas de ANV, trufadas de Batasuna, continuadoras de Batasuna, sustitutas de ETA, se cuelen en los ayuntamientos y diputaciones vascos y navarros, el gobierno estará consintiendo que ETA obtenga subvención, infraestructura y logística para preparar con mayor comodidad sus crímenes. Es así de duro y así de claro. Desde los ayuntamientos y desde el Parlamento Vasco ETA preparó en el pasado sus crímenes; desde los ayuntamientos vascos –como se ha sabido después, una vez detenidos algunos de los terroristas que ejercían como concejales– daban información de las horas y las rutas utilizadas por concejales socialistas y populares. Desde los ayuntamientos vascos, con dinero público, organizaron la persecución y el asesinato de algunos de nuestros compañeros.

¿Vais a seguir callando si esto ocurre? ¿No vais a hablar para evitar que ocurra? ¿Vais a esperar a que haya un nuevo atentado, a que declare en la Audiencia Nacional el criminal, a que explique cómo seguía a su víctima desde el cómodo cargo de concejal? ¿Podréis seguir durmiendo bien por las noches? Yo creo que ya ha llegado la hora de hablar. Os pido que lo hagáis antes de que sea demasiado tarde.

21 de abril de 2007

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa

Leo en Libertad Digital un artículo de Maite Nolla, dirigente de Ciutadans. Como también leí el artículo de Daniel Sirera, diputado del PP "Sé lo que no hicisteis este último fin de semana". Y voy a tratar de "desconfundirme" un poco.

Yo saludé con entusiasmo la llegada de Albert Rivera a la política catalana. Creía en un partido diferente de "los de siempre" y en la ruptura del "reparto" de la política catalana: una CiU poderosamente establecida, que tras 23 años continuados en el poder había creado una tupida red de clientes; una izquierda condescendiente con el nacionalismo y colaborante (PSC) en el llamado oasi català o radical en la oposición y presta a corromperse tan pronto tocara algo de Poder (ERC). Y por último, un PP renqueante y testimonial que tiene que oír de CiU lo de "tú respiras porque yo te doy permiso para respirar", contentándose con las migajas de CiU.

Por eso me pareció que Ciutadans era una propuesta diferente a ese reparto. Una propuesta que incluye a personas como Albert Boadella, que se ha distinguido siempre por una libertad interior que le lleva a defender el toro cuando se quiere cerrar definitivamente la Monumental y a poner en escena una obra corrosiva como Ubú president, contra el monolítico Pujol. O a Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional, que desde sus artículos en la Vanguardia siempre me pareció la veu del seny, eso que ahora en Cataluña brilla por su ausencia.

Confieso que me descolocó mucho la presencia de Albert Rivera en la manifestación de los titiriteros. Y su correlativa ausencia en la manifestación del PP. Creo que era más lógico que un partido que defiende la aplicación de la ley española, aunque sólo sea en Cataluña (y sobre todo aquí, que se vulnera todos los días en materia de banderas y educación) estuviese en Madrid el día 10 de marzo, conjuntamente con quienes defienden unos principios similares, en vez de andar en una manifestación de "desagravio" al Gobierno y de "oposición a la oposición". Y así fue señalado, a mi parecer con certeza, por Daniel Sirera. No obstante, vuelvo a mostrar mi apoyo a Ciutadans ante la pintada que unos vándalos dejan en casa de un diputado de ese partido, como lo haría respecto de cualquier otro diputado.

Volviendo al artículo de Maite Nolla, éste pone el dedo en la llaga, en mi opinión. ¿Qué clase de política practica el PP en Cataluña? ¿El arte de lo posible, que hubiera dicho el eterno Molt Honorable? ¿La política que le lleva a estar a rebufo de lo que CiU quiera graciosamente concederle? ¿La política que, si es cierto lo que afirma Nolla, llevará a los ayuntamientos a aquellos que repudiaron notarialmente al PP en octubre? Recordemos que cuando estuvo Vidal-Quadras de presidente del PPC, el partido no debía nada a nadie y subió porque Vidal-Quadras hizo una apuesta valiente y sin complejos.

El PP en Cataluña debe reaccionar. Debe recordar que no necesita permiso de CiU para respirar, para salir a la calle, para recorrer Cataluña y oler un poco menos a moqueta. Debe recordar que hay personas que todavía creen que hay políticos que los defienden frente a quienes pretenden clasificar a los catalanes en "catalanes de primera", "de segunda" o incluso "de tercera". Debe abandonar el discurso dels pobrets de mi y recuperar, en cambio, los valores de un partido que no se vende por unas pocas prebendas y que, como a los perrillos, lo atan al poste unas horas cuando "se porta mal". Rajoy ha tomado buena nota y el resultado está a la vista. A ver si Piqué hace lo mismo.

19 de abril de 2007

Que se jodan

Con todo el dolor de mi corazón y el respeto por las víctimas lo digo. En Estados Unidos, la "tierra de las oportunidades", ha acaecido un hecho luctuoso. Un estudiante surcoreano se ha llevado a 32 personas por delante antes de suicidarse él, una radiografía de lo que llamaríamos crimen perfecto. Ya lo habíamos visto antes en Bowling for Columbine, de Michael Moore. De algún modo, llueve sobre mojado.

Parece que en los USA es fácil conseguir un arma. Tan fácil como presentar una identificación y pagar el precio que se pida. Es el mercado. La ley de la oferta y la demanda. Quien vende no pregunta de dónde sale el dinero; quien compra no aduce sus motivos. El dinero lo es todo. No hay mayor control. Pero no solamente eso. Resulta que la política estadounidense se mueve a través de lobbies o grupos de presión, en este caso tan potentes como el de la NRA. Al parecer, ha pasado a la historia lo de "escribiré a mi senador y va a saber usted quién soy yo". Allí los políticos se deben al interés bastardo de la proliferación de armas y por eso la NRA tiene senadores en todos los partidos. Eso, sin contar la protección constitucional a llevar armas de fuego, que también es un punto a favor y contra el que la población, al parecer, no está demasiado en contra. Los intentos de regular ese mercado han fracasado estrepitosamente.

Pues ateniéndose a esas circunstancias, que se jodan. Si no son capaces de movilizar al resto, si ellos mismos creen que son "desgracias menores"... que se jodan.

11 de abril de 2007

Juantxo

Sería justamente por estas fechas, hará unos diez o quince años aproximadamente. Celebrábamos el Lunes de Pascua unos amigos en la torre de la familia de uno de ellos. Hacía un día regular, como el de este año, aunque nos dio tiempo a jugar un partidillo de fútbol antes de que empezara a llover. Había venido Juantxo, primo de una amiga, navarro él y buena gente. El caso es que comentando con él acerca del tema de la ETA, me dijo unas palabras que no recuerdo en su exactitud, pero sí se me quedó grabada la idea: "Como no os andéis con cuidado, en 30 años tendréis el mismo problema que nosotros". Yo, confiado de mí, le repliqué que eso no podía ser porque Pujol había cortado de raíz el conato de "crecimiento" de Terra Lliure (movimiento terrorista catalán de corto vuelo), que estaban cerca las Olimpiadas y que la lluvia de millones que iba cayendo en Barcelona no se iba a cortar por las bombas de cuatro descerebrados. Le vine a decir, en suma, que atendiendo a la situación política y económica del momento, no era imaginable que se diese alas a un grupo terrorista independentista. Juantxo insistió en sus palabras y yo, aunque finalmente le di la razón, pensé: "Largo me lo fiáis...".

Pues va a ser que las palabras de Juantxo fueron proféticas. Hace unos días, apareció en Barcelona el nombre de José Domingo, diputado de Ciutadans en una diana y una bandera independentista a modo de firma. No han pasado ni treinta años y el problema ya está llamando a la puerta. Sabido es que Terra Lliure, por mor de las Olimpiadas, acabó en brazos de ERC, un partido "democrático", gracias a los buenos oficios de Àngel Colom (que, andando el tiempo, acabaría en brazos de CiU que, agradecida, le nombró cónsul honorario de CiU en... Marruecos).

Pero hay que tener en cuenta otro factor. Tras veinticinco años de adoctrinamiento (que no educación) nacionalista, los jóvenes que "dan el paso" de integrarse en el independentismo ya saben de sobra que Cataluña "tiene un enemigo", que no es otro que el "Estado español", o sea, la "puta España" que decía el camarada Rubianes (malo cuando para tener público o audiencia necesitas cagarte en la madre que te parió). Y que ser "español" y "catalán" no es compatible. Y que quien trate de ostentar las dos condiciones a un tiempo no es más que un traidor que debe ser borrado de la faz de la tierra.

Parece que el pujolismo, es decir, el nacionalismo rentable, moderadamente reivindicativo y altamente quejumbroso, está liquidado. Ahora lo que se lleva es la presión. Pero no solamente la presión de la olla exprés, que sería el caso de la presión ejercida sobre "Madrid". Es la presión interna ejercida sobre los disidentes, los que no tragan, los que se atreven incluso a formar un partido político más allá de los despachos universitarios. Desde el olvido, el desprecio y la burla de los plumillas lameculos del Govern hasta las intimidaciones alevosas de mozalbetes descerebrados (pero no desorganizados: todo eso está cuidadosamente orquestado, como los amotinamientos patrióticos del Sarre de 1935, cuidadosamente organizados por la Gestapo): todo eso vale con tal de fulminar al enemigo.

Ahora bien. Lo verdaderamente grave del asunto no es tanto que el nombre de ese diputado aparezca en una pintada de esas características. Lo verdaderamente grave es que ocurra como en Euskadi: que un mozalbete independentista realice una pintada de este tipo contra una persona "desafecta" y que no pase nada. Que le quemen la librería a una persona "desafecta" y no pase nada. Que le peguen una paliza a una persona "desafecta" (como sí sería el caso aquí de Francisco Caja) y no pase nada.

Acabo de recordar un capítulo del libro "El bucle melancólico", de Jon Juaristi, que trata del paso de los jóvenes de las Juventudes Vascas (Eusko Gazteriak) a otra cosa distinta, llamada ETA. ¿Se estará dando el mismo proceso en Cataluña, ahora que el independentismo tiene parcelas de poder (tan importantes como la de Educación: moldeando ideológicamente la juventud a su gusto)?

Tenías razón, Juantxo. Y no han pasado ni siquiera treinta años. A los que no somos de la cuerda nos van a quedar tres salidas: o entregarnos como borregos, o irnos, o defendernos con uñas y dientes, ya que el Govern no lo hace por nosotros.

P.D.- Acabo de encontrar esto en el diccionario de la RAE. Es lo que tiene ser charnego e independentista...

maula.

(De maular).

1. adj. Arg., Bol., Perú y Ur. Cobarde, despreciable. U. t. c. s.

2. f. Cosa inútil y despreciable.

3. f. Engaño o artificio encubierto.

4. f. p. us. Pedazo de tela, piel o chapa que se vende como saldo o resto de mercancías.

5. f. ant. Propina o agasajo que se daba a los criados ajenos.

6. com. coloq. Persona tramposa o mala pagadora.

7. com. coloq. Persona perezosa y mala cumplidora de sus obligaciones.

ser alguien buena ~.

1. loc. verb. coloq. Ser taimado y bellaco.

9 de abril de 2007

Cara a… la hoz y el martillo (I)

Me cuenta mi padre de cuando él era mozo, en su pueblo, que aunque los niños tenían que ayudar en las tareas del campo, tenían su escuela y su maestro de primeras letras. El profesor entraba en la clase y los niños tenían que cantar el Cara al sol con el brazo en alto. Una escena muy falangista, desde luego, cuyo fervor patriótico fue decayendo con los años. En los años sesenta ya no se cantaba el himno falangista: metidos de lleno en la España en obras, en las escuelas daba más por rezar que otra cosa; y saliendo como estábamos saliendo de la pobreza, el rocanrol ya empezaba a ser lo más importante. Triunfaban el Dúo Dinámico y Manolo Escobar, que dejó de repartir cartas en Badalona para encasquetarse el micro, con bastante fortuna como se ha podido ver.

Se podrá decir que la educación que recibieron los niños de la posguerra era falangista, nacionalcatólica o cualquier otro adjetivo despreciativo que a la mente acudir pueda. Pero no se podrá negar que aquella educación tenía un punto «bueno»: la famosa «integración familia-escuela», esa especie de grial progre que busca desesperadamente la caterva educativa que gobierna hoy los destinos de las escuelas. Y que no era más que lo siguiente: si tú hacías una pifia en la escuela y el maestro te descubría, te atizaba un buen azote o regletazo (a gusto); y si además, se enteraban de la pifia en casa, recibías también otro soberano azote. Ni más ni menos. Se exigía que los niños cumplieran con sus tareas y se estaba encima de ellos constantemente. El maestro tenía una autoridad, ciertamente: ahora parece que van de «coleguillas» pero entonces eran «Don Ernesto» o «Don Tarsicio». O también «Doña Pilar» o «Doña Raimunda». Y ojo con faltarles al respeto.

Hoy en día, con todo lo que ha llovido desde entonces, el pueblo queda lejos. Se habla de «comunidad educativa», de forma que cada colegio parece una especie de «célula autogestionada» y de otros términos más propios de la panglosia pretendidamente tecnocrática de los 60-70 (en realidad, un cúmulo de expresiones de la más absoluta pedantería). ¿Y para qué? Simplemente, para conseguir que los padres se impliquen más en la educación de los hijos. Para educarlos, en el sentido de que los hijos no son «el estorbo que inevitablemente hay que aguantar en vacaciones» y que la escuela no es una especie de «aparcamiento infantil», donde se deja al niño o a la niña mientras uno va a trabajar.

Hoy en día el problema más acuciante a resolver no es tanto el acoso escolar (es un problema, es grave, pero es un problema derivado). El profesor (es decir, «alguien que profesa» ideas de otras personas; ya no maestro), privado como está de la autoridad de la que antes gozaba (y en algún caso se le podía ir la mano), se desentiende hoy. Sabe que si quiere aplicar un correctivo a algún mocoso, por muy justificado que esté, se puede echar encima al APA, al director, al Consejo escolar y en algún caso sangrante, hasta a la justicia. Que si por un zapatillazo te arrean 16 meses de separación y una multa, por un tortazo qué menos que cuatro meses, ¿no? El problema más acuciante es el de devolver la autoridad al profesor. Eso, y preparar a los profesores para que se enfrenten a una clase con 30 o 40 mozalbetes que no piensan más que en mandarse mensajitos de móvil y en acoquinar al "diferente" simplemente por diversión, además de grabarlo con el móvil y colgarlo en la Red.

No es de extrañar que haya tantos profesores «quemados», que piden la baja por depresión, ante la imposibilidad de defenderse de sus alumnos (malo cuando un profesor tiene que defenderse de sus alumnos).

8 de abril de 2007

«Yo no entiendo de economía»

Esto es lo que debió de pensar Pepiño Blanco cuando Solbes le dejó el marrón de explicar qué había pasado con el caso Endesa. El caso es que, más o menos en su papel y sin insultar (por una vez, la culpa de todo no la tuvo el PP), apareció el otro día hablando de los derechos de los accionistas de Endesa. No convenció, pero al menos resultó un poco menos faltón que de costumbre.

Modestamente, debo confesar la misma ignorancia en temas económicos que el insigne Pepiño. Supongo que para explicar el caso Endesa haría falta un libro y a un nivel no demasiado técnico, para que nos enteráramos de cuáles han sido las maniobras de unos y de otros que han terminado en el famoso «despiece» de Endesa: un trozo para Gas Natural y otro para la italiana Enel, quedándose los alemanes de E.on con un palmo de narices.

Quizá para empezar a entender el asunto habría que remontarse a los tiempos en que Montilla, hoy «insigne Molt Honorable», era ministro de Industria, puesto que hoy ocupa el exalcalde mejor peinado de toda Europa. Parece ser que Montilla había contraído una deuda de 1.000 millones de pesetas (cuanto más grande es un hombre, más grandes son sus deudas, sin duda) con La Caixa. Y como Vilarasau y Fornesa son personas de quienes «no se ríe nadie», le debieron de apretar las tuercas y debieron decirle "o pagas o…". Y Montilla pagó permitiendo la OPA hostil a Endesa. ¿Fue una cacicada? Sí. Por eso el TS primero y después Bruselas pararon la OPA. Esta es la parte nacional del culebrón Endesa, aderezada con floridas declaraciones de Zapo acerca de la nación y de la «españolidad» de Endesa y la procesión de Pizarro por toda España con un ejemplar de la Constitución, ésa que según él los gobernantes actuales se pasan por el arco de triunfo.

La segunda parte de este culebrón ya se escenifica a nivel europeo. Aquí es donde uno se pierde, limitado por sus pocos conocimientos de economía y por el pobre seguimiento que hizo de la cuestión traspasadas las fronteras nacionales. Lo que sí tengo claro es que Neelie Kroes, comisaria de Competencia, debe estar con un enfado de tamaño supergigante, porque Moncloa y los italianos de Enel se han arreglado a sus espaldas. Probablemente estas prácticas caciquiles también serán detenidas en Bruselas; pero para entonces, a los españoles ya nos habrán subido el 15% de la cuenta del gas y la electricidad. La justicia llegará, como siempre; E.on podrá reclamar lo que crea conveniente ante Bruselas y la decisión que se tome, finalmente, es muy posible que sea bastante justa. Pero veremos cuánto interés práctico tenga para los españoles, a no ser para señalar la sinvergoncería de unos gobernantes que pretenden sacar tajada para solucionar sus propios problemas.

A estas alturas del culebrón, que todavía puede durar algún tiempo, ya tenemos una víctima: el virtualmente expresidente de la CNMV, Manuel Conthe. Él es quien representa en esta película el papel del «hombre que sabía demasiado» (esperemos que no acabe igual que el personaje de Hitchcock). Además, con la carga de que el PSOE quiere impedirle demostrar lo que sabe. Así se lo ha hecho saber Antonio Gutiérrez, exsecretario general de CC.OO. y actual diputado socialista: que «no se equivoque de ventanilla», le viene a recomendar (eso de las ventanillas debe de conocerlo él muy bien). Entiendo que Conthe no es ni héroe ni villano: simplemente, amenaza con tirar de la manta y se ha colocado en una posición por ello muy peligrosa. Dejado de la mano de su examigo Solbes, quiere tirar por el camino de en medio. Y eso es lo que el PSOE, al parecer, pretende evitar.

Víctima es Endesa también, pero al mismo tiempo botín de caza de los italianos, que al parecer aprovecharon bien el desplante de Moncloa a Manuel Pizarro. ¿Qué interés tendría Moncloa en no dar gusto a Pizarro con la OPA de E.on, pese a que E.on cumplía con todas las especificaciones europeas? Finalmente, víctimas seremos los españoles, porque si ya el ministro Clos anunció esa brutal subida de precios en un sector tan estratégico como es el gas y la electricidad antes de que todo esto se supiera… es que ya estaría pactado. E.on se retira, finalmente, harta de las injerencias del Gobierno español (un Gobierno sometido a una Constitución que, al menos en teoría, protege la libertad de mercado).

Esperaremos acontecimientos ahora. Veremos si finalmente Conthe consigue explicarse en el Congreso. De paso, podremos empezar a cuantificar los perjuicios que todo este sainete nos ha producido en el bolsillo y en la economía general.

Finalizo con una cita del economista y articulista de Libertad Digital, Jorge Vallín, que entiendo describe perfectamente lo que está pasando en la economía española:

«La economía del fascismo es la unión entre grandes grupos privados y el Gobierno para conseguir unos fines "sociales", nunca liberales, donde sólo una élite se beneficia a expensas de la sociedad».

5 de abril de 2007

Cosillas "del nostre país"

Acabo de leer en Libertad Digital dos artículos de Juan Carlos Girauta sobre las chorradas nacionalistas (él dice "gansadas", pero es que su manual de estilo es más completo que el mío) y sobre la corta memoria. Efectivamente, en la avanzada sociedad catalana lo que "funciona" es el fervor por la causa, que ya denuciábamos como lo más inútil que existe en política. Pero no solamente eso. Funciona, como en toda sociedad nacionalista que se respete, el "señalamiento del enemigo". Hoy por hoy, el PP es el enemigo nacional de Cataluña. Sin embargo, aquí el PP es un enemigo relativamente pequeño. El olor a moqueta de Piqué y su cuadrilla, conjuntamente con su política "de a poquitos" es la garantía de que nunca van a ser opción de gobierno en estas tierras guiadas por la Moreneta hacia el cielo nacionalista.

Entonces, ¿por qué esas declaraciones altisonantes? De ERC no nos sorprenden en absoluto, puesto que ellos ya dijeron sin necesidad de notariarlo que el PP era el enemigo a batir. No el "adversario político", sino el enemigo, con una ferocidad mal contenida digna del español más profundo (ése al que tanto desprecian y al que por desgracia tanto se parecen). De CiU nos sorprenden un poco más, porque a fin de cuentas CiU es nacionalista. Y sin embargo pacta con el PP para gobernar en los Ayuntamientos (particularmente, el de Tarragona).

Solución que propone Juan Carlos Girauta: se aburren. Se aburren soberanamente y, por eso, los sábados en que no juega el Barça (o que juega pero no es un partido interesante, como cuando juega en la Copa Catalunya contra el Atlético Albatàrrec) salen con alguna chorrada. Véase, si no, el chalaneo de Xavier Vendrell ("te doy mi Generalitat a cambio de tu referéndum soberanista"). El asunto produce sonrojo y vergüenza ajena; pero si no recuerdo mal, ése sábado el Barça no jugaba un partido interesante.

Lo mejor, sin duda, es ser del PSC porque se puede jugar a dos barajas: cuando conviene, se juega con la baraja catalanista; y cuando ésta no conviene, se juega con la baraja "de izquierdas" (progre en realidad). Así, Maragall jugaba con la primera por el peso de la tradición familiar. Montilla juega con la segunda porque jugando con la primera sonaría falso e impostor. Por eso se presenta como catalán, pero d'Iznáha. Y además, viniendo como viene de l'Hospitalet, parte del cinturón rojo de Barcelona, no tenía elección.

¿Y qué importancia tiene esto? Para el ciudadano de a pie (sobre todo el de Barcelona), que soporta alquileres altísimos, a quien el ministro Clos (el anestesista con la mejor raya en medio de todos los ex-alcaldes de Barcelona) acaba de anunciar que le va a subir el agua, el gas y la luz... más bien poca. Pero es lo que tiene tener unos políticos "aburridos". El día en que les toquen el bolsillo, o dejan de ser aburridos, o dejan de ser políticos.

4 de abril de 2007

Cuestión de "cojones"

Creíamos que el nacionalismo abertzale ("amantes de la patria", que tiene bolaños la cosa) era lo más cavernario que teníamos por estas castigadas tierras españolas. También creíamos que no se iban a presentar; nos lo prometió Zapo (ya se han presentado en sociedad, con la bendición del "rey negro"). A ver con qué malabarismo nos salen Zapo y Rub-al-Kabra para que se presenten a las elecciones en mayo, aunque esto es harina para otro artículo).

El artículo de hoy tiene otro tema, que podría estar relacionado. Hoy quería yo recordar a los supuestamente nacionalistas "moderados". ¿Qué se entiende por "moderados"? ¿Que se trata de personas que no matan ni mueren por su ideal? Como siempre, hay que recordar que la línea que separa lo moderado de lo radical en cuanto a nacionalismo vasco es muy fina y que la comunicación entre ambas líneas ha sido siempre fluida (más en los tiempos de Arzallus, menos en los de Imaz, a lo que parece).

El PNV siempre quiso colgarse la etiqueta de moderado frente a ETA. Obvio: el PNV no asesina, no extorsiona por la brava. Consideremos también otro detalle: llevando más de veinte años en el poder, no le hace falta. El poder tiene otros medios más sutiles para borrar a la gente "molesta" del mapa; incluso tiene el recurso, como es el caso del PNV, de recurrir a los "chicos de la gasolina" para que le hagan el trabajo sucio (recordemos la librería Lagun en San Sebastián, de María Teresa Castells, tantas veces quemada o rotas sus lunas).

Lo que ocurrió hace unos días en la sede del TSJPV no fue solamente la patada en los genitales al señor Antonio Aguirre por parte de un matoncillo del PNV. Fue el recordatorio de que al PNV se le pueden aplicar muchos calificativos, menos el de "moderado". También es muy significativo lo que ocurrió: dos miembros del Foro Ermua lo retuvieron hasta que la dos ertzainas hicieron acto presencia. Éstos, mirando hacia un punto determinado, parece ser que recibieron la orden de dejarlo marchar.

Si la patada la hubiera propinado el señor Aguirre, rápidamente los medios nacionalistas y de izquierda (sí, de izquierda también) se hubieran abalanzado sobre éste cual jauría furiosa y le hubieran tratado de "español", de "bestia" y otros apelativos "cariñosos". Y se hubiera concluido: "así son los del PP" (desconozco si el señor Aguirre es militante del PP; pero a la prensa socialista no le importa mezclar churras con merinas cuando se trata de los traidores).

Resulta que el tal sujeto es un coleccionista de enchufillos del PNV y funcionario jubilado, marca de la casa y guía y norte de todos aquellos que quieran progresar en el universo peneuvista. El hecho de que los ertzainas le dejaran marchar después de haber recibido una orden visual no es sino la constatación de la impunidad de la que gozan en Euskadi quienes atacan de cualquier modo o manera a los "traidores" (llámense Foro Ermua, Basta Ya, AVT y ese otro largo etcétera que se opone a la tiranía nacionalista y lucha por no ser enviado al olvido).

Si quedaba alguna duda respecto de la "moderación" del PNV, ha quedado totalmente aclarada. Desde el "entraremos por cojones" del consejero Azkarraga hasta la patada del gorila semi-anónimo, va a ser que se trata de una cuestión de "cojones". Pues eso: manda cojones...
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